06/09/2026 12:56
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El inconsistente y cínico Alberto Núñez Feijóo rechaza salvar a Ceuta en defensa de España. El líder del contradictorio PP es persona non grata para Ceuta desde el momento que rechaza ayudar, con determinación y veracidad a la altura de la emergencia, a erradicar la tortura de los ceutíes. Es un bastardo de la verdad que juega a dos bandas, en muchas ocasiones como salvador de P.S. cuando está contra las cuerdas. Culpable de las tragedias que hubo y habrá, cómplice de la corrupción sanchista cuando siempre dilata las legislaturas, y la oportunidad criminal,  con ayudas puntuales de supervivencia para el PSOE.

Tomen nota de la repugnancia cínica de Feijoo, una vez más. Mientras la frontera sur de España se desmorona en una crisis de soberanía sin precedentes y la población de Ceuta contempla cómo la integridad territorial se negocia por la vía de los hechos consumados, el teatro político madrileño ejecuta su representación habitual. Se suceden las catilinarias desde el estrado, los aspavientos ante las cámaras y la sobreactuación de una oposición formal que promete firmeza solo cuando los micrófonos están abiertos. Sin embargo, en el momento preciso de traducir la retórica en consecuencias penales e institucionales, el silencio y la inacción vuelven a imponerse. La pregunta que la sociedad civil consciente debe formularse ya no se limita a las deudas u oscuridades que explican la docilidad de Pedro Sánchez ante Rabat. La interrogante urgente, la que señala el corazón del colapso institucional español, es otra: ¿Qué le debe Alberto Núñez Feijóo a Pedro Sánchez para actuar, una y otra vez, como su salvavidas político en el momento exacto en que el laberinto judicial y soberano amenaza con asfixiar al Ejecutivo?

Si Juan Vivas no se rebela por la pasividad del Partido Popular, será indigno representante para dirigirse al harto publo ceutí. El discurso de Feijóo apesta a falsedad. Si vuelve por Ceuta le correrán a gorrazos y lo tendrá bien empleado el muy traidor. Otro más.

El ordenamiento constitucional español no es un catálogo de sugerencias éticas; es un sistema de contrapesos diseñado para proteger a la Nación de sus propios gobernantes cuando estos vulneran el deber innegociable de custodia territorial y seguridad nacional. El artículo 102 de la Constitución contempla de forma taxativa la responsabilidad penal del Presidente y los miembros del Gobierno por delito de alta traición o contra la seguridad del Estado en el ejercicio de sus funciones. Para activar dicho mecanismo no se requiere una mayoría absoluta inalcanzable de entrada: basta con la iniciativa formal impulsada por una cuarta parte de los miembros del Congreso de los Diputados. Con 88 diputados en la Cámara Baja, el principal partido de la oposición dispone de la capacidad jurídica y parlamentaria plena para estampar la firma, abrir el procedimiento y retratar ante el Tribunal Supremo la cadena de omisiones, cesiones y opacidades que han conducido a la emergencia nacional en la frontera sur.

Negarse a activar esta vía, cuando la integridad de las fronteras se encuentra violentada, transforma la denuncia pública en un ejercicio de cinismo. Quien teniendo la herramienta constitucional para perseguir la responsabilidad penal del poder prefiere limitar su respuesta a la gesticulación parlamentaria, deja de ser un adversario político para convertirse en un cómplice moral. No estamos ante un episodio aislado de prudencia partidista, sino ante una pauta de conducta sistemática. Cada vez que la acumulación de indicios, la sospecha de cesión soberana o el acoso de las tramas de corrupción colocan al Ejecutivo en una posición insostenible, la cúpula de Génova acude con el flotador de la pasividad procedimental.

Primero, se utiliza la denuncia verbal como válvula de escape, lanzando discursos encendidos sobre la gravedad del momento para canalizar e inmovilizar la indignación popular, asegurando que la protesta no desborde jamás los márgenes del cálculo electoral. A continuación, se veta cualquier iniciativa de verdadero calado constitucional o judicial que pudiera sentar un precedente de fiscalización penal efectiva sobre la cúpula del Estado. Con ello se preserva el bipartidismo táctico, garantizando que el turno de oficio político siga funcionando sin que ninguno de los dos grandes aparatos tenga que responder penalmente por la quiebra de los pilares axiales de la Nación. Esta dinámica de protección mutua convierte la fiscalización en un simulacro: mientras el discurso oficial de la oposición simula un combate a muerte, la práctica parlamentaria ratifica un pacto implícito de no agresión en lo fundamental, que es la inviolabilidad del poder frente a sus mayores responsabilidades.

La doctrina de la defensa nacional y el principio axial que rige la conducta de las personas de honor, RES NON VERBA, hechos y no palabras, no admiten componendas en materia de soberanía. Permitir la desestabilización asimétrica en Ceuta mediante la entrada incontrolada y coordinada de efectivos en edad militar sin exigir las responsabilidades contempladas en el Código Penal Militar y la Constitución no es moderación; es un auténtico desistimiento de funciones.

Si Pedro Sánchez ha incurrido en una quiebra inadmisible del deber de custodia frente a las pretensiones irredentistas del vecino del sur, Alberto Núñez Feijóo actúa como la pieza imprescindible que garantiza su impunidad. La historia no juzgará únicamente a quien ejecuta la cesión de la Patria, sino también a quien, teniendo la obligación y la fuerza institucional para impedirlo y procesarlo, prefirió recular, calcular y contemporizar. España no necesita contables del voto ni oradores de salón cuando la continuidad de la propia Nación está en juego. Exigir la verdad que libera implica señalar sin tibieza a los ejecutores de la degradación institucional, pero también a los falsos guardianes que, con su inacción calculada, sellan la complicidad en la alta traición. Maldito sea el gallego que le tocó en mala hora liderar Partido Popular con España en riesgo abismal.

RES NON VERBA.

Ignacio F. Candela

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Autor

Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.

Información en buscadores mundiales de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela

Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.

Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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