15/08/2026 11:05

Tanto en las elecciones de Extremadura como de Aragón y, las últimas, en Castilla y León, nos ofrecen una perfecta identidad de modelos electorales y, sin duda, de política frustración.

Todos cuentan el resultado electoral como les interesa pero sin acudir a los dedos de las manos o sin una mínima lógica matemática o semántica. Todo el resultado de las elecciones extremeñas, aragonesas y castellonenses (de León) hay que leerlo justo al revés de lo que nos dicen: no tanto por los resultados cuanto por los fines que se pretendían por los principales protagonistas. Veamos:

El PP aspiraba a quitarse de en medio a la mosca cojonera de VOX y de hecho dos convocatorias electorales (Extremadura y Aragón) surgieron por la falta de acuerdo entre esas formaciones «para gobernar en conjunción». Las de Castilla y León marcaban el final de legislatura, aunque sus objetivos no fueron muy distintos de los referidos.

El resultado global obtenido en las tres convocatorias no ha podido ser más frustrante y distante respecto del fin esencial perseguido: en ninguna comunidad el PP puede gobernar con sus propios escaños. Aquí, por mucho que se diga, el PP ha perdido estrepitosamente estas tres elecciones menores.

Lo de María Guardiola —perdiendo votos aunque con un escaño más—, parecía una momia salida del Museo de Cera más truculento, fue irrelevante en su misma noche electoral, porque lo peor para un político consiste en ir de listo y que te den por todos los agujeros. Les faltó llorar.

El aire ufano de Azcón —unos poco votos más pero perdiendo dos escaños—, ese picapedrero metido a político,  no era más que autoengaño, un pañuelo inmenso donde verter las lágrimas y consumir su frustración electoral. Un discurso desgraciado, como él mismo, que se filtró a través del tono amargo de su estulta alocución.

Y Mañueco —con más votos y dos escaños más—, figura fulgurante de un muñeco, su alegría no podía ser más dispar, como el menú chino: agridulce.

La PESOE (el partido sanchista), sin duda, ha sido el gran vencedor de los tres comicios al frustrar más que las suyas las expectativas de desmoronamiento ajenas. Sin ninguna discusión. Todo el mundo (que no fuera pro-sanchista) estaba seguro del derrape electoral. Caer hasta el fondo, casi desaparecer, conversión en irrelevante… parecía ser el resultado ansiado al que aspiraban los otros (los del PP y aledaños y sus medios de comunicación e información) y, lo sorprendente, fue que aquí no desaparece nadie. Estamos ante ectoplasmas.

Ni funeral ni sepelio. No será ese el destino de los partidos políticos en su actual configuración ni en el futuro inmediato.

El empecinamiento de los contrarios en la supuesta hecatombe de la PESOE ha sorprendido a todos, sobre todo a quienes no entienden eso de las corrupciones sistemáticas de las poblaciones bestializadas cuando participan como electores. No entienden ni de mimetismos ni de fidelidades políticas. La política se ha convertido, contra toda doctrina académica, en una nueva creencia radical que gestiona la a-democracia: aquella que consiste en el sueño utópico de creer que las cosas pueden cambiar in radice a través de la acción de los partidos políticos.

Con prácticamente un 25 % del electorado (25,7 % en Extremadura, 24,3 % en Aragón y 30,70 % en Castilla y León), la verdad, la PESOE no puede quedar ni siquiera tocada en lo fundamental. El «NO A LA GUERRA» no ha servido más que para confirmar la corrupción moral (también la estulticia sideral) que impera en el ámbito de la conciencia de los votantes.

En estas elecciones, se ha conjugado dos caras psicológicas: aparecer como el débil (la PESOE) frente al fuerte (el PP). Tendría que analizarse qué parte del voto fue consecuencia directa de la pena antes que de la desafección… y más cuando miras los rostros de esos eunucos políticos, la del desdichado Gallardo o la de la cariacontecida Alegría o la del ** (no sé cómo se llama el adalid de la PESOE en Castilla y León). Lo que parecían no saber con convicción  es que de consuno han triunfado con unos resultados impresionantes frente a todas las expectativas negativas.

-En cuanto a VOX, la verdad, su resultado es un oxímoron. Queda envuelto en Aragón en la misma y exacta paradoja que en Extremadura: gana un enorme resultado (de votos y escaños) para nada. Y en Castilla y León, lo mismo pero más mitigado, pues se ha limitado a mantener al alza lo que ya tenía. Y eso en política electoral es la muerte misma.

No puede gobernar con ninguno de sus resultados y solo le da para ser la sombra amarga del PP para lo cual se verá obligado, le guste o no, a estar dentro o fuera de los Gobiernos autonómicos. No tiene más estrategia política que la permitida por el PP que constituye su horizonte de expectativas.

Para el fin propuesto, que no fue otro que condicionar el resultado electoral del PP para formar gobierno, le hubiera bastado muchos menos escaños, por ejemplo, en Aragón, 8 escaños (26 del PP y 8 de VOX para alcanzar la mayoría absoluta), para continuar sosteniendo esa tenaza gubernamental a la que aspira perpetuarse sine die.

Luego la conclusión, psicótica, es que le guste o no a VOX le sobran escaños, electores, le sobra todo, hasta le sobran sus principios. Sus resultados son un evidente exceso derivado del ciclo ascendente en el que están instalados ahora, pero muy conscientes del ciclo descendiente que será su porvenir. Sobre eso, mejor olvidarse.

El éxito, si así lo quieren ver, le ha jugado una mala pasada. ¿Cómo gestionar ahora ese exceso de votos y de escaños completamente inútiles? Eso será lo que los devorará porque, ciertamente, la política electoral es inconsistente, móvil, caprichosa, huidiza, indeterminada… tanto esfuerzo para un resultado final tan ridículo.

El resto de resultados de los demás partidos no merece ningún comentario.

En realidad el problema de fondo que ha tratado de dirimir esas elecciones menores, ha consistido en lo siguiente: cómo concebir una anfictionía PP-VOX para asuntos menores. Y las perspectivas no son halagüeñas.

Las cosas no siempre salen como se conciben, y menos en política donde la realidad es mucho más rebelde y demoníaca. Y tendríamos que entender, a estas alturas del drama político, varias verdades:

El PP carece de un líder como Sánchez. Concebir la política como el arte de lo posible y sin limitaciones es, pese a los puritanos de la política, justo la definición más exacta y precisa de política. Eso es Sánchez, en síntesis. Hay quien tiene que leer a El Príncipe de Maquiavelo.

Sánchez seguirá hasta 2027 y más allá, momento en que se agotará la legislatura y no tanto porque le interese a él (nunca hay motivación personal en política) sino porque interesa a todos y a cada uno de sus apoyos que ostenta y sostiene el gobierno de conjunción, pues ello es de su interés.

La PESOE (concebida como partido sanchista) nunca ha sido ni puede ser un fin sino un medio político puro para el acceso al poder central y a su mantenimiento. No es la primera vez que han desaparecido partidos políticos en España parar surgir otros nuevos con las mismas políticas. En el caso de la PESOE ha emergido un nuevo partido desde las entrañas abisales de un partido político antiguo. Puede haber cierto romanticismo histórico en las siglas PSOE pero nada más. Ya no es ni la sombra de lo que fue.

4º Lo que se dirime en la España de esta década (lo que es extensible a occidente) no es la opción entre derecha/izquierda (eso se lo dejo a los periodistas y a los políticos) ni, claro, una apuesta radical entre una sociedad democrática y otra autoritaria. Lo esencial radica en los impactos de la tecnología digital en todas las esferas de la existencia. Nada queda a salvo y todo se trastoca.

El sistema democrático actual tiene que ser destruido, porque nunca ha sido democrático (estamos ante un epifenómeno del siglo XVIII —la Ilustración—(1) insertado en el siglo XX y que agoniza convulsamente en el XXI). No es  solo fuente  de los males más extremos sino que propende a erigirse como la única autocracia válida que legitima el conjunto del régimen político vigente en Occidente.

Hace tiempo que lo único que segrega la democracia política totalitaria actual puede concretarse en la exclusión de toda oposición (no política), la distribución de arriba y abajo, el endiosamiento del Estado, la miseria personal y material, la conversión de la población en recurso…

6º El sistema de partidos políticos en Occidente constituye la forma en que quedan representados siempre y en todos los casos los grandes poderes, económicos, financieros, tecnológicos, energéticos, ecológicos, culturales, etcétera. La singularidad de Europa, y por tanto de España también, es la completa ausencia de partidos representantes de las nuevas tecnologías y la relativa presencia de las nuevas formas del capital basado en las poblaciones convertidas en recursos (el ecologismo, el feminismo, el animalismo, el vegetalismo alimentario, el farmacéutico, etcétera). Esa disfunción comportará enérgicos trastornos en las estrategias y en las tácticas políticas en el interior del hemisferio Occidental y, claro, en los objetivos trazados.

7º Lo que nos suscita el problema de qué forma trascender un régimen político autoritario que adopta la «forma política» democrática ilustrada. La solución no está fuera sino que radica en el mismo interior del régimen político. En efecto, el único partido político que tiene posibilidades ciertas, en España, de hundir y exterminar el sistema político actual no es otro que la PESOE y sus adláteres. El PP diluye la radicalidad de este fin eterno de la democracia autoritaria, ralentiza el proceso de degradación y concibe «la democracia» como una entidad teleológica que se depura en cada elección.

Por eso, es mi conclusión, hay que votar y proyectar hacia la PESOE, como acumulador de fuerzas, pese al rechazo que provoca, para acelerar el curso de la exterminación de la democracia política autoritaria, sus creencias, sus instituciones y sus poblaciones adictivas, sus fórmulas económicas, su omnipotencia del Estado, etcétera.

No existen contradicciones más allá del sistema analógico. Una parte de la sociedad quiere dirimir su supremacía con la eliminación de la otra parte que, ciertamente, ya no le resulta compatible y precisa ser diseccionada respecto de una sociedad digital emergente. Eso, justamente, es lo que sucede en nuestro sistema de partidos políticos: no la supresión de partidos políticos sino la permanente actualización de los existentes, en la modulación de las formas, que permitan la continuidad infinita de una sociedad analógica abocada a su desaparición.

 

NOTAS AL PIE DEL DOCUMENTO

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Jose Sierra Pama
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Enzo Coll

Al apoyar al psoe se acelera el desgaste de las instituciones tradicionales (Poder Judicial, Corona, Constitución) al someterlas a una presión constante. La polarización extrema se utiliza para erosionar la «población adictiva» (el votante pasivo o dependiente del Estado) y forzar a la sociedad a salir de su zona de confort institucional. La contraparte es que, en lugar de una «exterminación» controlada hacia algo mejor, el debilitamiento de las instituciones puede derivar en un vacío de poder o en un autoritarismo más crudo, sin que existan fuerzas alternativas preparadas para recoger el testigo.

Lola

No puedo estar más de acuerdo con el autor del texto. Si con las elecciones de las comunidades anteriormente mencionadas, se esperaba conseguir unos resultados diferentes donde hubiera un claro ganador, no puede estar más lejos de ese pensamiento. A pesar de toda la cruda realidad que día a día tenemos que soportar con el actual gobierno, parece que es lo que tendremos que seguir viendo. Se impone una nueva forma de estado, muy lejos de la democracia, y por supuesto liderada por un personaje, que carece de todo excepto de liderazgo para mover masas de populacho incapaces de pensar por si mismas y lejos muy lejos del partido socialista de antaño.

Fernando guerrero

En estas elecciones, creo que no ha ganado nadie ni PP ni VOX ni El Partido sanchista no español. (Los que si han perdidos son la izquierda de la izquierda de sanchez ) no se ni como dicen llamarse, ya que ni unos han conseguido mayoria para poder gobernar en solitario ni otros dar el sorpasso a Sanchez, ni los otros alargar la mano sanchista,que viendo ya no le queda mas que PAGE, no ha podido sanchez ni con su No a la guerra, ni miedo a Vox, cosa que se entiende si tambien les da lo mismo que nogocien ellos con terroristas,profugos etc.
Lo que si creo que le ha venido bien al partido sanchista no español es que la gente todavia no supiera lo de Mr bean ZP…

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