22/09/2026 09:13

«Todo en la vida se repite de forma infinita, sin principio ni fin(1)»

En esta frase está escondida la solución a la fatídica y criminal andadura de los socialistas españoles desde el año 1879 hasta nuestros días.

Frente al riesgo de que, muerto Dios, todo dé igual, y la prevalencia del hedonismo impuro se convierta en el rasgo vital de los socialistas; el eterno retorno adquiere una importancia esencial en los diferentes actos, pues, si cada instante ha de repetirse, ninguna decisión es indiferente en el ámbito del orden social o en la política nacional.

Así que, la incógnita que hay que despejar, el enigma a resolver estriba en señalar, en precisar el fin del proceso revolucionario, de la peligrosa travesía del socialismo.

Para ello, las fuerzas políticas del orden constitucional, han de saber sin excusa ni pretexto, desvirtuar de modo convincente y enérgico los actos procedentes del sanctasanctórum socialista, del templo convertido en escombrera ideológica, lugar donde son reverenciados sus ídolos más recalcitrantes y disgregadores.

Las decisiones que hayan de tomar en esta lucha tendrán marcado carácter de permanencia en el tiempo, y no deberán someterse a inútiles y estériles debates.

Desgraciadamente, la política es la ocupación de los hombres sin ocupación.

Por tanto, se pondrá especial atención al necesario filtro que han de pasar los desocupados, atendiendo escrupulosamente a la personalidad, capacidad y méritos de los susodichos.

Merecerán un plus de confianza aquellos que demuestren una dignidad reconocida, es decir, que no tengan dudas de tomar decisiones en contra de sus intereses, o que no tiemblen como santurrones de pega ni claudiquen como cobardes.

Y más aún, si queremos instaurar una solución definitiva al deterioro moral y al desorden social del socialismo sanchista, a la chatarra sentimental como arma populista, a la mentira descarnada, embaucadora de la plebe, deberemos llevar la contrarrevolución social a toda la Nación, deberemos ser intolerantes.

El odio cristalizado, químicamente puro del apócrifo socialismo sanchista requiere contundencia y golpes certeros.

Recordemos brevemente la historia del socialismo, en el año 1934 provocó un golpe de Estado contra la República, en Febrero del 36 se produjo un «pucherazo» electoral a favor del Frente Popular, condimentado con una violencia exacerbada, fraude que pretenden emular en la actualidad con la llamada ley de «nietos».

Todo lo cual trajo consigo el estallido de la guerra civil.

Una vez que el Frente Popular fue derrotado, los socialistas «sestearon», desperezándose y dejando atrás su inactividad cataléptica, para amanecer en los albores de la Transición.

Llegado el año 2004, el entonces «bambi» de la política, el presidente del «cambio tranquilo», el «execrable» Zapatero, maniobró ladina y disimuladamente para quebrar el espíritu de la Transición, pactando con la peor escoria de España y fijándose el objetivo de concluir con una segunda Transición que le abriera las puertas a la dictadura totalitaria.

El programa ideológico de este individuo pasa por: una política sutil y vaporosa, basada en la propaganda y el discurso vacío y poroso; priorizar como elemento aglutinante interno el odio a la derecha; romper todos los pactos de Estado, incluido el antiterrorista; desenterrar el guerracivilismo; destruir la convivencia entre españoles; amnistiar a ETA, legalizarla, negociando con ella, de igual a igual; sumarse a las propuestas identitarias del nacionalismo.

Zapatero, hez del socialismo, avalista de Nicolás Maduro, de ETA o de cualquier líder de los variopintos totalitarismos del orbe.

Para la continuidad de su política criminal y rupturista se valió de la insólita cobardía y de la inacción de Rajoy, que dilapidó vilmente   la mayoría absoluta.

También contó con los turiferarios de los sectores económicos, mediáticos, sindicales y políticos, que jaleaban  las desgraciadas ocurrencias disgregadoras, incapaces de sacar las conclusiones pertinentes y exigibles de su engañosa y funesta política que representaba el regreso del espíritu del Lenin español, Largo Caballero.

Este espécimen degenerado de la política, en la actualidad no deja de ser un vulgar coleccionista de joyas y presunto defraudador. Un andrajo más del socialismo español. Merecedor de figurar en el cuadro de honor de los traidores a España.

Rosa Díez, mujer extraordinaria y política decente y digna, en su último libro, resume certeramente la simbiosis, la estrecha sinergia entre Zapatero y Sánchez: «Zapatero fue el tumor y Sánchez la metástasis».

Obviaré las perrerías y traiciones del enfermo de la Moncloa, del maltratador de la sociedad española. La totalidad de los ciudadanos, ya sea por activa o por pasiva, están afectados o son víctimas de la amoralidad del ilegítimo presidente.

Con una excepción, los que no consiguen encubrir su servidumbre, ese hundimiento moral cuando las personas se convierten en animales domésticos; estos disfrutan y gozan como mujerzuelas en los hediondos tabucos de los barrios más deprimidos.

Aceptando la oportunidad que me brinda el título de la reflexión, aprovecho para escribir una vez más, algunas notas referentes a la invasión de Ceuta por Marruecos, y los evidentes y graves efectos ocasionados en la integridad territorial de España y la soberanía nacional.

La invasión es consentida por el gobierno y organizada por Marruecos.

Artículo 582 del Código Penal, Será castigado con la pena de prisión de doce a veinte años: El español que facilite al enemigo la entrada en España, la toma de una plaza, puesto militar, buque o aeronave del Estado o almacenes de intendencia o armamento.

De lo cual deberán entender los Tribunales de Justicia. De lo cual deberán tomar nota los partidos políticos constitucionales. De lo cual deberán prestar una atención singular y extraordinaria los designados expresamente por la Constitución para defender el orden constitucional y la integridad territorial.

Deduzco que estos últimos, aquellos que en alguna ocasión he tenido que atribuirles un silencio delator, un acatamiento sepulcral a la tácita orden de «¡sed buenos y a callar!», tengan resueltas todas sus dudas, y piensen y actúen como lo que son, servidores de la paz y de España.

Dulcifiquemos le exposición de hechos y opiniones, veamos como respiran los que viven sin honor, sin decoro, sin principios ni andamiaje de dignidad personal; ¿a quienes cree el lector que quiero referirme? Observen.

El día 1 de Agosto, Oscar Puente: «otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez».

Un ejemplo de los que han demolido su vida, y han aprendido a convivir con los fragmentos.

El día 2 de Agosto, Marlaska: «Ceuta estaba alcanzando la normalidad», «la situación se ha revertido en 24 horas»; ya entrado el mes de Septiembre, el mismo ministro manifiesta: «que los ceutíes sufren una inseguridad subjetiva».

Estas manifestaciones no se corresponden con alguien que goza  de estabilidad emocional. Solo un menguado constreñido por sus complejos, y en un arrebato de locura ajeno al pudor y al recato,  puede hacer este tipo de declaraciones.

Todo un sainete trágico-cómico, una vergüenza nacional, una provocación de los evadidos del octavo círculo. Fraude y del noveno círculo. Traidores de la Divina Comedia.

El mejor destino de los invasores sería ponerlos en la frontera, y acto seguido, organizar un besamanos en el palacio real marroquí para celebrar el retorno de los súbditos de Mohamed.

O espabilamos y no lo tomamos en serio, o si no, ¿quién sabe si el destino de los ceutíes y del resto de españoles pudiera llegar a ser el del animal halal sacrificado en la Fiesta del Cordero?

 

NOTAS AL PIE DEL DOCUMENTO

(1) «LAS OPINIONES VERTIDAS EN LA SECCIÓN DE OPINIÓN CORRESPONDEN EXCLUSIVAMENTE A SUS AUTORES Y NO REFLEJAN NECESARIAMENTE LA LÍNEA EDITORIAL DEL MEDIO».

Autor

Antonio Cebollero del Mazo
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