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Hace ya más de dos décadas que se vienen produciendo habitualmente las denominadas «fiestas Rave», siendo una fecha destacada la de año nuevo, dónde esas fiestas abundan como setas.
El lector ya sabrá que esas fiestas, que se realizan en naves o edificios de grandes dimensiones abandonadas o en descampados, carecen de todo tipo de permisos, siendo un foco de tráfico y consumo de drogas, de escasa o nula higiene, etc etc… ¿pero, por qué las Fuerzas de Orden Público no reprimen y disuelven esas fiestas que duran ininterrumpidamente días e incluso semanas? Muy sencillo, sus asistentes gozan del privilegio de ser de extrema izquierda, okupas, antisistemas y toda una fauna similar. No le quepa la menor duda al lector de que si esas fiestas estuvieran organizadas por colectivos patriotas, serían disueltas en el minuto uno.
Ésa patente de corso que beneficia a la izquierda en general (incluidos los sepa-ratas) no es novedosa, ha habido fenómenos parecidos, por ejemplo el movimiento okupa, que ha gozado siempre de la simpatía y apoyo del rojerío y, sobre todo, de sus fiscales progres y jueces para «su democracia». Eso sí, en cuanto apareció un inmueble ocupado (Hogar Social Madrid) vinculado al mundo patriota, el Ministerio del Interior y de Justicia pusieron al momento en marcha todos los mecanismos para aplastar y desalojar esa finca precipitadamente. Otro ejemplo fue el de los After Hours a principios de los 90, locales de ocio legales que abrían fuera del horario habitual aprovechando un vacío legal o burlando las regulaciones mal definidas de los horarios de cierre, la administración fue implacable, y reprimió con dureza aquella moda, pero también hubo quienes tuvieron carta blanca, sobre todo en Barcelona capital… ¿lo adivinan?
Pues por supuesto, los locales denominados de «ambiente» (o sea, homosexuales), a éstos últimos y a los CSO (centros sociales okupados) no les afectó la ley, los cuales siguieron abriendo a deshora mientras las autoridades miraban para otro lado.
En resumen, como de costumbre, los locales de ocio legales que pagan reglamentariamente los abusivos impuestos a los que son sometidos, se tienen que atener escrupulosamente a la ley, pero si eres rojo, sepa-rata, okupa u homosexual, la ley no va con éstos últimos, gozando de patente de corso, mientras las autoridades públicas siguen haciéndose los suecos, y eso siendo suaves.
En fin, que con este régimen del 78 tenemos Raves para rato.
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Efectivamente. Ahora bien, esto debe entenderse dentro de la promoción de la fealdad que el Estado apestado y globalista persigue, pues es lo que su psicopolítica necesita.