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El P. Jorge González Guadalix acaba de sacar a la luz el libro Pastoral rural para urbanitas escépticos (Ya a la venta en Amazon). Nos hemos puesto en contacto con él para reflexionar sobre el contenido del mismo.
¿Por qué ha decidido escribir un libro sobre pastoral rural?
Y además dedicado a urbanitas escépticos. Pienso que tenemos una visión distorsionada, según la cual un cura perdido entre pueblos mínimos se limita a decir misa, enterrar, estar el día de la fiesta y visitar a algún anciano.
Hay mucha gente que no cree en la pastoral rural, empezando por sacerdotes con años ya de curas de pueblo. La realidad nos ha podido. Nos queda la teoría sabida desde el seminario y una última ilusión por aquello de que tal vez necesitas convencerte de que ser cura de pueblo sigue teniendo su valor, aunque tristemente conscientes de que se llega a donde se llega, que suele ser bastante poco.
Escépticos son los compañeros sacerdotes urbanitas o, al menos, semi urbanitas, es decir, que pueden ser párrocos de pueblo, pero de pueblo grande, que una cosa es una localidad, por muy rural que sea, de unos cuantos miles de feligreses, y otra apenas unas decenas de ancianos en tu pueblo. Son los que, vuelvo a la teoría, si hay que ir a un pueblín se va, pero que a la vez cruzan los dedos para que mejor se acuerden de otros. Tampoco creen que esto tenga sentido. Total, ya ven, no hay niños, ni jóvenes, apenas cuatro ancianos en misa. Hay que atenderlos, pero nada más.
Los mismos obispos lo aceptan con resignación. Tantos pueblos, pocos sacerdotes, toca ver cómo nos apañamos. Se cubre el expediente como mejor se puede y con lo que hay.
Los laicos tampoco son más optimistas: ¿qué haces ahí, qué sentido tiene? Humanamente es una pérdida de tiempo. Cuando tenemos parroquias, movimientos, colegios, campos de apostolado de los más variopinto, tantas misas que celebrar, tanta actividad pastoral… ¿Tiene sentido desperdiciar a un sacerdote, que podía realizar una espléndida labor en cualquier otro sitio, en un pueblo perdido en mitad del campo?
¿Qué hacéis? ¿No os aburrís? ¿De verdad que os vale la pena?
Esto había que explicarlo porque sí, claro que merece la pena.
¿Por qué varios años de cura en pueblos pequeños dan para mucho?
Ya son ocho y dan lo que dan. Se aprende a observar, a querer a la gente, a valorar cosas que en grandes parroquias tal vez puedan pasar desapercibidas. Se aprende, sobre todo, lo que es el sacerdocio en sí mismo, sin necesidad de ponerse medallas ni justificar nada.
¿Se podría decir que en cierta medida el tiempo se para?
El tiempo corre en cualquier lugar. Otro tópico contra el que se hace necesario luchar es esa falsa idea de la relajada y serena vida rural. Aquí también tenemos prisas, cosas que hacer, varias parroquias que atender, urgencias que surgen. No se para. Incluso muchos momentos en los que es una auténtica locura.
¿A qué atribuye el escepticismo de los urbanitas?
Posiblemente al contagio con este mundo moderno que todo lo mide en clave de resultados. ¿Cuántos niños, cuántos jóvenes, cuánta gente en misa? No digamos si toca el tema económico, porque vivimos de la caridad diocesana. Así que, para dos en misa y enterrar un muerto… salgamos del paso y punto.
¿Cuáles son los falsos tópicos y estereotipos más comunes de quien es ajeno al mundo rural?
Eso de la tranquilidad, el no tener nada que hacer, la armonía de los vecinos -ojo, pueblo chico, infierno grande-, gente que no sabe nada… ¡Más de lo que aparece!
¿En qué medida está compuesto de anécdotas entrañables del día a día y de personajes pintorescos?
La fe y la vida se pueden vivir desde lo que yo llamo la gran globalidad, o bien observarse en las personas concretas. Más que de anécdotas y personajes pintorescos yo hablaría de cómo Dios va haciéndose presente en cada uno desde la sencillez y, a la vez, la fe más profunda.
¿Cómo complementa el libro Café y rosquillas con la señora Rafaela y el libro De profesión Cura?
Las charlas con Rafaela yo diría que son más hablar de la fe y la vida cristiana en general nosotros dos. “De profesión cura” cuenta la vida del sacerdote más bien por dentro. En este libro lo hablado con Rafaela se hace carne en gente muy concreta con nombre real y vida también muy real y la vida del sacerdote aparece muy en relación con la gente en un entorno muy peculiar.
¿Cómo el libro puede ayudar a comprender la realidad del ámbito rural?
Para conocer lo rural hay que vivirlo, no en una jornada de senderismo y un día con la gente. Este libro son años de vida. Es otra cosa. Comprenderán la vida entera desde nacer a morir, las fiestas, los encuentros. Muchas cosas.
¿Cómo puede edificar y ayudar a la fe?
Solo quisiera transmitir una cosa. Que se hace necesario profundizar en la fe para llegar a ese absoluto de que “Solo Dios basta”. Demasiadas cosas apuntalando la experiencia de fe: el grupo, el movimiento, las jornadas, los encuentros. No sé si son apoyos o maneras que nos buscamos para no encontrarnos con Dios cara a cara.
Autor
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Subdirector de Ñ TV España. Presentador de radio y TV, speaker y guionista.
Ha sido redactor deportivo de El Periódico de Aragón y Canal 44. Ha colaborado en medios como EWTN, Radio María, NSE, y Canal Sant Josep y Agnus Dei Prod. Actor en el documental del Cura de Ars y en otro trabajo contra el marxismo cultural, John Navasco. Tiene vídeos virales como El Master Plan o El Valle no se toca.
Tiene un blog en InfoCatólica y participa en medios como Somatemps, Tradición Viva, Ahora Información, Gloria TV, Español Digital y Radio Reconquista en Dallas, Texas. Colaboró con Javier Cárdenas en su podcast de OKDIARIO.
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