La Organización Médica Colegial (OMC) es la entidad que representa al conjunto de los Colegios de Médicos que hay en cada provincia española. En España, para ejercer como médico, hay que estar inscrito en el colegio de una provincia, generalmente donde se desarrolla la actividad médica principal. Así que al tratar de la OMC, estamos refiriéndonos por extensión a todos y cada uno de los Colegios de Médicos de este país.
Vaya por delante que la gran mayoría de los médicos que ejercemos en España no sentimos especial afecto ni reconocimiento hacia esas instituciones colegiales: las sufrimos como una imposición burocrática para poder ejercer, pero en el fondo pensamos que son entidades que no hacen nada esencial por la actividad de los colegiados, ni defienden los intereses profesionales de los médicos ni ofrecen ningún servicio que compense la cuotas obligatorias que debemos pagarles. Que la mayoría de los colegiados «pasa» de sus colegios queda reflejado en el hecho de que en las elecciones a los representantes del Colegio apenas vota un 10% de los colegiados. En las líneas siguientes daré razón de este sentir.
Uno de los motivos más fuertes que esgrimen los colegios de profesionales sanitarios (médicos, enfermeros, dentistas,…) para justificar su existencia es que «velan contra el intrusismo». Efectivamente, de vez en cuando sacan como gran logro que han pillado a un sanador ejerciendo de médico sin serlo y le han emplumado. O un protésico dental ejerciendo de dentista y lo mismo. O un biólogo administrando ozono y le han puesto una querella. Vamos, como los fariseos, colar mosquitos y tragar camellos. Porque en los grandes momentos en que los médicos anhelamos que aparezcan nuestros representantes con autoridad, se callan cobardemente. ¿Alguien sabe qué tipo de protesta hubo por parte de la OMC cuando el Gobierno reconoció sin empacho que no hubo comité de expertos en la crisis del COVID? ¿Conoce alguien si ante la recomendación de medicamentos por los medios de comunicación por parte de tertulianos o presidentes (autonómicos o de gobierno nacional) la OMC recordó a los bocachancla que no se debe hacer promoción de medicamentos por los medios de comunicación, sin conocimientos de medicina, de manera generalizada e indiscriminada y sin criterio? Contrasta el silencio de la OMC durante la gestión del COVID con aquellas advertencias del miércoles 26 de agosto de 2009 en el diario «El comercio». Decía el titular «Los médicos advierten contra la vacuna» Y el sobretítulo añadía: «La Organización Médica Colegial pide que se controle la seguridad de la profilaxis de la gripe A y no se administre de forma masiva, mientras que el Partido Popular insta a vacunar a «la mayoría de los españoles». Maldita hemeroteca. Pero la OMC de entonces es diferente de la de ahora, que ha dejado a los políticos la potestad de vacunar, vacunar y vacunar indiscriminadamente.
Cuando aún no llevamos cinco años de la administración de las «vacunas COVID», estamos a la espera de saber qué han prevenido, si es que han prevenido algo, ya que según dice nuestro Código de Deontología Médica en su Artículo 22.3 «La promoción de una actividad preventiva solo es deontológicamente correcta cuando tiene un valor probado científicamente». ¿Se tienen datos científicos de que las vacunas COVID han prevenido algo o solo el rumor televisivo de que «si no hubiera sido peor»? Por cierto, no sé si la OMC habrá instado al Ministerio de Sanidad a que actualice la información de farmacovigilancia de esas inyecciones que se pusieron, pues hace más de dos años que no nos han proporcionado datos «oficiales» de su eficacia y seguridad. El último informe disponible es el número 19 y se cerró en diciembre de 2022. Según ese informe, hasta diciembre de 2022 (o sea dos años de pinchazos), se habían reconocido más de 80.000 efectos adversos graves y más de 500 fallecidos a causa de las vacunas. Reconocidos porque no podían dejar de reconocerse, que suelen reflejarse apenas un mínimo porcentaje de los que son realmente. Creo que los españoles nos merecemos una actualización, no vaya a ser que los muertos se los carguen, como parece que están intentando, al cambio climático. ¿Ha solicitado la OMC al Ministerio alguna actualización sobre farmacovigilancia de las vacunas COVID, su eficacia y su seguridad? Porque teniendo información, una base científica, los médicos sabremos a qué atenernos, ya que según nos recuerda nuestro Código de Deontología Médica en su Artículo 23.1 «El médico en su actuación profesional solo debe emplear procedimientos diagnósticos y terapéuticos que cuenten con base científica.» ¿Qué base científica tenían las vacunas COVID antes de ponerse indiscriminadamente? ¿Cuántos estudios animales se habían llevado a cabo antes de ponerlas en humanos, incluso niños y mujeres embarazadas? Y si hubo estudios previos con animales… ¿le han contado a usted qué resultados tuvieron esos ensayos? Acaso se pusieron directamente en humanos porque había que averiguar qué pasaba en los humanos. Se pusieron numerosos productos (porque las vacunas COVID son heterogéneas) sin conocer el contenido de lo que se ponía. Y la OMC no tuvo en cuenta que no es ético permitir esa práctica con la población a la que nos comprometimos a defender, porque como dice nuestro Código de Deontología Médica en su Artículo 23.2 «Las prácticas carentes de base científica, las inspiradas en el charlatanismo, las pseudociencias, las pseudoterapias, así como los procedimientos ilusorios o insuficientemente probados, la simulación de tratamientos médicos o quirúrgicos y el uso de productos de composición no conocida son contrarias a la Deontología Médica.» ¿Instó, acaso, la OMC a la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) a que cumpliese con su cometido de saber qué contenían los viales que se iban a inyectar en los hombros de los españoles? Una vez más, una base científica inexistente, como los pasquines (hojas intimidatorias sin firma) con los que nos amedrentaron con el uso y promoción de mascarillas para prevenir no se sabe qué, porque si no gastabas en ellas y te las ponías peligraban las juergas de Tito Berni.
Queda en entredicho la actuación de la jerarquía colegial, nuestros representantes en los Colegios de Médicos, que promovieron la distribución de estos productos (incluso con vacunódromos en los colegios) que no eran necesarios, ni se sabía qué contenían y cuya eficacia o seguridad estaba más que en duda y sospecha. Ahora ya no quedan ni dudas ni sospechas: el tiempo nos ha mostrado que ni eran eficaces ni son seguras. Y esto se puede decir con absoluta certeza antes de haberse cumplido los cinco años de esta atrocidad, y sin posibilidad de que el Ministerio de Sanidad pueda maquillar el desastre, por más que retrase información. La salud de los ciudadanos no está mejor que hace cuatro años. Lo sabemos bien quienes vemos pacientes a diario. Hay varias asociaciones de afectados por las vacunas con miles de damnificados. Algunos ya nos negamos entonces a promover estos pinchazos que de manera descarada, soez y amenazadora se lanzaban desde los medios de comunicación por tertulianos indocumentados a los que nuestros Colegios no se atrevían a reprender públicamente, lógicamente, porque refrendaban la tesis política del «vacunar, vacunar y vacunar». Pero nuevamente es nuestro Código de Deontología Médica en su Artículo 40 quien nos recuerda «El médico debe negarse, por razones éticas y deontológicas, a exigencias que, provenientes de superiores jerárquicos, puedan afectar a la seguridad del paciente.» Las veces que hemos dicho en la consulta «no te pongas esta mierda» algunos nos han hecho caso. Cuatro años después, todavía no conozco a nadie que se haya arrepentido de no haberse vacunado de COVID (no busque usted entre los muertos). Viceversa sí.
Las organizaciones colegiales de médicos, y la OMC como representante de ellas, están en jaque. La población ha visto su comportamiento vendido a los intereses de los políticos y de los laboratorios. Una auténtica vergüenza para la profesión médica. Una situación que vengo denunciando en los medios de comunicación, con escritos y vídeos en LinkedIn, una red profesional a la que cada vez se asoman más colegas extrañados de que yo pueda decir esto sin que desde ninguna Comisión de Deontología Médica se atrevan a llamarme al orden. ¿Será que asumen con el silencio su culpa? Porque si lo que estoy diciendo públicamente constituye una mentira, una calumnia o una difamación hacia las instituciones, en ese caso la Comisión de Deontología tiene, como he dicho en numerosas ocasiones, obligación grave de apercibirme de ello para que rectifique públicamente, e incluso abrirme expediente disciplinario. Cada vez más colegas quedan extrañados de que yo pueda decir estas cosas sin respuesta alguna por parte de la OMC.
Y es que sí, compañeros, ciudadanos, lo digo de manera pública y abierta: los representantes de los médicos no estuvieron a la altura de las circunstancias durante el COVID, no dieron la cara por los pacientes, no esgrimieron razones científicas, como allá en 2009. Se han vendido al poder político. No les importan ni los pacientes, ni tampoco la profesión médica. De última, hasta aplauden que en las consultas, en la intimidad de la relación médico-paciente se instale el «escriba digital», ese dispositivo que se coloca entre el médico y el paciente para que escuche toda la conversación (eso sí, de momento de manera voluntaria como siempre hace la ventana de Overton, luego será obligatoria) y luego al médico le «facilita» ya el informe (fíjate, compañero, ¡qué bueno que ya no hay que escribir, nos elabora el informe la IA!) y de paso se lleva a la nube los datos de la consulta, esos datos confidenciales, privados, para integrarlos en el Big Data y de esa manera saber todo lo que le pasa a los pacientes y todo lo que piensan los médicos que todavía sigan pensando. Un chivato, un espía para el Gran Hermano en tu consulta. Apelando una vez más al Código de Deontología Médica, en su Artículo 28.3 nos recuerda que «El médico no debe colaborar en ninguna base de datos sanitaria si no está garantizada la preservación de la confidencialidad de la información depositada en la misma.»
Si alguna duda te quedaba, compañero, ciudadano, el Nuevo Orden Mundial se ha instalado en la cumbre de las organizaciones médicas para robotizar nuestra profesión y para aniquilar la libertad de los ciudadanos. Y pide la colaboración de los médicos para luego destruirles a ellos también.
Autor
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El Dr. Luis Miguel Benito de Benito es un experto en el Aparato Digestivo y en Endoscopia en el Centro Digestivo Médico Quirúrgica (Madrid). Además, ejerce en su propia clínica: Clínica Dr. Benito de Benito.
https://clinicabdb.com/
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Para ellos no hay consecuencias, para los que han enfermado o han muerto sí
Estupendo artículo que no puedo pasar de compartirlo.
Este escrito refleja el sentimiento y la frustración de aquellos que le seguimos (yo desde el 13/8/2020) el comprobar que las instituciones médicas están controladas y manipuladas por poderes ajenos a la salud y bienestar de la población.
Un fuerte abrazo,
Manuel.
Dr. Don Luis Miguel Benito de Benito. Sin duda Vd, esta tocado por la mano del CREADOR. Cuanto sufrimiento, dolor, enfermedad y muerte, se hubiera evitado si en cada Provincia Española, hubiera habido un Dr. De Benito. Toda España tenemos una deuda con Vd, la coherencia da PAZ y a Vd le veo siempre lleno de PAZ. Sin duda es Vd, un MEDICO MEDICO. Tuve la ocasión de regalarle unos huevos de mis gallinas y un tarrito de miel de mis abejas, por ver en Vd, lo que a otros colegas le faltaban, lo de los huevos se entiende, lo de la miel también se entiende cuando se descubre que la miel es el Alma y la esencia de las flores, y la cera es la materializacion del AMOR de las abejas, que alimenta la luz de la vela, y la LUZ es el camino de Dios. Por ello cuando las velas proceden de grasas, sebos, y mantecas de animales esa luz es alimentada por muerte, que es oscuridad, y la oscuridad nos aleja de Dios. Siempre que le veo tengo presente a sus diez hijos y a su ESPOSA, que estoy seguro que donde se encuentre estará en un lugar muy alto, por haber sembrado felicidad, amor y luz en su paso por este mundo donde reina la oscuridad y el mal y haberle dado esa gran FAMILIA. No hay nada más importante en la vida que la FAMILIA, y los que quieren destruir a la FAMILIA empiezan por destruir a las madres, por ello los que quieren destruir esa gran familia que se llama HISPANIDAD, tienen como principal objetivo destruir esa madre que llamamos ESPAÑA.
Bendito sea el día que nuestros caminos se cruzaron, Doctor.
Son armas biologicas y estan siendo juzgados los que las tiraron a la basura y simularon el pinchazo como la valiente enfermera de Barakaldo. Todos estos valientes serán recordados. Los genocidas lo pagaran caro.