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La campaña electoral de la manipulación social de la izquierda más zarrapastrosa ya se ha iniciado para tomar posiciones. Retornan los arribistas piojos de la radicalidad siniestra. La acampada de Sol no es casualidad sino la punta del iceberg de un montaje programado con el fin de que los paniaguados, vagos y maleantes armen la berrea adecuada para minar el panorama sociopolítico, procurando erosionar a la oposición, en tanto la estafa de Ley de Nietos y otras añagazas corran el riesgo de ser suspendidas definitivamente, de modo que todo el grupúsculo de beneficiados pierdan las prebendas estafadoras de un montante de ocho años de estafa política y delincuencia común.
Nada de lo que presenciamos en la escena pública es casual ni fruto de la espontaneidad ciudadana; asistimos a la ejecución metódica de un guión de agitación perfectamente agendado por el poder. La reciente acampada en la Puerta del Sol, articulada tras el montaje propagandístico del desahucio de la célebre Mari Carmen, no representa un estallido de indignación social, sino un eslabón más en la cadena de manipulación permanente del sanchismo. Al igual que se utiliza la presión en la Frontera Sur y la inmigración ilegal para desestabilizar la soberanía nacional, ahora se instrumentaliza la crisis de la vivienda para asediar las instituciones de la Comunidad de Madrid y erosionar la propiedad privada, en un calculado revival del 15-M impulsado por las marcas de la extrema izquierda.
La inacción de la Policía Nacional durante el despliegue de los campamentos no responde a un error de cálculo, sino a la directriz política de un Gobierno acorralado por la corrupción que exige servidumbre a sus mandos. La excusa de la obediencia debida vuelve a servir de cobertura para permitir la instalación del desorden en pleno corazón de la capital, para después perpetrar una maniobra de distracción tan burda como perversa: trasladar la responsabilidad del desalojo a la Policía Municipal de Madrid. Se pretende obligar al Ayuntamiento y a la Comunidad a asumir la carga del choque, buscando la foto de la intervención policial para encender a las hordas izquierdistas y dañar la imagen de la región de cara a los próximos envites electorales.
Esta trampa sobre el espacio público anticipa nuevas anormalidades democráticas que la izquierda pretende consolidar como la única normalidad posible. Las pretensiones liberticidas de formaciones como Sumar en materia de vivienda, cuyo objetivo final es dinamitar la seguridad jurídica, la libertad de mercado y el derecho constitucional a la propiedad, se apoyan en el flujo de una inmigración masiva que desborda las capacidades de absorción. Pretextar una escasez habitacional artificialmente provocada para justificar la ocupación y señalar a los propietarios privados es la piedra angular de esta agresión. Madrid vuelve a ser el objetivo prioritario del poder central, que no perdona su fortaleza económica e institucional y prepara contra ella una nueva carga de profundidad.
Esta carrera de ingeniería política y sombras institucionales no nació de una propuesta regeneradora, sino de un sotobosque de chantajes e intereses opacos ligado a los negocios familiares de las saunas, un origen turbio que sirvió de plataforma e impulso para catapultar la trayectoria de Pedro Sánchez. Esos métodos de amoralidad, extorsión y falta absoluta de escrúpulos se terminaron contagiando a la arquitectura del Estado, impregnando la acción del Ejecutivo de una dinámica mafiosa donde el fin justifica cualquier atropello a la legalidad y al decoro público.
En esa vanguardia del engaño converge el extremismo radical de Podemos y la plataforma de Sumar, especialistas en el uso de la mentira y el juego sucio para instrumentalizar a los sectores más vulnerables de la sociedad. Convertidos en masa de maniobra y ariete humano, los ignorantes y los manipulados son empujados a dinamitar el equilibrio sociopolítico de la Nación, mientras la cúpula de dirigentes que agita la calle vive plácidamente a tuti plen como parásitos del erario público, movidos únicamente por la ambición de perpetuarse en el poder y asegurar su estatus a costa del desplome de España.
RES NON VERBA
Ignacio Fernández Candela
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores mundiales de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.
Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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Exprópiese
(Ahora quieren expropiar el edificio del que ha sido desalojada una señora que ha pasado 70 años viviendo del momio de una renta antigua, mientras que como secretaria de dirección de la multinacional farmacéutica Lilly ganaba un sueldo espléndido que le hubiera permitido comprarse cómodamente el piso de marras).
Mientras, una muchedumbre aborregada y manejada por una izquierda vividora, vaga y criminal los engatusa manejando la manida consigna del derecho a una vivienda digna, como si ese derecho se le hubiese quitado a alguien. Nadie de esa turba de indigentes intelectuales ha pensado nunca que detrás de ese derecho a una vivienda digna hay que ponerle una interrogante, ¿a costa de quién? Todo el mundo tiene ese derecho, pero pagándoselo él y no a costa del otro. La vivienda social es injusta y discriminatoria, nadie tiene por qué vivir en una vivienda gratis mientras otros se endeudan de por vida.