15/08/2026 06:18

Cada vez que el cine español actual, tan rematadamente malo, se acerca a un personaje histórico, a una batalla o a algún periodo de nuestro pasado, hay que echarse a temblar, pues ya sabemos el resultado de antemano: saldrá una película infame, se falsificará la historia, se tergiversará la realidad y se adaptará todo el guion a la ideología woke, tan dañina ella.

Ahora le toca ser víctima de ello a Miguel de Cervantes, el cual, según el director de cine Alejandro Amenábar, perdía aceite, es decir, que nos toca reescribir la historia y, a partir de ahora, tendremos que aceptar que la lesión que el autor del Quijote padecía en su brazo izquierdo, no se produjo como consecuencia de su lucha contra los turcos en la batalla de Lepanto, sino que se debió a una caída de Cervantes en la cubierta de la galera la Marquesa, al escurrirse con su propia pringue.

A alguien le puede parecer lo anterior gracioso, pero no lo es, en absoluto. Todo ello es de una tristeza infinita, pues demuestra bien a las claras el ínfimo nivel del cine español, en particular, y de la penosa cultura que hay en nuestro país, en general.

He leído una entrevista que en un periódico de tirada nacional le han hecho al referido Amenábar, y el contenido de la misma es repugnante, asqueroso y vomitivo, posiblemente como lo es el propio entrevistado. En la referida entrevista aparecen palabras como fascismo, iglesia, pederastia, Lorca, Vox, Ley de Vagos y Maleantes, además de Franco que, como era previsible, no podía faltar el pobre hombre; y todo ello en una entrevista que, no lo olvidemos, trataba sobre Cervantes. En España, a eso se le llama mezclar churras con merinas.

De lo que no se habla para nada en la entrevista es de la Orden de la Santísima Trinidad (Padres Trinitarios), ni de fray Juan Gil de Arévalo, ni de fray Antonio de la Bella, que pagaron el rescate de Miguel de Cervantes, y el de otros muchos cautivos en Argel. Por eso Cervantes está enterrado en el convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid, porque el autor del Quijote, hasta el final de sus días, profesó una gratitud infinita hacia la Orden fundada por san Juan de Mata, gracias a la cual él recuperó su ansiada libertad.

Pero en la entrevista de marras Alejandro Amenábar no dice nada de eso, sencillamente porque no lo sabe, pues él está en la indigencia cultural, como tantos y tantos españoles, víctimas del penoso sistema educativo que hemos padecido en España durante décadas y que yo, que he trabajado en el mismo, conozco bastante bien. Amenábar ignora quiénes son los padres trinitarios, cuál es su carisma, así como la magnífica labor que realizan, ayer como hoy, en pro de las personas privadas de libertad.

A Alejandro Amenábar sólo le interesa una libertad: la suya. Para decir y hacer lo que quiera. Por eso puede dirigir una película infame, en la que se tergiversa la historia y, de camino, echar mierda sobre el genial Cervantes que, según Amenábar, no fue liberado por los trinitarios, sino por ser homosexual. Y su libertad fue el premio que obtuvo por acceder a los deseos de su dueño, que era moro.

Y lo peor de todo esto es que muchos jóvenes de los que vean la película, pensarán que lo que se cuenta en ella es verdad, pues para eso se hizo la LOGSE.

Autor

Blas Ruiz Carmona
Blas Ruiz Carmona
Blas Ruiz Carmona es de Jaén. Maestro de Educación Primaria y licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación. Tras haber ejercido la docencia durante casi cuarenta años, en diferentes niveles educativos, actualmente está jubilado. Es aficionado a la investigación histórica. Ha ejercido también el periodismo (sobre todo, el de opinión) en diversos medios.
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