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Otro tema controvertido. Desgraciadamente mucha gente no va a estar de acuerdo y les parecerá exagerado, pero no hago otra cosa que recordar un aspecto importante de las buenas costumbres católicas.
Hay muchos católicos que erradamente piensan que un buen taco en el momento oportuno es un medio eficaz de manifestar su descontento con firmeza, e incluso un signo de virilidad, pues piensan que no debemos ser puritanos ni pusilánimes a la hora de hablar. En muchos gremios o colectivos, o bien por un mal concepto de reciedumbre o por rudeza, suele ser algo habitual. Y acusan de blandito o de cursi al que nunca dice una palabrota.
Pensar que decir un taco no tiene importancia, pues es un desahogo natural, es pensar como el mundo y no como Dios, pues nuestra referencia tienen que ser los santos y, mejor aún, Nuestro Señor Jesucristo. Si bien es cierto que nuestro Salvador se expresó con firmeza en muchas ocasiones, nunca empleó palabras malsonantes. Usaba términos duros como hipócritas, raza de víboras, sepulcros blanqueados, torpes…pero nunca de mal gusto.
Pensemos también en la Santísima Virgen. Sus labios purísimos jamás osaron decir algo grosero. Pues la verdadera devoción de un hijo fiel de María debe ser la imitación. Pensemos en los santos, que si bien han manifestado santa ira en muchas ocasiones y santo celo por defender la gloria de Dios, no decían nunca malas palabras.
Las palabras malsonantes y tacos suelen denotar grosería y mala educación, pues siempre aluden a las partes sexuales o bajos instintos de las personas, o a la fama de las madres, y suelen ser muy hirientes con el hermano. No necesitamos de ellos para mostrar firmeza y convicción, ni para defender nuestros principios con heroísmo. Incluso si a un padre o a un profesor le toca corregir o castigar, nunca debe hacerlo en términos malsonantes y vejatorios.
Antiguamente, en muchos hogares españoles, el padre, o incluso el abuelo, no consentían que se dijese una mala palabra en la mesa. Y el niño se podía llevar un buen bofetón si quería hacer una gracia al respecto. Bien es cierto que esos tacos tampoco se oían generalmente en los medios de comunicación hasta que empezó a venir la decadencia a través de la televisión. Era algo chabacano, de los bajos fondos, que no se había extendido en la sociedad. En series como Verano azul, empezaron a decir tacos los propios niños, cundiendo el mal ejemplo en muchos muchachos.
El taco nos puede servir de desahogo, pero despierta nuestra parte animal y no agrada a Dios. Una persona que aspira a la santidad y a vivir en pureza debe purificar todos sus sentidos, empezando muchas veces por la lengua. No hablamos aquí de la murmuración o la blasfemia, que no hay ninguna duda de que debe ser algo inadmisible en nosotros, sino incluso de palabras jocosas que caen en lo soez y lo malsonante. No hace falta poner ejemplos, pues a buen entendedor, pocas palabras bastan.
Algunos santos mandaban hacer la señal de la cruz con la lengua en el suelo al que decía una mala palabra. Les parecerá muy exagerado, pero era un síntoma de orden en la sociedad y en los ministros de Dios. Hoy en día, hasta los niños pequeños se acostumbran a hablar como carreteros desde su tierna infancia y a proferir todo tipo de guarradas. No hay cosa peor que el que sus padres no les corrijan y, peor aún, que les rían la gracia.
Y no es solo para los niños; los adultos, fieles hijos de María Santísima, no debemos decir nunca malas palabras. La virilidad no se demuestra con la grosería. Es más hombre el que se vence a sí mismo que el que conquista una ciudad. Nuestra conducta tiene que ser en todo edificante por nuestra altísima dignidad de hijos de Dios. Somos hijos del Rey del Universo y de María Santísima, coronada como Reina y Señora de todo lo creado. Si en la mesa y en el juego se conoce al caballero, también en nuestra forma de hablar.
Para concluir, quiero señalar que los tacos o malas palabras nunca deberían estar en la boca del caballero y de la dama cristiana, mucho menos en la de un sacerdote o religioso, lo que es causa de mayor desedificación y escándalo.
Autor
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Subdirector de Ñ TV España. Presentador de radio y TV, speaker y guionista.
Ha sido redactor deportivo de El Periódico de Aragón y Canal 44. Ha colaborado en medios como EWTN, Radio María, NSE, y Canal Sant Josep y Agnus Dei Prod. Actor en el documental del Cura de Ars y en otro trabajo contra el marxismo cultural, John Navasco. Tiene vídeos virales como El Master Plan o El Valle no se toca.
Tiene un blog en InfoCatólica y participa en medios como Somatemps, Tradición Viva, Ahora Información, Gloria TV, Español Digital y Radio Reconquista en Dallas, Texas. Colaboró con Javier Cárdenas en su podcast de OKDIARIO.
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