26/09/2026 07:11
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Ante la gravísima situación de Ceuta entrevistamos a José María Manrique, coronel de Artillería diplomado en Estado Mayor, que actualmente se encuentra retirado y está muy activo en medios como El Español Digital.

¿Hasta qué punto considera grave la invasión de Ceuta y la gran traición del Gobierno por su permisión o inacción?

Gravísima, prácticamente definitiva. En julio, el Gobierno, el Estado español, escondiéndose bajo las faldas de la Unión Europea, entregó Gibraltar a Inglaterra renunciando a siglos de lucha por su recuperación (el 15 de julio entró en vigor, de manera provisional, el tratado que regulará la “relación de la UE con Gibraltar”; un mes antes sacó a la colonia de la lista de paraísos fiscales). Esta claudicación, acompañada de colaboración traidora en Ceuta, definitivamente ha hecho de España el hazmerreír del mundo y ha perdido, si es que quedaba algo, su legalidad y su legitimidad.

Porque estamos ante una colaboración necesaria y entusiasta en la violación de la integridad territorial y de los derechos de los españoles. Estamos ante un delito de los que antes se denominaban de “lesa patria” y que ahora apenas aparecen solo de pasada en el impresentable Código Penal (nada en el militar). Estamos ante la demostración palpable de que no solo el Gobierno socialista, sino todo el “sistema político de la Constitución de 1978”, ha colaborado con la traición, con una puñalada mortal a la patria, por la que se acabará de desangrar hasta morir definitivamente.

No solo hablamos de Sánchez, también de la leal y colaboradora oposición de Feijóo, y la innombrable ausencia del Borbón. Estamos hablando de traición máxima en todas las instituciones del Estado, empezando por los Ejércitos, siguiendo por la Justicia y las Fuerzas de Orden Público hasta la última de la lista, incluida la jerarquía eclesiástica. Es la demostración palpable de que el Estado liberal-borbónico ha sentenciado a España a fenecer. Y lo ha hecho sin apenas disimulo y sin anestesia. Si el Estado no solo no defiende a la nación, sino que colabora en su destrucción, sobra y debe ser extirpado.

Obviamente, España podría expulsarlos con todas las de la ley, pero está claro que no quiere. ¿Qué intereses hay detrás?

El pecado original está en el magnicidio de Carrero Blanco y en la entrega del Sáhara. Es decir, en la gestación del Régimen del 78. En la entrega absoluta del Régimen a los dictados de Estados Unidos (EE. UU.), a la continuación del protectorado sajón del siglo XIX y, en una palabra, al sometimiento ovejuno a la plutocracia que gobierna el mundo y al sionismo. En ese encuadre es fácil comprender que a Sánchez lo puso Soros mediante una impresentable moción de censura para hacer todo lo que está haciendo (COVID, DANA, incendios, etc.). En fin, que nuestra clase dirigente se debe a oscuras obediencias que, además, la tienen sometida por medio de inconfesables corrupciones.

Por lo tanto, sobre los intereses extranjeros en cuestiones económicas y geoestratégicas, y las corrupciones y sujeciones de nuestros gobernantes, dignos discípulos de Epstein, son los planteamientos existenciales de eso que se ha dado en llamar Nuevo Orden Mundial —viejo como la Ciudad Terrena de San Agustín— los que pugnan por dominar totalmente a España y a la Hispanidad; es decir, los restos de la acosada y menguada Cristiandad.

¿Qué sentido tiene que medio ejército esté defendiendo las fronteras del este de Europa y no defienda las de España?

Ninguno y todo. Ninguno si miramos los intereses españoles. Todo si recapacitamos que el Régimen del 78 es un protectorado de EE. UU. [3, 4]

Es cosa vieja, nihil novum sub sole: ya Napoleón mandó nuestros soldados y barcos fuera de España para invadirnos más fácilmente. Ahora la OTAN/ONU, tras jibarizar nuestros ejércitos, los coloca por medio mundo, especialmente sirviendo de zona avanzada a Israel y de acoso a Rusia, y se niega (siempre se negó) a defendernos en Canarias y en las plazas africanas.

El despliegue militar español actual es la demostración de la inquina sajona y la nadería a la que nos ha reducido. Misiles en Turquía (que nos supera al menos diez veces), soldados en el Líbano donde Israel nos dispara y mata cuando quiere, barcos escoltando portaaviones yanquis, ingleses o franceses, prácticamente una brigada en primera línea de la provocación inglesa en los países bálticos, etc. [3, 4] Y, no nos engañemos, no a todos los países de la OTAN (y de la UE, que también juega a gendarme) les exigen tanto como a nosotros, o bien ellos se pliegan menos. En una palabra: no defendemos nuestras fronteras y provocamos a Rusia en las suyas, potencia nuclear mundial contra quien España no tiene ningún motivo de enfrentamiento y sí, en su caso, de acercamiento.

Y un matiz que no se tiene en cuenta: el principal atacante de España, Marruecos (fronteras, comercio, droga, inmigración, pesca, aguas canarias, terroristas, corrupción, etc.), tiene unos ejércitos al menos cuatro veces superiores a los nuestros en múltiples aspectos (satélites espías, soldados motivados y experimentados, artillería y misiles antibuque, antiaéreos o de campaña, drones y RPV de ataque, etc.), además de apoyos descarados de quienes formal y legalmente son nuestros “aliados” (OTAN, UE, Israel).

El Ejército, que no ha impedido la entrada de los marroquíes ni los va a expulsar, está habilitando carpas a los invasores… ¿Qué denota este ignominioso hecho?

No solo los Ejércitos, incluido el ineficaz CNI dependiente de Defensa —porque ni Exteriores se enteró ni hizo nada luego, ni Interior realizó más que abrir las puertas de la frontera y “salvar” náufragos que apenas se mojaban al bordear el espigón (ya sabemos que en total ha habido casi 200 muertos, 145 según Público, pero por muchas causas y motivos, ninguno imputable a España)—. Pero, volvemos a lo mismo, los mandos militares, cuando enviaron fuerzas, fue con misión de refuerzo de las policiales y, tomen nota, siempre desarmadas. No cumplieron el deber de disuadir (ni un tiro al aire) y defender la integridad territorial; es que enviaron a sus soldados como carne de cañón a sufrir agresiones (pedradas, empujones y golpes, cócteles molotov) sin medios de defensa ni apenas posibilidades de colaboración en el orden público, cuando hasta los vigilantes jurados van con armas de fuego en sus servicios. Resumo: denota falta de patriotismo, cobardía, corrupción y traición.

¿No cree que se está produciendo una importante desafección en buena parte de la sociedad hacia un Ejército que no defiende a España y solo obedece a un gobierno infame?

Sí. En parte buscada desde antes del 23-F y el anticonstitucional fin del Servicio Militar (no olvidemos, de la mano de la “derecha” de UCD/PP).

Pero, desgraciadamente, la reacción está mal encaminada y es tardía. Hace mucho tiempo que el español de bien tendría que haberse dado cuenta de que no tenemos “defensa” ni ejércitos dignos de ese nombre, como no tenemos política exterior, salvo la de obedecer humilladamente. Y no es solo contra los Ejércitos, ni contra las Fuerzas de Orden Público contra los que hay que tener una lógica desafección; es contra el Gobierno infame que los manda ahora y contra el Régimen, no menos infame, que los ha hecho a su imagen y semejanza.

¿Qué papel juega la «quinta columna» marroquí en España?

Es parte del mundial Plan Kalergi del sionismo internacional para disolver las nacionalidades y el alma de las patrias, ese que apoya la ONU (Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular) y que la Curia Romana vaticanosegundista impulsa con ahínco. En nuestro caso, además, es fuente de inseguridad, altercados, explotación laboral y sexual, insalubridad y, sin duda, será un ejército armado en nuestra retaguardia (muchos de nuestros puertos están en manos de empresas marroquíes, con lo que eso puede suponer para el contrabando) en caso de que así lo quiera Marruecos, a cuyo sultán/rey/papa están obligados a obedecer civil y religiosamente.

¿Estamos ya invadidos?

Sí, así lo he esbozado antes. Y si tenemos en cuenta que en Ceuta y Melilla más de la mitad de la población es de origen marroquí, como quería Juan Carlos I y aconsejó a Hassan II. Otro aspecto capital es que muchos de ellos están encuadrados en unidades militares españolas y fuerzas de orden público en las zonas de conflicto.

¿Es inevitable una guerra abierta entre España y Marruecos?

Inevitable no hay casi nada. Pero probabilísimo, sí.

Marruecos es una criatura nacida de los intereses sajones y franceses contra España. El Marruecos de 1965 es totalmente una herramienta de EE. UU. en su política exterior. E Israel es una especie de “Maestro Golpeador” (de la película Mad Max: más allá de la cúpula del trueno), en la que Estados Unidos es el “Golpeador” (en este caso, Marruecos). Personalmente creo que “Lo que pasó, eso pasará; lo que sucedió, eso sucederá” (Eclesiastés), y que hay muchas probabilidades de que Israel, como hizo en el 711 contra la Hispania visigoda, lance a Marruecos contra la también envilecida y débil España actual.

Como dijo Menéndez Pelayo: «Averiguado está que la invasión de los árabes fue inicuamente patrocinada por los judíos que habitaban en España. Ellos les abrieron las puertas de las principales ciudades. Porque eran numerosos y ricos, y ya en tiempos de Égica habían conspirado, poniendo en grave peligro la seguridad del reino» (Historia de los heterodoxos españoles)».

Autor

Javier Navascués
Javier Navascués
Subdirector de Ñ TV España. Presentador de radio y TV, speaker y guionista.

Ha sido redactor deportivo de El Periódico de Aragón y Canal 44. Ha colaborado en medios como EWTN, Radio María, NSE, y Canal Sant Josep y Agnus Dei Prod. Actor en el documental del Cura de Ars y en otro trabajo contra el marxismo cultural, John Navasco. Tiene vídeos virales como El Master Plan o El Valle no se toca.

Tiene un blog en InfoCatólica y participa en medios como Somatemps, Tradición Viva, Ahora Información, Gloria TV, Español Digital y Radio Reconquista en Dallas, Texas. Colaboró con Javier Cárdenas en su podcast de OKDIARIO.
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