15/08/2026 07:15
Getting your Trinity Audio player ready...

Este texto forma parte del análisis completo del caso:
👉 https://ntvespana.com/27/04/2026/por-que-escribo-tras-xi-capitulos-el-caso-ignacio-escolar-por-ignacio-fernandez-candela/

Asombra el silencio de Ignacio Escolar sobre su victoria judicial… o no. Sorprende esa mudez repentina en quien ha hecho del estruendo mediático su forma de vida y de la transparencia una bandera que solo ondea cuando el viento sopla a favor. Escolar, siempre tan ávido de colgarse medallas judiciales y de editorializar sobre la ética ajena, guarda ahora un recato llamativo sobre la sentencia que le ha resultado favorable. ¿Dónde está el gran titular presumiendo de honor restaurado? ¿Dónde la apertura triunfal en su digital? Quizá porque explicar el triunfo obligaría a descender al terreno incómodo del origen de sus consecuencias. O quizá porque, en este oficio, el honor se ha convertido en una transacción que se ejecuta en la sombra mientras el gremio calla.

Ay, el gremio de los hipócritas… ¿Cómo olvidar el infierno del 2020, cuando mi mujer y yo enterramos en marzo y abril a nuestros padres, en soledad absoluta y sin poder velarles, viendo asqueados cómo esa maquinaria mediática, influencers que se auparon usando montañas de cadáveres, becarios del periodismo repulsivos hoy en la cresta de la ola a base de pisar compañeros,  y periódicos, utilizaban a nuestros muertos en su propio provecho? Qué visceral repugnancia. Qué asco de muerte dan. Nada importaba la tragedia de quienes vivimos un inenarrable y dantesco infierno en vida por decenas de miles. Maldita y frívola deriva de quienes convirtieron el dolor en material de consumo.

Esa victoria de Ignacio Escolar se apoya en una confusión interpretativa que roza lo absurdo y que cualquier análisis con un mínimo de rigor lingüístico debería haber detectado. La RAE lo deja meridianamente claro: defender y justificar, en este contexto, son lo mismo. Cuando alguien busca atenuantes a una asesina por ser negra e inmigrante, está ejerciendo una defensa activa. Y así lo recogía la propia sentencia: Ana Julia Quezada no era odiada por matar al inocente niño Gabriel, sino por ser inmigrante y negra, según se citaba dicho por Escolar. No hace falta ser abogado en el estrado para ser un defensor.

Ahora bien, no es lo mismo justificar o defender a una persona que justificar o defender el asesinato de un niño. Ni lo hizo Ignacio Escolar ni se escribió así en mi texto condenado. Según mi criterio —no exento de indignación— se ha retorcido el diccionario para no admitir que mi artículo no hacía otra cosa que describir una realidad lingüística: quien justifica, defiende. Punto. Y, además, esa modificación de mi artículo original fue ajena a mi voluntad.

Cuesta vender como gesta moral el hecho de detraer 15.000 euros del patrimonio de los herederos de un fallecido. Sería el triunfo descarnado de un vivo —con el riñón cubierto por el sistema— cobrando sobre el luto de una familia que ya ha pagado con el vacío la ausencia de Josele Sánchez. Resulta llamativo el sepulcral corporativismo del resto de la profesión. Esos periodistas que se llenan la boca con la libertad de expresión callan ahora ante lo que se ejecuta sobre un muerto. El gremio se repliega en una complicidad que prioriza la protección interna frente a la decencia.

Josele Sánchez —defensor a ultranza de la inocencia de los niños masacrados— ya no está para explicar que aquellas modificaciones editoriales que motivaron la condena fueron cosa suya y no de mi texto lícito. Pero la justicia ha decidido que el luto no extingue la caja.

Ese dinero —casi 15.000 euros— que pronto engrosará una cuenta tiene un origen que, según mi criterio, cualquier periodista con un átomo de sensibilidad rechazaría por puro decoro. Pero el decoro es un lujo que no se pueden permitir quienes viven de alimentar la maquinaria. Sigue callado, Ignacio Escolar. Mantén ese silencio sepulcral mientras alguien comprueba el saldo del botín para embargar la existencia vital… O demuestra quién eres perdonando la deuda con magnánima conciencia y generosidad. Esta es una oportunidad única en la vida para demostrar una dignidad elementalmente humana.

En tanto a los otros, sigan callados ustedes, los cortesanos del oficio, que demuestran que su única lealtad es hacia el compadreo. Yo, desde la intemperie de ÑTV y con la calma de quien ha sobrevivido a batallas que ustedes no podrían ni soñar, seguiré poniendo voz a su mudez, hipócritas. La verdad no se hereda ni se compra: se sostiene con la vida. Y mientras ustedes cuentan billetes y se tapan las vergüenzas unos a otros, seguiremos contando cómo la justicia, cuando pierde la humanidad y la gramática, no es más que un mecanismo frío para que el vivo siga alimentándose del cadáver.

No es necrofagia, pero si se decidiese sacar beneficio de los herederos de un muerto, se pagaría con karma en esta vida… y más allá.

Fíjate si soy buena persona, Ignacio Escolar, que hago pública tu victoria sobre un muerto y sus herederos inocentes para que, algún día —Dios quiera que muy lejano, porque eres joven—, no tengas que revolverte en la tumba por una decisión que muchos considerarían profundamente equivocada. Aunque la tentación sea grande, déjate llevar por la… ¿conciencia?

Para quien desee recorrer el conjunto de esta serie:
https://ntvespana.com/?s=el+caso+ignacio+escolar

Ignacio Fernández Candela

(Para quien desee seguir otras líneas de mi trabajo)
Web de autor

 

Ignacio Escolar: soy condenado por un titular ajeno pese a que el Tribunal valida mi libertad de expresión. Por Ignacio Fernández Candela

El caso Ignacio Escolar IV: de cómo una sentencia severa puede haber sido descarnadamente injusta. Por Ignacio Fernández Candela

El caso Ignacio Escolar III: La verdad periodística como frontera moral si hay decencia. Por Ignacio Fernández Candela

El caso Ignacio Escolar II: cuando las consecuencias esquivan al fallecido y alcanzan a sus herederos. Por Ignacio Fernández Candela

El caso Ignacio Escolar I: La responsabilidad editorial en el caso Ignacio Escolar. Por Ignacio Fernández Candela

 

Autor

Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.

Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela

Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
Suscríbete
Avisáme de
guest
0 comentarios
Anterior
Reciente Más votado
0
Deja tu comentariox
ÑTV España
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.