Luis XIV de Francia (1638 -1715) fue conocido por el Rey Sol y ocupó el trono de los franceses durante más de setenta años por lo que su reinado ha sido uno de los más largos de la Historia. La célebre frase de «L´État, c´est moi» atribuida a su persona alude al absolutismo más radical, al centralismo en él mismo de todo el poder y en la encarnación de los poderes del Estado sin límite alguno. Hoy día en España por los colectivos «feminazis» sería el prototipo de un machista recalcitrante, fascista a más no poder, machirulo asqueroso e incluso maltratador psicológico.
En la Historia española, en la verdadera y real, no en las que nos cuentan ciertos pseudohistoriadores y políticos del tres al cuarto, existieron dos reinas ambas con el mismo nombre, pero muy diferentes en todo y con todo. Me refiero a Isabel I de Castilla, la madrigaleña conocida por la Católica —sin duda la mejor que ha ostentado un título de reina— y la otra, Isabel de Borbón (Isabel II) —la de los tristes destinos que fue expulsada de España por la revolución de «la Gloriosa» en septiembre de 1868—. Dos reinas, al fin y al cabo, con muchísimo poder como era habitual en los siglos XV y XIX.
Igualmente, en la época democrática de España han existido cuatro mujeres que, sin ser reinas, han ostentado la tercera autoridad de la nación y me refiero a las cuatro que han titulado la presidencia de las Cortes españolas, hoy Congreso de los Diputados: Luisa Fernanda Rudi, Ana Pastor, Merichel Batet y Francisca Armengol. Bien es cierto que su elevada autoridad nos las confería poder absoluto.
Pero ha tenido que llegar el año 2026, en pleno siglo XXI para que los españoles nos diéramos cuenta de que otra mujer, sevillana ella, anuncie en tercera persona que tanto Luis XIV, el todopoderoso Rey Sol que acaparaba todos los cargos y poderes en Francia como las reinas Isabel I e Isabel II no eran nadie, en lo que a cargos se refiere a su lado. El nombre de esta insigne e inigualable mujer es María Jesús Montero Cuadrado, que en los próximos libros de Historia que publique el ministro Ángel Víctor Torres será conocida por «Marisú I la altruista y todopoderosa».
La flamante aspirante a gobernar Andalucía sin recato alguno ha dicho —o ha intentado decir, dado lo escaso de su vocabulario— que deja todos sus innumerables cargos políticos, parlamentarios y gubernamentales en Madrid para que sus paisanos andaluces recuperen todos los derechos sociales perdidos ante el gobierno del popular Moreno Bonilla. ¡Que generosidad y altruismo por parte de Marisú de Triana! Supongo que ese paso que ha dado ha sido por las palabras dirigidas a ella por su gran jefe del que ha sido uña y carne durante ocho años: — «María Jesús Montero es la mejor política que he conocido nunca». Esta solemne estupidez es de tal calibre como la que pronunció en su día Margarita Robles cuando dijo que «Isabel la Católica fue la primera mujer socialista de España».
De María Jesús Montero ya escribí un artículo en este diario digital hace ya catorce meses cuando se rumoreó que iba a ser la aspirante a presidente de la Junta de Andalucía, pero entonces, aún no había maniobrado de la manera más artera, como sí lo ha hecho en estos meses. «Marisú», como es conocida no solo en Andalucía sino en toda España es médico de profesión, aunque no ha ejercido nunca como tal. Siempre ha medrado de la política. Siempre.
En misiones políticas toda su vida en la Junta de Andalucía –la «gloriosa» etapa de Chaves, Griñán, Carmen Calvo, Zarrías, Magdalena Álvarez …— ocupando, igual da, cargos sanitarios como de ¡Hacienda! Le importaba una higa que la sanidad de los andaluces fuera un caos como que desapareciera el dinero de los desempleados andaluces en el trágico y juzgado tema de los ERE,s.
Con ese más que envidiable curriculum y, tras apuñalar a la que fue su jefa, Susana Díaz, desembarcó en Madrid de la mano del gran urdidor de todo tipo de tramas, Pedro Sánchez que la nombró ¡Ministra de Hacienda! —una médico de recaudadora de impuestos— además de portavoz de gobierno —una mujer con una prosodia nefasta, con un manejo del idioma muy limitado y con continuos tics cuando quiere engañar al oyente—. Al ser nombrada Ministra de Hacienda se convirtió en una autentica usurera con todos los españoles donde disparó la codicia Estatal haciendo que los españoles paguemos un 17% más de impuestos que el resto de los europeos.
Como portavoz del gobierno acuñó una nueva moda de expresarse e inadmisibles fueron muchas de sus declaraciones, pero en especial una de ellas cuando dijo que el asesino de soldados españoles en el Sahara, el miserable Brahim Ghali entró en España con una identidad no falsa sino distinta. A este sujeto que torturó y asesinó a soldados españoles, le dimos atención médica gratuita en un hospital de Logroño en plena COVID.
Esta mujer se presenta ya, oficialmente, para alojarse en el palacio de San Telmo, luego de dar un trato de favor en lo que a financiación se refiere a los catalanes en perjuicio del resto de los españoles; ha dicho públicamente que los ERE,s han sido un invento del partido popular; que se siente orgullosísima de todos los compañeros de partido que hicieron la vista gorda con ese desfalco multimillonario; que es uña y carne del presidente más felón que ha gobernado España; que siempre se ha rodeado de asesores que han estado bajo sospecha y que, a pesar que de que se va a «su» Andalucía, no deja su escaño en la carrera de San Jerónimo porque de hacerlo tendría que volver a currar al hospital Virgen del Rocío….y lo de pasar consulta, ya no le va. Le viene muy grande.
Parece ser, según las encuestas, que no será presidenta de la Junta y la tocará estar en el banquillo de la oposición, cosa que no creo que acepte dada su soberbia, sus multicargos anteriores y su poder omnímodo de sus últimos años.
Una vez que espero los andaluces boten a Marisú I ¿dónde irá a parar tras cruzar las puertas giratorias siempre abiertas a cargos políticos?
A alguna bicoca «uropea», como dice ella; al «Fondo Monetario Internacional» por sus sólidos conocimientos económicos; tal vez un alto cargo de la «OMS» por su completísima formación médica o, acaso, por sus excelentes dotes de negociadora, protocolarios y educación, embajadora en algún país amigo como Cuba, Venezuela o incluso Irán.
Yo apunto a que su gran timonel, su «puto amo» la buscará un asiento en la calle Felipe IV nº 4 por aquello de su esmerado y distinguido lenguaje. Ya saben el lema de esta docta Institución «LIMPIA FIJA Y DA ESPLENDOR» y Marisú ha dicho que quiere implantar una «ley de lenguas».
Tiempo al tiempo. Marisú, académica. ¿Presidente tal vez de la «RAE»? Esta Institución fundada en 1714 por el marqués de Villena reinando Felipe V es, por ahora, de las pocas no pervertidas por Pedro Sánchez.
«Cosas veredes, Sancho, que farán hablar las piedras».
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