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gilipollas | Definición | Diccionario de la lengua española | RAE


Diccionario de la lengua española
https://dle.rae.es › gilipollas
Definición RAE de «gilipollas» según el Diccionario de la lengua española: 1. adj. malson. Esp. Necio o estúpido. Apl. a pers., u. t. c. s..

Lamento haberme equivocado con Zapatero; sus «brotes verdes» son tan tiernos que me dan ganas de llorar por pura sensibilidad, pues esas alhajas son tan melifluas ante la codicia de los hombres que siento profundamente haber dudado de la honra y la dignidad del personaje. Porque, hete aquí, las joyas nada tienen que ver con el ínclito expresidente que tan acostumbrados nos tiene a sus idas y venidas por el escenario del mundo, donde ha derrochado «bondad» sin tasa mientras las joyas, dotadas de providenciales patitas desde hace mucho tiempo y desconociéndose su verdadero origen o destino, pasaban por allí y decidieron quedarse plácidamente en la caja fuerte de su despacho en Ferraz. Y yo que pensaba en lugares oscuros de la mentira, en pasajes oscurantistas de pagos en especie por gestiones tan peregrinas como sospechosas de tráfico de influencias, entre otros delitos que la propaganda oficialista pretende diluir en el olvido, cuando en realidad se trata del habitual compadrazgo de quienes confunden el Estado con su patrimonio personal.

Es fascinante contemplar cómo en este universo paralelo de filantropía y diplomacia de alta cuna, los lingotes y el oro no son patrimonio de la codicia, sino accesorios espontáneos que germinan por generación espontánea en las dependencias del partido. Habrá que pedir disculpas públicas por haber malinterpretado la infinita generosidad de un hombre que, en su desinteresado peregrinaje por tiranías de medio mundo, va esparciendo la paz universal mientras las cajas fuertes de su entorno se van llenando milagrosamente de metales nobles y joyas descarriadas que nadie reclamó. Es la lógica sanchista en su máxima expresión: la corrupción no existe si se le aplica el debido barniz de candor republicano y se la justifica bajo la mirada piadosa de una corte de palmeros entregada a la causa de santificar el expolio.

Pues no se diga más, que para lavar la cara al sainete ahí tenemos la oportuna entrevista de Javier Ruiz, uno de los acostumbrados imbéciles afortunados, elegidos y malparidos de los 61 carroñeros sin vergüenza ni conciencia, que ha loado la actividad de la manada sanchista cual ovejitas que pastan dóciles en los verdes pastos de la corrupción blanqueada. Esa panegírica intervención pretende demostrarnos que Zapatero es un hombre de una honradez intachable que se explicará la mar de bien cuando su interlocutor sea un juez en sede judicial. Es conmovedor ver a la brunete mediática del régimen sudar tinta para convencernos de que una caja fuerte en Ferraz rebosante de tesoros sin dueño es en realidad un depósito benéfico o una simple anécdota sin trascendencia penal, digna de figurar en un libro de parábolas sobre la divina providencia y la pureza de la rosa.

La defensa de Zapatero se esfuerza tanto como los blanqueadores de su corrupción que dan ganas de que le hagan compañía en Soto del Real. Y a este paso, hasta se van junto de la pata, digo de la manita. Y disculpen si me salgo de la fina ironía y me dejo llevar un poco por la gruesa indignación: estos energúmenos se han acostumbrado a la impunidad que ya no distinguen cuando hacen de gilipollas o no dejan de serlo. Sin elección. Y además, gilipollas criminales que es lo peor en pleno de este elenco de personajes de esperpento.

Seguro que al juez Calama le va a encantar la entrañable historia de las joyas con patitas que se metieron de rondón en la caja fuerte de Ferraz, tan huérfanas, sin origen ni destino conocido, hasta el punto de que va a sensibilizarse tanto el instructor con las joyitas abandonadas que igual le brinda al expresidente la oportunidad de encerrarse unos años en prisión para reflexionar con calma sobre las patas de la mentira que, como las de las propias alhajas, son extraordinariamente cortas o francamente inexistentes.

Veinte años de cárcel no se los quita nadie al imaginativo y tonto Zapatero.

Pedro Sánchez debe ser detenido.

RES NON VERBA.

Autor

Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.

Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela

Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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