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Una bocanada de oxígeno necesario en la alianza de las comunes fronteras europeas, han puesto límites a la codicia marrullera y expansionista de Marruecos con la complicidad traidora del sanchismo cada vez más contra las cuerdas. Una resolución reconoce a Ceuta como parte de la dimensión europea y se analizará lo sucedido como invasión desdeñando la patraña de crisis migratoria que ha querido argumentar falazmente el socialismo. Europa no se ha dejado engañar.
Inmediatamente, pronto ha corrido el galgo de Paiporta, el deleznable hijo de su conocidísima madre en el mundo entero, a entrevistarse con George Soros quien lo usa como marioneta de sus malignos planes de manipulación sociopolítica. Puede que el muñeco esté a punto de ver cómo le cortan sus hilos para convertirlo en un payaso inerte del escenario globalista.
Cuanto más se impone el sentido común y la coherencia implacable en la defensa de Ceuta, más al desnudo queda la naturaleza acorralada de Pedro Sánchez. La bufonada de la diplomacia pacificadora se desmorona a medida que la Unión Europea y el cerco de la justicia y la oposición dejan sin margen de maniobra a un Gobierno socialista que no solo ha vulnerado la integridad territorial de España, sino que ha ejercido de cómplice servil ante las ambiciones de Rabat. Pretender enmascarar una invasión calculada como una simple tensión fronteriza no es mera inepcia; es el síntoma de una traición orquestada en despachos que la Audiencia Nacional ha comenzado a sacar a la luz con el levantamiento del secreto de sumario.
Acorralado por las evidencias de la pieza secreta, a Sánchez solo le queda la huida hacia adelante y el ridículo papel de escudero de un régimen alauita que, mientras tanto, sigue exhibiendo sin pudor su agenda anexionista sobre Ceuta y Melilla. Sin embargo, el cálculo les ha fallado. Marruecos no preveía la firmeza del auxilio comunitario a España ni el desgaste que le supone enemistarse con Bruselas por sostener las ansias expansionistas de Mohamed VI. En este tablero de tahúres, el régimen de Marruecos aprieta el dogal, pero la tumba política de la mafia socialista está definitivamente cavada en el norte de África.
Ceuta es la espada de Damocles que terminará por sentar a Pedro Sánchez en el banquillo. De no ser así, mucho habrá que trabajar una vez encarcelado para impedir constitucionalmente el advenimiento de un criminal a la presidencia aprendiendo de los daños continuados de un desalmado al que tan difícil resulta poner coto. España tendrá que curar sus heridas y resarcirse del daño infligido a su soberanía, pero la historia y la justicia ya han tomado nota del delito. Se les ha acabado el espacio para los malabares, el relato prefabricado y la impunidad de moqueta: de esta encrucijada penal y moral, la autocracia sanchista ya no sale.
Es la propia justicia, encarnada con entereza en la figura de la jueza María Tardón desde la Audiencia Nacional, la que ha salido al rescate de la verdad, acorralando de manera definitiva a Grande-Marlaska y a Pedro Sánchez. Pretenden ahora revestir el desastre con el barniz dócil de una infortunada «crisis migratoria» o un simple contratiempo humanitario, pero la apertura de diligencias sobre la omisión deliberada de auxilio y el abandono consciente de las fronteras destapa algo infinitamente más grave: una estrategia calculada de inacción que linda de lleno con el delito de alta traición. Prohibir que las investigaciones policiales se filtren a las cúpulas del Ministerio para evitar el sabotaje de la causa no es un mero choque administrativo; es la constatación judicial de que el peligro para la seguridad nacional anida en los propios despachos de Moncloa.
Frente al ardid de un Ejecutivo que maniobró en la sombra para dejar expedito el paso al chantaje anexionista de Rabat, el blindaje de la magistratura coloca al sanchismo ante el espejo de sus responsabilidades penales. Ni la cosmética parlamentaria ni el cinismo de sus portavoces podrán tapar la evidencia de que se abrieron las puertas de la Patria en flagrante quiebra del deber constitucional de custodia. Cuando la Audiencia Nacional interviene para proteger el interés general frente a las injerencias de un ministro desbordado, el relato de la casualidad salta por los aires. La espada de la ley ya no atiende a componendas ni a malabares políticos: el banquillo de los acusados aguarda a quienes entregaron la soberanía de España en el altar de su propia supervivencia.
RES NON VERBA
Ignacio F. Candela
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
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Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.
Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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