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Existe una asimetría moral y jurídica que retrata sin ambages la podredumbre del actual régimen de gobierno: la brutal paradoja de negar el derecho al voto a los miles de españoles expulsados del País Vasco por el terrorismo de ETA, mientras se regala la nacionalidad y el sufragio masivo a través de la instrucción pervertida de la Ley de Nietos. La imagen del PSOE indignándose ante las resoluciones del Tribunal Supremo resulta repulsiva cuando se contrasta con la memoria histórica de sus propios pactos: la misma formación política que bloqueó y rechazó que las víctimas del terrorismo y los exiliados por la amenaza etarra pudieran mantener su representación electoral en el País Vasco, instrumentaliza hoy la legislación para fabricar un censo electoral cautivo en el exterior. Fulleros del demonio.
El proceso no es producto del azar, sino de la adopción progresiva de la semántica y la agenda del entorno terrorista iniciada en los aciagos pactos de Zapatero. En aquella rendición soterrada ante la estrategia abertzale, el Estado no solo cedió legitimidad al brazo político del terror, sino que asumió la ingeniería social necesaria para consagrar la limpieza étnica y política ejecutada en el País Vasco. Cientos de miles de ciudadanos decentes,empresarios, agentes, profesionales y familias enteras, tuvieron que huir bajo la amenaza de muerte, viendo cercenado de raíz su derecho a decidir sobre el destino de la tierra de la que fueron violentamente expulsados.
El contraste con la maniobra de Sofía Nieto al frente de la Dirección General de Fe Pública y Seguridad Jurídica es flagrante y constitutivamente prevaricador. Mediante una modificación sesgada y reglamentariamente abusiva de la instrucción de la Ley de Nietos, se ha estirado el marco legal para conceder la nacionalidad a descendientes que jamás han pisado suelo español, que carecen de vínculo afectivo, histórico o tributario con España y que desconocen por completo la realidad socioeconómica de la patria que ahora votan. Se otorga la llave de la soberanía nacional a quienes no pagan impuestos ni sufren sus consecuencias, mientras se proscribe y olvida electoralmente a los españoles de sangre y martirio que pagaron con el exilio su fidelidad a la nación.
Nos hallamos ante la repugnante hipocresía de los cómplices en la oscuridad. Quienes se abrazan de forma directa o diferida a los herederos de los asesinos han prostituido el derecho al sufragio para enquistarse de forma permanente en el poder. Gobernar mediante el chantaje de minorías extremistas e impunidades cruzadas exige la destrucción de la justicia y la alteración espuria del censo. Cuando un poder legitima el despojo de los perseguidos por el terror mientras regala el voto para amarrar la impunidad de su cúpula, el Estado de derecho deja de ser una garantía para convertirse en la trinchera de una trama que España tiene la obligación moral e histórica de erradicar.
Esta perversión del cuerpo electoral persigue un objetivo claro: sustituir la voluntad soberana de los ciudadanos con arraigo y deberes reales por una masa abstracta de votantes sobre el papel, moldeables mediante el clientelismo consular. Mientras la España real padece una presión fiscal asfixiante y el menoscabo sistemático de sus libertades, el aparato socialista utiliza la maquinaria diplomática para empaquetar censos exprés en el extranjero, compensando artificialmente el desgaste político que la corrupción y el arrodillamiento ante el separatismo le ocasionan en las urnas peninsulares. Es el fraude del sufragio por sustitución, llevado a cabo con la absoluta desfachatez de quienes consideran que las instituciones de todos pertenecen al partido.
Ante semejante arquitectura del despojo, la sumisión de las dirigencias políticas y la pasividad de los organismos de control devienen en complicidad activa. No cabe el repliegue ante quienes han hecho de la traición a la memoria de las víctimas y de la alteración de las reglas del juego su doctrina de permanencia. La reacción ha de ser inmediata, taxativa e inflexible en todos los frentes, el judicial, el doctrinal y el de la movilización de las conciencias: restaurar la dignidad de los exiliados por el terror y desactivar cada resquicio de esta ingeniería de la impunidad es una exigencia categórica si se pretende rescatar a España de su cautiverio institucional. Todo en un solo paquete de compensación y justicia frente a la trampa y acostumbrada malignidad de un PSOE asquerosamente enquistado con todo tipo de argucia sucia; una organización criminal al descubierto de sus patéticas añagazas de trileros sin conciencia alguna.
RES NON VERBA
Ignacio F. Candela
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
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Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.
Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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