15/09/2026 14:23
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La manada carroñera sanchista reacciona con vehemente rabieta ante la paralización de la Ley de Nietos con la que ya columbraban el fraude electoral revestido de legalidad para hincarse como una garrpata a la piel de toro. No puede esperar menos de la organización criminal que se cree impune atancando a los jueces de la Audiencia Nacional pasando también el rodillo de la manipulación contra el Tribunal Supremo. Y ofenden como si la barrera del aforamiento fuera a revertirles impunidad eterna. No es así.

El vertiginoso deterioro institucional de España ha rebasado todo límite de contención formal. Las recientes e impúdicas embestidas de ministros como Óscar López o Yolanda Díaz contra la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo y la magistratura, tildando a los jueces de «salvapatrias», deslegitimando sus decisiones denominándolas políticas y dinamitando el respeto debido al más alto órgano jurisdiccional de la Nación, no constituyen un simple exabrupto verbal. Son la reacción directa, acorralada y descarnada de una dirigencia que presiente la inminente invalidez de sus maniobras de ingeniería legislativa y teme el juicio inevitable de la Ley.

Existe una perversión conceptual gravísima en cómo el poder político interpreta la figura del aforamiento. El legislador constitucional no concibió la prerrogativa del fuero especial como una inmunidad personal, ni mucho menos como una patente de corso para perpetrar actos sospechosos de criminalidad bajo la garantía del ataque sistemático a la justicia. El aforamiento se diseñó exclusivamente como una salvaguarda procedimental para evitar la paralización del Estado ante querellas espurias; jamás como un foso infranqueable desde el que escupir al Poder Judicial creyéndose al margen de las penas carcelarias que la legislación prevé para los delitos contra la Administración y las instituciones.

Aforamiento no es impunidad. Esos ministros y dirigentes que se atrincheran tras las siglas del cargo, gestionando el erario público como patrimonio privado y atacando a los tribunales desde el confort del micrófono oficial, olvidan una verdad jurídica elemental: el barranco del burladero no es infinito. Estar amparado por un fuero especial no sitúa a nadie por encima del Código Penal ni anula la responsabilidad penal individual que sus acciones puedan acarrear.

Cuando la política degenera en matonismo institucional y el Ejecutivo asume el lenguaje del desafío procesal para desarmar a los jueces, el Tribunal Supremo debe ejercitar su potestad con absoluta firmeza. La verdadera justicia debe armarse de valor constitucional para desmantelar la soberbia de quienes se creían intocables. La señal de alarma es evidente: cuando el ataque al Supremo se vuelve salvaje y desesperado, es porque el cerco del Derecho se estrecha y el riesgo real de rendir cuentas en el banquillo atemoriza a quienes han convertido el aforamiento en su escudo de impunidad.

Pido la palabra para subrayar esa paradoja final que los retrata en su propia trampa:

Resulta una ironía histórica e institucional de un calibre colosal que los mismos ministros que hoy escupen al Tribunal Supremo, intentando desacreditarlo desde el burladero del cargo, sean los mismos que, cuando la marejada de corrupción aflore en su verdadera dimensión y desborde el espejismo del poder, tendrán que sentarse indefectiblemente en el banquillo de esa misma Sala Segunda. Al estar aforados, han elegido su propio tribunal; y cuando la UCO y las pruebas documentales terminen de levantar la alfombra, ningún micrófono oficial ni ningún exabrupto ideológico les servirá de defensa. Es la justicia poética del Derecho: las mismas togadas que hoy pretenden intimidar serán las que redacten, con el peso inapelable de la Ley, la sentencia que ponga fin a su impunidad.

¿Se imaginan el desfile de esta morralla, de estos desperdicios amorales, cabizbajos en el banquillo de los acusados frente a los jueces que denigraron pensando estar por encima del bien y del mal, P.S. incluido?

RES NON VERBA

Ignacio Fernández  Candela

Con la Ley en la mano: Vayan a por Pedro Sánchez. Por Ignacio Fernández Candela

Autor

Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.

Información en buscadores mundiales de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela

Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.

Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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