15/08/2026 07:07

Aunque, ciertamente, haya cosas difíciles de creer, todas tienen su explicación, y, dado que ésta se halla buscándola, refugiarse cómoda y retóricamente en la sorpresa o en la incredulidad sólo refleja hipocresía, postureo y pereza. Por ejemplo, basta asistir a una tertulia sobre la película Los domingos para entender por qué les gusta a los zurdos y por qué, merced a su apoyo, fue la gran triunfadora en los Goya. Y es que, «naturalmente», sin el plácet de la izquierda, no habría sido posible que Los domingos hubiera ganado nada. Porque una película puede disgustar o incluso ofender a más de la mitad de los españoles (aquéllos a quienes la izquierda considera odiables y ofendibles), y eso no será nunca óbice para ser premiada por la «Academia del Cine», pero, como reconoció el director Juanma Bajo Ulloa hace poco, ningún director que pretenda ser independiente, ni ninguna producción que se aleje del pensamiento único establecido por el Partido recibirán subvenciones ni serán promocionados[1]; y, por supuesto, ni por asomo serán premiadas u optarán a un galardón porque ni siquiera podrían concurrir a él.

Así, escuchando a varios progres en favor de Los domingos, se comprende que no es que no hayan entendido la película, sino que no pueden entenderla porque, absolutamente fanatizados, no conciben ni toleran otra visión del mundo que no sea la suya. De hecho, proclaman indignados «no entender» cómo alguien puede no alinearse con la tía de la protagonista. O, dicho de otra forma, la principal y, a la postre, única razón para salvar el film es su identificación con un personaje que se distingue por profesar un odio visceral hacia la religión católica. Un planteamiento muy similar, por cierto, al expuesto en la gala de los Goya por Silvia Abril: «Me niego a aceptar que la juventud tenga esa carencia y esa tirada hacia lo cristiano. Me da pena que necesiten creer en algo y se agarren en la fe cristiana»[2].

Que eso es exactamente lo que sucede: el izquierdista no concibe, no soporta y no admite que nadie piense distinto a él, o que crea en otras cosas que las que dicta el Partido. Y esta naturaleza fanática, liberticida y antidemocrática es la clave que explica la obsesión de la izquierda por aniquilar al disidente, por hostigar, perseguir y destruir a cualquiera que no comulgue con sus ideas —no digamos ya que las combata— y que, en definitiva, suponga un obstáculo a su proyecto totalitario de siempre: obtener el poder como sea y detentarlo a perpetuidad.

En tal sentido se enmarcan las leyes educativas «LOGSE», «LOE» y «LOMLOE», para inculcar a la juventud los afectos «correctos»; la imposición de la ideología de género y de los «objetivos de desarrollo sostenible» en los libros de texto de Primaria y Secundaria; las leyes de memoria para imponer por la fuerza una historia falsa; la creación de las llamadas «verificadoras de noticias»; la obsesión por controlar el relato arrogándose la capacidad de determinar qué son «bulos» y qué es la verdad —recordemos la confesión de aquel general de la Guardia Civil, José Manuel Santiago: «trabajamos para minimizar el clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno»[3]; o aquella famosa «campaña del fango» según la cual el Gobierno etiquetaba como «fango» cualquier crítica al Gobierno; la persecución, el silenciamiento y la justificación de las agresiones a periodistas incómodos como Vito Quiles, Bertrand Ndongo o Kake Minuesa; el silenciamiento y la justificación de las agresiones a dirigentes, simpatizantes y sedes de VOX; el indulto del Gobierno del PSOE a condenados por las mencionadas agresiones; la compra de medios de comunicación con dinero público; las campañas televisivas contra «influencers» incómodos como infovlogger o Roma Gallardo; las políticas pro-ruina para propiciar la dependencia del subsidio gubernamental; y, más recientemente, el anuncio de una ley que impida que los jóvenes se informen y opinen libremente en las redes sociales.

NOTAS AL PIE DEL DOCUMENTO

[1] Entrevistado por el periodista Iker Jiménez en el programa Horizonte, el 24 de febrero de 2026: https://www.youtube.com/watch?v=ZO6DPEa3Ds0

[2] Entrevistada el 28 de febrero de 2026: https://www.youtube.com/shorts/csFABsEQtBQ

Otra más de esos artistas sin talento al servicio del Partido que, por alguna extraña razón, se sienten impelidos a orientar moralmente al resto de mortales como si tuvieran autoridad y criterio para hacerlo. Es interesante observar el odio que destilan los “humoristas” del régimen (Wyoming, Guillermo Fesser, Juan Luis Cano, Andreu Buenafuente, Pepe Viyuela, Quequé, Eva Hache, Jordi Évole, David Broncano, Ignatius, Marc Giró, etcétera) para entender el papel estratégico de la “cultura” como plataforma de propaganda política, y la eficacia de inocular ideología bajo una cara amable. No por casualidad, ETA siempre dio mucha importancia a los payasos y titiriteros para contagiar su odio a los más pequeños en festejos y celebraciones populares; y no es ningún secreto que Podemos y la izquierda en general siempre han tenido a los niños en la diana y han contemplado el entretenimiento infantil como una vía o un campo de acción prioritario para la divulgación de su ideología.

[3] 19 de abril de 2020: https://www.youtube.com/watch?v=amtzXN2IF9U

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Filipides
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