24/04/2026 11:16
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Parece que algunos, en su afán por recolectar clics en el lodazal de la mediocridad, han olvidado ese viejo y sabio refranero español que advierte aquello de Arrieritos somos y en el camino nos encontraremos. En las redacciones de nuevo cuño financiadas desde oscuras bambalinas, donde se confunde el periodismo con el tiro al blanco, se han tomado la libertad de apuntar demasiado alto, quizá cegados por el brillo de una figura que les resulta, por pura envidia y soberbia estulta, inalcanzable. Repugna ver a ciertas figuras fashion de nuevo cuño, con ínfulas de superioridad, evolucionar en la pista del circo político, cuando todo el mundo de bien sabe que esos aires de grandeza provienen de quien ha hecho del altavoz su única palanca, en un ecosistema donde la exigencia de transparencia parece aplicarse siempre en una sola dirección. Está por ver que a algunas de esas voces se les exija el mismo rigor que dicen imponer, y que tengan que sostener lo que afirman cuando el terreno deje de ser cómodo.

Maravilla observar el automatismo de la calumnia con el que operan estos especímenes y la expectativa del infierno judicial; éste merecido que se avecina. Creen que el honor de un hombre universal se puede desguazar con la misma ligereza con la que se redacta un titular tendencioso. Pero, ¡ay de los que confunden el silencio con la rendición! No se han dado cuenta de que, mientras ellos chapotean en su charca de populismo barato, en el horizonte se está formando un tsunami judicial de dimensiones desconocidas.

Julio Iglesias tiene en su mano de justicia la compensación histórica para millones de ciudadanos, hartos de la manipulación hasta ahora impune.

Estamos ante el espectáculo de los enemigos del honor; una marea de populismo barato alimentado por un común patetismo de quienes no perdonan el éxito ajeno porque sin recursos propios su discurso pierde consistencia. Otros prosperan en ese ecosistema de ruido y conveniencia parasitando del dinero público saqueado a los ciudadanos. Estos profesionales del río revuelto, que buscan beneficio en la calumnia mediante el descrédito gratuito, deben ser puestos en su lugar. Solo un hombre de dimensión universal es capaz de darles la medida de sus propias trampas, de sus propias fullerías y de sus mediocridades. Es hora de que la verdad machaque la infamia.

La voz de Julio Iglesias ha estado presente en el corazón de los hogares españoles, formando parte de la memoria sentimental de familias enteras. Su figura es la banda sonora de la dignidad de un país. Por ello, este ataque a su integridad se percibe como una agresión directa contra la memoria colectiva y contra el respeto que merecen quienes han hecho de España una nación universal.

Ante el intento de descrédito, la respuesta debe ser el despliegue de toda la fuerza legal y moral disponible. No se puede permitir que el ruido de una masa de esperpentos silencie una vida de excelencia. Por la justicia, por la historia y por el respeto institucional, ha llegado el momento en que Julio Iglesias hable por todos los españoles de bien y la ley ponga fin a esta deriva surgida del resentimiento y el populismo más abyecto.

Julio Iglesias no es solo una voz; es una institución blindada por la historia y por el afecto de millones de hogares que no olvidan. Y cuando una figura de tal calibre decide que ya basta de sucia manipulación y de juegos de manos desinformativos, la respuesta no viene en forma de tuit, sino de imposición de la dignidad.

Ese tsunami que ahora toma impulso no entiende de disculpas a pie de página ni de rectificaciones ocultas. Viene a limpiar el camino, a poner a cada cual en su sitio y a no dejar títere con cabeza en el circo del fango. La ironía de la situación es que aquellos que se creían cazadores están a punto de descubrir lo que se siente al ser arrastrados por una ola de legalidad y decencia que no admite mediocres en su recorrido. Una verdadera ola de justicia como justicia divina.

Que sigan, que sigan con su revanchismo de corto vuelo. El camino es largo y la memoria de este país, aunque a veces parezca dormida, despierta con una fuerza arrolladora cuando se toca a los suyos. Julio Iglesias está llegando, y trae consigo la calma tensa de quien no necesita levantar la voz para que se haga el silencio. Arrieritos somos… y el encuentro va a ser, cuanto menos, histórico.

CODA. Bajo el amparo de la jurisprudencia constitucional y en legítima defensa de la dignidad personal, este análisis sobre la deriva de Ignacio Escolar trasciende la mera opinión. Es una advertencia sobre la responsabilidad editorial y las consecuencias de la difamación sistémica. Cuando la excelencia de una figura universal como Julio Iglesias se pone en pie, la seguridad jurídica y el honor prevalecen sobre el populismo mediático. El tsunami no es una metáfora; es el imperio de la ley que viene a restablecer la verdad.

Ignacio Fernández Candela

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Autor

Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela es un escritor, ensayista y pintor español, con una trayectoria iniciada en 1988, autor de más de una decena de libros y miles de artículos publicados en medios de comunicación como ÑTV y El Imparcial, además de una producción pictórica de cientos de cuadros y decenas de exposiciones, documentada en repositorios como Wikimedia Commons.

Editor de ÑTV ESPAÑA desde agosto del 2023-en que adquiere el Digital al entonces editor y propietario durante diez años, don Álvaro Romero Ferreiro-hasta agosto de 2025, tomando el relevo don Santiago García Lucio. .
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