15/08/2026 05:54
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Hay que tener el cuajo de granito y la conciencia anestesiada por la subvención para salir a la calle este 8 de marzo a pastorear consignas de diseño. Mientras el sanchismo de sacristía y sus detestables secuaces preparan el incienso ideológico para su procesión de cartón piedra, el silencio sobre la matanza en Irán, donde más de 40.000 almas, muchas de ellas mujeres de verdad y no estos sucedáneos de escaparate, han sido trituradas por la barbari, atrona con una musicalidad siniestra. Lo que viviremos esta semana no es un homenaje a la mujer; es el epitafio de la coherencia, una opereta de celuloide rancio donde la verdad es un estorbo que se soluciona con un buen filtro de Instagram y un cheque ministerial.

Desde la cúspide de la pirámide, con un falaz Pedro Sánchez siempre presto a santificar cualquier relato que huela a pesebre, hasta la infantería de esas redacciones prostituidas, todos saldrán en tromba. Anatematizarán al «patriarcado» de un piropo o de un micrófono incómodo mientras, con una amnesia patológica y canallesca, ignoran las grúas de Teherán. Es de una repugnancia que raya en lo criminal observar el pánico de estas feministas de moqueta intentando que la realidad de las mujeres persas no contamine su hermoso relato de ficción. Señoría, no permita que la sangre de las ejecutadas manche este desfile de purpurina que tanto nos ha costado armar en los platós…

Pero la verdad no necesita editoriales lacrimógenos. Resulta que la «esencia de ser mujer» ha sido secuestrada por una siniestra izquierda que se nutre del conflicto manufacturado. Han creado una mujer de laboratorio, un producto de marketing que resta valor al heroísmo de quien se juega el cuello por un mechón de pelo al aire. Para la «banda del 8-M», el velo es diversidad si el bolsillo está lleno, pero la libertad es una amenaza si no lleva el sello del partido. ¡Qué ironía tan deliciosa y macabra! Ver a todo un desgobierno de desalmados quedar en el más absoluto de los ridículos por haber comprado un guion de aficionado mientras las mujeres de Irán se enfrentan a un mundo verdaderamente demoníaco.

Y que no se equivoquen los sembradores de cizaña que ya tildan de fascista y ultraderecha-intención infantiloide si no hubiese tanta iniquidad en ellaa quienes advierten la nauseabunda hipocresía con la que se enriquecen engañando a los ignorantes: el ruido ensordecedor de esta hipocresía de diseño no logrará jamás silenciar la autenticidad de la verdadera mujer. Vaya desde aquí mi loa más profunda a la mujer trabajadora de verdad. La bella que no habita en el eslogan vacío, sino en el sacrificio diario. Esa que forja los valores de nuestra civilización con el silencio de quien sabe que el deber no necesita altavoces, ni cuotas, ni subvenciones. Me refiero a la mujer que es cimiento de la familia, motor de la empresa y guardiana de la decencia; cuya legitimidad no emana de una ley de ideología barata, sino de la esencia misma de su ser y de la entrega incondicional a los suyos.

Frente a este mundo verdaderamente demoníaco que la izquierda pretende tutelar, se alza la mujer que no se deja colectivizar. Esa que sabe que su valor es intrínseco y no depende del beneplácito de un ministerio. El 8-M podrá ser el festín de las hipócritas, pero nunca podrá apagar la luz de la autenticidad de quienes, lejos de la pancarta, sostienen el mundo sobre sus hombros con la elegancia de la verdad. A ellas, y sólo a ellas, mi respeto y mi pluma.

A toda esa prensa vendida por un minuto de gloria oficialista, le queda el silencio rutinario y demoníaco de los cómplices. La espada de Damocles ya no pende sobre el agresor imaginario, sino sobre el cuello de quienes decidieron que mentir y callar ante el martirio ajeno era la vía rápida hacia el encumbramiento político. Ay, «hermanas» de pancarta, la hipocresía es un boomerang que siempre vuelve para golpear el pedestal de barro sobre el que os habéis subido, como la cárcel que se cierne sobre quien denunció en falso y se la ha pillado.

Descansad en paz, víctimas de Irán, las verdaderas mujeres que el estruendo de un rebuzno colectivo silencia con cobardía. Heroínas que os enfrentásteis al cruel fanatismo de esta caterva de cómplices bien callados ante las matanzas de vuesttros corajes históricos. El 8M está tomado por cobardes que jamás llorarán la verdad de vuestras existencias como mujeres que dejáis en descarnada evidencia a ese sucedáneo de la dignidad femenina que hoy grita patéticamente sus cómodas mentiras.

Autor

Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.

Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela

Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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