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La detención e internamiento cautelar de un menor de 17 años en Valencia, articulador del entramado digital «Blocus VLC», deja al descubierto la podredumbre moral y la ingeniería del caos que amenazan la convivencia en España. No estamos ante una gamberrada juvenil ni ante un episodio aislado de rebeldía: la orquestación de más de 400 individuos para ejecutar asaltos, destrozar comercios y provocar incendios simultáneos con el fin de colapsar a las Fuerzas de Seguridad es la definición exacta de conspiración criminal e insurrección urbana.
Resulta de una gravedad extrema comprobar cómo la tecnología, despojada de todo principio moral y educativo, es empleada como acelerador del delito. Este individuo no solo fijaba objetivos mercantiles y dictaba consignas para reventar escaparates; planificaba el fuego coordinado como táctica de distracción para asegurar la impunidad del pillaje. Es el modus operandi del vandalismo profesionalizado, alimentado por una cultura de la irresponsabilidad donde el respeto a la propiedad ajena, al trabajo del comerciante y a la ley ha sido erradicado del horizonte de cierta juventud.
Frente a esta vorágine de impunidad y degradación, la respuesta judicial y policial debe ser implacable. No caben los paños calientes ni el paternalismo buenista con quienes conspiran contra el patrimonio y la paz social. Quien organiza el caos, promueve el pillaje e incendia las calles para saquear el esfuerzo ajeno debe responder ante la justicia con toda la severidad que el ordenamiento penal permite, al igual que los progenitores o tutores que hayan permitido semejante derivar.
España necesita recuperar de manera urgente el imperio de la ley, la disciplina social y el principio de autoridad. La defensa de la propiedad privada y del orden público no es negociable: es el cimiento mínimo e irrenunciable para garantizar la dignidad de una nación.
Mientras España aún intenta encajar el golpe y recuperarse de la sobrecogedora tragedia de Urda, el país se ve obligado a lidiar simultáneamente con las hordas de vándalos y la escoria de la violencia callejera, como si la nación no tuviera ya suficiente con el chantaje permanente del separatismo y la degradación de sus instituciones. La impecable actuación policial ha neutralizado a tiempo esta conspiración criminal, pero resulta inevitable constatar la desproporción de las consecuencias: mientras en potencias como China el liderazgo de semejantes algaradas se saldaría directamente en el paredón de fusilamiento, eficaz pero políticamente incorrecto, en esta España harta y con ya pocos aguantes nos conformaríamos con que estos cabecillas pasen una larguísima temporada pudriéndose en la cárcel sin atenuantes ni beneficios buenistas.
RES NON VERBA
Ignacio Fernández Candela
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
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Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.
Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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