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Padre mío, mi Señor:
Vuelvo a Ti en esta pausa de mi jornada con el alma serena y la conciencia en paz, sostenido por esa armonía interior que solo Tu presencia concede. Bien sabes que mi camino no es otro que el de la Verdad, y que en mi corazón no anida el rencor, sino el anhelo de que Tu Justicia se manifieste allí donde la confusión pretende asentarse.
Hoy pongo ante Ti un hecho que, más allá de lo personal, trasciende hacia lo que debe ser esclarecido: el silencio.
No un silencio cualquiera, Señor, sino aquel que se produce cuando la palabra no es opcional, sino necesaria. Cuando hay cuestiones que requieren ser respondidas no solo por coherencia moral, sino por responsabilidad. Tú nos enseñaste a caminar con mansedumbre, pero también a discernir cuando la realidad exige claridad. Y hay momentos -como este- en los que el silencio prolongado deja de ser prudencia para adquirir otra dimensión.
Por eso te pido que le alumbres.
Que encuentre la fortaleza de responder con la claridad que corresponde cuando lo que está en juego no es solo una cuestión personal, sino la correcta identificación de responsabilidades que no deben diluirse en la ambigüedad. Porque, Padre, cuando la verdad queda suspendida en un espacio de indefinición, existe el riesgo de que recaiga donde no corresponde. Y eso, bien lo sabes, no es justicia.
No juzgo.
Pero tampoco ignoro.
Y desde esa conciencia despierta, me pregunto si no hay silencios que, sin pretenderlo -o quizá sí-, terminan generando una confusión que puede afectar al recto proceder de las cosas.
Te ruego que le concedas la nobleza de dar un paso al frente. Que no permita que la claridad se vea enturbiada, ni que otros puedan verse arrastrados por aquello que solo a uno corresponde esclarecer.
A mí, concédeme seguir firme en Tu luz: con serenidad, pero también con lucidez. Con mansedumbre, pero sin renunciar al sólido discernimiento de las situaciones. Porque sé -como tantas veces me has mostrado- que la Verdad no desaparece: permanece.
Y cuando emerge, lo hace poniendo cada cosa en su lugar.
A Ti encomiendo esta circunstancia, confiando en que toda sombra será finalmente disipada por Tu luz.
Gracias, Dios mío, Siempre, así es.
Tercera Carta a Dios sobre Álvaro Romero Ferreiro: La verdad sin velo. Por Ignacio Fernández Candela
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores mundiales de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.
Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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