19/05/2024 20:34
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«El Correo de España» sigue con la serie que Julio Merino está escribiendo sobre los Discursos de AÑO NUEVO de Franco y de la NOCHEBUENA de los Reyes Don Juan Carlos I y Don Felipe VI, aclarando desde este mismo momento que la costumbre de que el Jefe del Estado se dirigiera a la Nación fue idea personal del Generalísimo, ya en plena guerra y cuando la pelota estaba todavía en el tejado, con la intención de levantar la moral de un pueblo que vivía una verdadera tragedia. Eligió la noche del 31 de diciembre, entre el Año que moría y el Año que nacía (AÑO NUEVO).En total fueron 35, pues no hubo discurso mientras duró la Segunda Guerra Mundial (ya en 1946) y el último lo pronunció el 31 de diciembre de 1974, cuando ya la muerte estaba llamando a su puerta. Naturalmente yo no voy a tocar ni «retocar» aquellos discursos, ni tampoco es mi intención publicarlos todos, aunque sí los de los años decisivos, por la situación política y los acontecimientos internacionales.

También aclaro que la gran novedad que introdujo Don Juan Carlos tras la Coronación fue cambiar la fecha de su emisión, que pasó del 31 de diciembre (AÑO NUEVO) al 24 (NOCHEBUENA) y otra novedad, que los discursos de Don Juan Carlos «El Correo de España»  los dará en audio y video.

Lean, en esta séptima entrega el del año 1973.

https://www.rtve.es/alacarta/videos/los-anos-del-no-do/anos-del-no-do-1973-se-apago-voz-nino-bravo/3247508/

 

 

1973 es, sin duda, el año del almirante Don Luis Carrero Blanco. Primero porque en el mes de mayo fue nombrado Jefe del Gobierno, el primer Jefe de Gobierno del Régimen de Franco y en segundo lugar porque ese mismo año sería asesinado en un atentado de ETA que conmovió al país y puso en peligro los propios cimientos de la España de Franco. Pero fue también el año de la muerte del cantante Nino Bravo, la celebración de las bodas de oro del matrimonio Franco y a nivel internacional el Golpe de Estado de Chile que acaba con el Presidente Allende. También saltó a la prensa el Presidente de Argentina, Héctor Campora, el hombre de confianza de Perón y el que le abrió las puertas al retorno después de los muchos años de exilio en España.

 

“Sean mis primeras palabras de reconocimiento público a la serenidad, la adhesión y la confianza que el pueblo español me ha ofrecido con motivo del criminal atentado de que fue víctima nuestro Presidente de Gobierno y funcionarios que le acompañaban, caídos en el cumplimiento de su deber. El dolor de todos es el dolor de España.”

 

Españoles:

Sean mis primeras palabras de reconocimiento público a la serenidad, la adhesión y la confianza que el pueblo español me ha ofrecido con motivo del criminal atentado de que fue víctima nuestro Presidente de Gobierno y funcionarios que le acompañaban, caídos en el cumplimiento de su deber. El dolor de todos es el dolor de España.

No quiero daros expresión más elocuente de su gran figura que los treinta y dos años de directa y generosa colaboración, durante los cuales demostró su permanente fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y su lealtad acrisolada hacia la Patria. Su muerte ha sido, como fue toda su vida y su obra, un acto más de entrega a España.

Esta cobarde agresión, nacida de un espíritu insolidario y anárquico, no ha sido dirigida solamente contra el Presidente del gobierno, sino contra la misma sociedad española, contra la paz y el orden de nuestra Patria.

La onda de violencia que sufre el mundo, y de su existencia dan prueba casi diariamente los repetidos atentados que se producen en los más diversos sectores por parte de mentes desequilibradas, que intentan detener con los instrumentos de la técnica la firme marcha de los pueblos, tiene la condena universal.

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MADUREZ DEL PUEBLO ESPAÑOL Y LA FIRMEZA INSTITUCIONAL

La violencia de una pequeña minoría, postulada desde el exterior, que a nadie y a nada representa, se ahoga en la madurez del pueblo español, cuya serenidad y confianza se asientan en la seguridad de que los órganos del Estado administran justicia y aseguran el orden bajo el imperio de la Ley. Las instituciones han funcionado insertadas en nuestro pueblo.

Ante una situación en que el mundo está aquejado de tensiones y amenazado por la insuficiencia y encarecimiento de la energía, hemos de aunar los esfuerzos que permitan combinar nuestro constante crecimiento con la distribución equitativa que exige nuestra justicia social.

La vitalidad de nuestras Leyes Fundamentales ha respondido al mantenimiento de la paz y disciplina internas y a la confianza general que en ellas se tenía puesta. Lo que bajo otro Régimen hubiera constituido la fragilidad y alteración profunda de todo un Sistema, en nosotros sirvió para robustecer nuestros ideales y unir a los españoles para su cerrada defensa. No ha habido siquiera que acudir a las medidas de excepción que las Leyes contemplan, porque del orden y la paz respondieron la confianza y el anhelo de todos los españoles.

REFORZAR LAS ESTRUCTURAS POLÍTICAS

A los pueblos no se les puede juzgar por las apariencias exteriores de la sociedad de consumo, por la frivolidad de una parte de sus clases sociales. Existe en ellas lo que no se ve, lo que han calado los ideales de nuestro Movimiento en el buen pueblo español, que se pone de manifiesto en todas las grandes ocasiones, que debe llenar de satisfacción a cuantos han contribuido a crearlos.

Hubo tiempos difíciles en que supimos resistir y luego superar con un animoso espíritu de austeridad una grave etapa de escasez. Gracias al trabajo diario y anónimo de los españoles, nuestro país despegó económicamente y los beneficios del desarrollo se hicieron sentir en todos los hogares.

Es virtud del hombre político la de convertir los males en bienes. No en vano reza el adagio popular «que no hay mal que por bien no venga». De aquí la necesidad de reforzar nuestras estructuras políticas y recoger los anhelos de tantos españoles beneméritos que constituyen la solera de nuestro Movimiento.

ESPAÑA EN EL MUNDO

La convicción de que las diferentes naciones forman una comunidad mundial, interdependiente, es hoy más necesaria que nunca. España seguirá prestando todo su apoyo a la defensa de la paz y al estrechamiento de las relaciones entre los pueblos.

En el umbral del nuevo año contemplamos una realidad mundial que sufre una profunda crisis. No podemos desconocer la magnitud y el sentido de esta nueva situación. Con serenidad, con la confianza en la humanidad a la que nunca le faltará la asistencia de Dios, habrá que afrontar los nuevos retos.

Ante el comienzo del nuevo año queremos reafirmar que la paz entre las naciones constituye el objetivo cardinal de nuestra política exterior y que nuestro país, fiel a su vocación, contribuirá con todos sus medios a asentarla sobre el único cimiento reguero: la firmeza, la justicia y la solidaridad.

Sólo a través de la conciencia de la dignidad de los pueblos y la necesidad de cooperación entre todas las naciones se podrá conseguir una auténtica paz que supere las tensiones existentes.

España, como raíz de la gran familia de los pueblos hispano-americanos, con los que se siente indisolublemente hermanada, ha seguido a lo largo de 1973 intensificando su cooperación con ellos en todos los campos: económico, técnico y cultural, como lo demuestran la Conferencia Iberoamericana de Ministros de Planificación y Desarrollo y las Jornadas Hispano-Andinas, celebradas en Madrid.

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Nuestros estrechos vínculos con Portugal siguen esta misma línea de reforzar la colaboración entre los dos pueblos hermanos de la Península.

Sin embargo, la economía de Occidente se ve gravemente amenazada por las dificultades en el sector de la energía, que, de prolongarse, provocarían efectos muy negativos no sólo en los países occidentales, sino también, a la larga, en todo el mundo.

En la actual crisis de hidrocarburos adquiere especial relevancia nuestra tradicional amistad con los países árabes, y estos pueblos han sabido corresponder a este sentimiento al situar a nuestra Patria entre sus amigos.

VOCACIÓN DE SERVICIO A LA PATRIA

En estas horas, el Príncipe de España ha vivido con honda emoción compartiendo el sentir general de la nación, con la discreción, prudencia y virtudes castrenses que le son familiares, mientras nuestras Fuerzas Armadas, sólido y supremo pilar de la unidad e independencia de la Patria, han sabido en todo momento hacer honor a su glorioso historial de dedicación y disciplina, del que nos queda como ejemplo el Capitán General de la Armada, don Luis Carrero Blanco, que ha venido a engrosar el patrimonio castrense de entrega y de lealtades.

Después de treinta y siete años al frente del Estado, aquí me tenéis con vosotros, con la misma vocación de servicio a la Patria que siempre tuve, consciente de que la autoridad no puede ser nunca un privilegio, sino un deber que exige fidelidad y sacrificio.

LA UNIDAD, CLAVE DEL ÉXITO

Sabéis que la clave del éxito de nuestra obra de resurgimiento nacional es la unidad. Con ella pudimos superar en los momentos más difíciles y en ella se asienta nuestra fortaleza. Unidad que no significa uniformidad, pero ,que es fundamento básico para evitar la dispersión que conduce al caos.

Son tan trascendentes estos conceptos con los que hoy he retenido vuestra atención, que no desearía distraeros con los logros alcanzados en los demás problemas cotidianos.

Siempre ha contado España con mi dedicación, que no le faltará, puesto que mi vida entera ha estado, está y estará al servicio de los españoles.

En estas Navidades y nuevo año quiero enviar a todos los españoles.. y de modo particular a aquellos que están lejos de sus hogares, mi saludo cordial, deseando a todos las mayores venturas para el año que comienza.

¡Muy feliz Año Nuevo!

¡Arriba España!

Autor

Julio Merino
Julio Merino
Periodista y Miembro de la REAL academia de Córdoba.

Nació en la localidad cordobesa de Nueva Carteya en 1940.

Fue redactor del diario Arriba, redactor-jefe del Diario SP, subdirector del diario Pueblo y director de la agencia de noticias Pyresa.

En 1978 adquirió una parte de las acciones del diario El Imparcial y pasó a ejercer como su director.

En julio de 1979 abandonó la redacción de El Imparcial junto a Fernando Latorre de Félez.

Unos meses después, en diciembre, fue nombrado director del Diario de Barcelona.

Fue fundador del semanario El Heraldo Español, cuyo primer número salió a la calle el 1 de abril de 1980 y del cual fue director.