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Es conocido el dicho: “Roma no paga a traidores”, que también podríamos haber elegido como encabeza miento de este artículo, pero se ajusta el elegido como resumen de la idea central.
Ciertamente, los pueblos catalanes y vascos están respondiendo al apoyo recibido de sus obispos y clero los separatistas de esas regiones con una cierta sorna… habida cuenta todo lo vivido. No es ningún secreto que la “iglesia oficial” católica de esas regiones han cobijado –como las gallinas a sus polluelos– a quienes luchan con todas sus fuerzas contra España y sus valores y es conmovedor repasar las muchas formas utilizadas para demostrarles su entusiasmo por la “causa independentista”.
He aprendido mucho en estos cuarenta y siete años, tanto de unos como de otros. Pero reconozco, como algo muy especial, la impresión imborrable que me produjo leer lo comentado por “un asesino etarra”, relatado con una sinceridad admirable… No sé si todos mis lectores conocen el hecho. Es muy breve. Cuando al futuro criminal, su conciencia de católico se le revelaba y no se decidía a matar a sangre fría, a otros ciudadanos españoles, y le exponía sus dudas a un sacerdote vasco. (¡el quinto Mandamiento “grita mucho”!), el sacerdote vasco “le tranquilizó» animándole con estas palabras dignas de ser grabadas en una placa de bronce en los obispados y seminarios de las Provincias Vascongadas: “Tú mata, que luego yo— ¡sacerdote de Cristo!— te absolveré tus pecados”.
¡Insuperable demostración de “colaboración” del clero vasco a los crímenes de ETA! Deberían enviar este relato al Papa y a todas las escuelas de Teología moral… ¿Por qué escandalizarse? Si ya tenemos la conciencia con piel de cocodrilo desde que el “humo de Satanás” penetró en la Iglesia y podemos tragar lo que nos echen.
En Cataluña no conozco un grado tan “sublime” de colaboración pero sin llegar a tanto, la verdad es que no se quedan muy lejos. Los campanarios de nuestras Iglesias han sido escaparates de la más brillante publicidad separatista, y sus naves almacenes para cualquier uso, como guardar las urnas del “referéndum”, o convertirlas en aulas, cátedras de adoctrinamiento y centros de conspiración.
Ambos cleros — catalán y vasco– han “blanqueado” a los luchadores por la “libertad de sus pueblos”, mientras han ignorado, menospreciado y denigrado –o al menos lo han intentado—a quienes amamos igual a España que a todas sus regiones.
Mi comentario, aludiendo a la gratitud recibida por la Iglesia de las Comunidades separatistas en correspondencia a la citada colaboración incondicional, generosa y gratuita, lo ha provocado la publicación de los resultados relacionados con el tanto por ciento de apoyo a la financiación de la Iglesia, poniendo la cruz en la casilla correspondiente de la “declaración de la renta”.
Una forma muy ilustrativa de agradecer a nuestra Madre la Iglesia, todo lo que hace por nosotros y nuestras regiones… Es aleccionador conocer los números que hablan con una frialdad impresionante. ¿Y qué dicen? – En primer lugar, que en Cataluña y Vascongadas, –los católicos catalanes y vascos de esas regiones– “sólo un 16%” —dieciséis por ciento miserable—han valorado lo que la Iglesia hace por ellos y no tienen gran interés en financiarla. (“¡Quien siembra vientos recoge tempestades!”) Lo lógico hubiera sido que, al menos, casi un 50 % tendría que ser seguro, –más un lógico 30 % de la otra mitad de vascos y catalanes no-separatistas tendrían, por lo tanto que haber llegado al 80% en Cataluña y Vascongadas, los firmantes de la crucecita… ¡Francamente desagradecidos sus protegidos!
Ahora bien, si nos fijamos en el resto de los españoles, les vemos doblar el apoyo con una media del 30% y, “¡las dos Castillas, León y Extremadura casi lo triplican!”: con un “¡cuarenta y cuatro por ciento!” (44%)… Una vez más acierta el refranero castellano: “Juegan los burros y pagan los arrieros” pues la Jerarquía y el Clero se besan con los enemigos de España pero tenemos que ser nosotros, — cumplidores e hijos agradecidos, quienes los financiamos.
Autor
- GIL DE LA PISA ANTOLÍN. Se trasladó a Cuba con 17 años (set. 1945), en el primer viaje trasatlántico comercial tras la 2ª Guerra mundial. Allí vivió 14 años, bajo Grau, Prío, Batista y Fidel. Se doctoró en Filosofía y Letras, Universidad Villanueva, Primer Expediente. En 1959 regresó a España, para evitar la cárcel de Fidel. Durante 35 años fue: Ejecutivo, Director Gerente y empresario. Jubilado en 1992. Escritor. Conferenciante. Tres libros editados. Centenares de artículos publicados. Propagandista católico, Colaboró con el P. Piulachs en la O.E. P. Impulsor de los Ejercicios Espirituales ignacianos. Durante los primeros años de la Transición estuvo con Blas Piñar y F. N., desde la primera hora. Primer Secretario Nacional.