Recientemente vivimos en el Congreso una de las últimas provocaciones de esta raza de demonios sanchistas y allegados, encargados de devastar las tierras de España y de abolir la separación de poderes, vomitando el desprecio que les causa el poder legislativo.
No solo el espectáculo ofrecido se limitó a provocar a los representantes del pueblo español, y por tanto a toda España, sino que se hizo una performance grosera y bárbara de un toreo reiterado a que someten a los grupos de la oposición, principalmente a los diputados del PP.
Los «chíbiris» socialistas-comunistas-sanchistas, —diputados, todos ellos frentepopulistas, no cabían en sí de gozo, estaban exultantes, sus ojos les brillaban de emoción, aplaudían fervorosamente, gesticulaban con desbordada pasión como los jóvenes de las Juventudes Socialistas Unificadas de 1936— se estremecían ante la risotada pútrida, como un regüeldo carroñero, de su líder, el esposo de Begoña.
Esta dama ha sido su guía, su sostén; no es extraño pensar o deducir, que este ser, siempre en busca de botín, además de estar profundamente enamorado, tenga como única «patria» a Begoña.
Tutelado por ella y las circunstancias, el hombre soberbio, y en cierto modo acomplejado, quiere protegerse con un caparazón de hielo,
Y este caparazón no permite la entrada a ningún buen sentimiento.
La soberbia de Sánchez absorbe todas sus fuerzas e impide que le llegue la luz de la verdad.
Para no autoinculparse, despliega lo que cree que son sus virtudes más convincentes para medrar ante los demás, para llegar a conquistar la cumbre de la gloria, y estas constituyen un caudal irreprimible de mentiras patológicas y nauseabundas.
Las cuales, aplicadas a la sucia política revelada por satanás, le proporcionarán la posibilidad de pasar a la historia como un político de bien, y amante de su pueblo.
No se da cuenta de que sufrir a estos tipos desequilibrados, necios y mentirosos, suelen enfermar los sabios, y desde luego los ciudadanos que van a depositar el voto.
El pueblo siempre es la víctima de los desalmados y traidores políticos, a la imagen y semejanza de Sánchez.
Sánchez, el hombre soberbio tiene muchos castigos, pero el más doloroso se sustancia en que la gente no le ama, sino que lo detesta y desprecia.
Ningún defecto o rasgo provoca mayor rechazo que la soberbia.
Lo sucedido ayer en la Cámara baja, es otra afrenta más al pueblo español en las personas de los diputados, el pueblo reiteradamente escarnecido por el gobierno de Sánchez, tiene un límite, que no le quepa duda, que los castigos han de llegar hasta el extremo de aplastar a individuos como él.
En una tormentosa sesión de Cortes en 1936, Calvo Sotelo denunció, entre gritos y amenazas de la izquierda, un desorden público que duraba demasiado, Margarita Nelken, burlándose dijo «¡Y lo que durará!».
Pues esto es lo que nos dijo Sánchez, con su risotada pútrida, como un regüeldo carroñero.
Hasta el 2027 y más allá.
Autor
Últimas entradas
Actualidad03/08/2026Disputa para dilucidar la opción de una España democrática en libertad, o sojuzgada por la autocracia. Por Antonio Cebollero del Mazo
Actualidad31/07/2026General Llamas Fernández. Imputado. Por Antonio Cebollero del Mazo
Actualidad23/07/2026Carcajada pútrida. Por Antonio Cebollero del Mazo.
Actualidad08/07/2026¡La justicia se abre paso! Por Antonio Cebollero del Mazo
