23/09/2026 14:08
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Hay mentiras estadísticas que, repetidas por la propaganda institucional, buscan anestesiar la conciencia de un pueblo mientras se liquida su futuro económico. La reciente alharaca con la que el relato oficial y sus voceros comunitarios celebran que la ratio de deuda pública sobre el Producto Interior Bruto (PIB) haya descendido ligeramente por debajo del umbral del 100% no es un síntoma de salud financiera; es la confirmación de una gigantesca ingeniería contable diseñada para ocultar una quiebra estructural.

Para entender la tramoya hay que acudir a la aritmética elemental que la demagogia pretende sepultar. La ratio Deuda/PIB es una fracción donde el numerador es el dinero que debe el Estado y el denominador es la riqueza nominal producida por la nación. Celebrar que el porcentaje baje cuando la deuda bruta en términos absolutos no deja de marcar récords históricos, superando holgadamente los 1,6 billones de euro, es un sarcasmo sangrante y un un insulto a la inteligencia de los ciudadanos, auque ya sabemos que hay muchos incondicionales e ignorantes que se creen las patrañas del criminal que secuestra la presidencia del Gobierno. Lo cierto es que España debe hoy más dinero que nunca en toda su historia.

¿Dónde está, pues, el «milagro» presupuestario que aplauden desde la burocracia europea? La respuesta se encuentra en el impuesto silencioso y devastador que martiriza a las familias españolas: la inflación. La subida desbocada de los precios en los últimos tres años ha engordado artificialmente el PIB nominal (el denominador de la ecuación). Al aumentar el valor nominal de los bienes y servicios por el mero encarecimiento de la vida, lo que a su vez ha reportado una recaudación récord de IVA e IRPF a las arcas del Estado, la proporción matemática cae sobre el papel. Es el espejismo perfecto: el Gobierno presenta como éxito de gestión el mismo fenómeno que empobrece a diario a la clase media y trabajadora.

Vivimos, de manera estricta y absoluta, de prestado. La economía española no se sostiene sobre un tejido industrial competitivo, ni sobre la productividad, la innovación o la soberanía energética. Se sostiene sobre las muletas artificiales del gasto público desbocado, la hipertrofia de la administración y la emisión continua de Deuda Pública que el Banco Central Europeo sigue respaldando para evitar la suspensión de pagos. Un modelo que destina más de 40.000 millones de euros anuales solo al pago de intereses de la deuda es un modelo condenado al colapso.

Felicitar al Ejecutivo por esta «responsabilidad presupuestaria» equivale a aplaudir a un prestidigitador, o estafador, que presume de solvencia porque el valor de su vivienda ha subido por la inflación mientras las facturas sin pagar se acumulan en la puerta. No nos engañemos y tomemos como referencia el salvaje encarecimiento de la vida que ha provocado esta caterva de ineptos y corruptos, además de traidores. España no está reduciendo su liquidez ni pagando sus compromisos; está devorando su propio capital y comprometiendo la soberanía de las próximas generaciones a cambio de mantener a flote la maquinaria del poder de un Pedro Sánchez odiado a muerte: a muerte de nuestras decenas de miles de ejecutados durante la plandemia por protocolos eutanásicos masivos; a muerte de los ejecutados por la apertura de compuertas de presas en Valencia; a muerte de las víctimas de los incendios por no limpiar los bosques; a muerte de los asesinados en Adamuz por la corrupción del mantenimiento de la vías ferroviarias; a muerte de las víctimas de la carretera por absoluta ausencia de cuidados del asfalto… A muerte del suicidio colectivo que es permitir a un traidor criminal sin escrúpulos ni conciencia, siga engañando y provocando tragedias con tal de no apearse de un poder ganado por fraude electoral. A muerte.

Frente a la cosmética del número manipulado y la propaganda de consumo externo, la realidad exige realismo, austeridad en el gasto político superfluo y un retorno urgente a la producción real. Todo lo demás es sostener un decorado de cartón piedra a punto de desplomarse.

RES NON VERBA

Ignacio F. Candela

Autor

Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.

Información en buscadores mundiales de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela

Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.

Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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