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Pasado miércoles 21 de diciembre, fugaz en Villana y Cortesana.Concierto extraordinario del mítico grupo ochentero, a fuer de parleño, Tennessee, completamente a capella. Alucheño o aluchero Auditorio Paco de Lucía. Ocho de la tarde, repasando alguna de las canciones que forman parte de nuestra infancia/adolescencia y clásicos de las tonadas navideñas.Y fascinado con la grandísima colaboración de Marcos Sendarrubias y Roberto Ortiz Rojo, a la sazón ‘Beat Box`, el hombre de las infinitas voces. Y, por supuesto concluyendo con La vi correr ( ¿ Te vi correr? Enga ya), memorable laísmo, tan matritense.Y en un momento dado, los antaño Elvis Boys sentencian: después de Elvis, Raphael: quien los probó ( los conciertos del linarense), lo sabe. Don Enrique Bunbury, machihembrado con Jim Morrison, también. Sobre todo, el villancico de villancicos: El tamborilero, pues.
Elvis, Raphael…
Entre Aluche y Orcasitas, rematando el día. Deplorable Cercanías. Renqueante yonqui buscando limón. Ella, bastante púber, lo admite. Venas achicharradas. Saco de huesos. En escasos años, ha sobrevivido al polvo de ladrillo, a la endocarditis, a la candidiasis, a abscesos, a tétanos, a algodones florecidos y a sobredosis casi mortales. Su chorbo, ya picándose el jaco en el glande, jaque mate hace pocos meses.
Ella, sus rubios cabellos asemejándose al sol,esqueleto revestido de piel, enfundado en añosos y sucísimos vaqueros, cuero desgastado en proa que cubre glorioso trasero aún, en trance de eclipse definitivo, rostro de ecce homo/mulier, y anhelando guita para obtener burro para poder castigarse cualquier cañería que pudiera remotamente encontrar. Enloquecida carrera en el hipódromo del desbocado caballo. Hipogrifo violento que corriste parejas con el viento, pues…
…y Antonio Vega
…Y, súbitamente, voz rota, muy rota, cantó la mejor versión que jamás he escuchado del himno, generacional o no, La chica de ayer.Nacha Pop. Apresurada baja en Méndez Álvaro. Pierdo su pista. Demasiado tarde para comprender. Hasta hoy. Solo deseo que este cuento de Navidad concluya bien. Gracias, chica del tren. Y a ver si nos volvemos a ver. En El Penta, por ejemplo. En fin.
Autor
- Nacido en Bilbao, vive en Madrid, tierra de todos los transterrados de España. Escaqueado de la existencia, el periodismo, amor de juventud, representa para él lo contrario a las hodiernas hordas de amanuenses poseídos por el miedo y la ideología. Amante, también, de disquisiciones teológicas y filosóficas diversas, pluma y la espada le sirven para mitigar, entre otros menesteres, dentro de lo que cabe, la gramsciana y apabullante hegemonía cultural de los socialismos liberticidas, de derechas y de izquierdas.
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