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¿Qué pasaría si hubiese una segunda invasión de Ceuta y Melilla? Rizaríamos el rizo extremo de la radical disfunción institucional a todos los niveles. ¿Cómo actuaría el fuero interior, la reflexión de quienes son llamados a garantizar la integridad territorial? Cuando la percepción de vulnerabilidad en la frontera sur coincide con un periodo de parálisis o tibieza institucional, la sociedad observa con creciente inquietud el mapa de la seguridad nacional. Ceuta y Melilla no son simples demarcaciones geográficas; son el límite firme de la soberanía española y europea. No se están invadiendo dos ciudades españolas; de facto se está invadiendo España.
En momentos de anomalía política, donde la desconfianza hacia la gestión del Ejecutivo se acentúa por la falta de respuestas contundentes ante la presión migratoria masiva y organizada, se genera un clima de tensión que exige una profunda reflexión sobre las instituciones del Estado.
El verdadero pilar que sostiene a una nación en tiempos de incertidumbre es la solidez de sus estructuras fundamentales. Las Fuerzas Armadas, depositarías del mandato constitucional de garantizar la independencia, soberanía e integridad territorial de España, operan bajo el rigor de la disciplina, el respeto a la legalidad vigente y la lealtad inequívoca al Rey como su Capitán General y Mando Supremo. Pretender desdibujar esa cadena de mando o insinuar vías de actuación al margen del ordenamiento constitucional no solo carece de encaje institucional, sino que desvirtúa la propia naturaleza del estamento militar, cuya fuerza reside precisamente en su impecable rectitud y profesionalidad.
El dilema no radica en la desobediencia, sino en la exigencia innegociable de responsabilidad a quien ostenta la gestión política. Las Fuerzas Armadas y los Cuerpos de Seguridad cumplen y cumplirán con su deber dentro de la ley, pero la ciudadanía de bien no puede asistir con resignación a la omisión de funciones o a la subordinación de la integridad territorial a intereses partidistas. La Corona, como símbolo de la unidad y permanencia de España, permanece como el faro garante de que las reglas del juego democrático y el amparo de la nación no queden a merced de la coyuntura del momento.
España no necesita experimentos que quiebren el Estado de derecho, sino una firmeza política que esté a la altura del sacrificio y la entrega de quienes custodian sus fronteras. La verdadera defensa de la soberanía pasa por exigir, dentro del marco legal y con la fuerza de la verdad, que cada institución cumpla sin excusas el papel que la Historia y la Constitución le han encomendado.
Sin embargo, cuando la inacción política trasciende el mero cálculo partidista y la amenaza fronteriza deriva en un escenario de verdadera emergencia nacional, el marco convencional salta por los aires. Si los cauces ordinarios de responsabilidad institucional quedan desbordados o son ignorados por quien tiene la obligación de ejercerlos, la inestabilidad resultante deja de ser una hipótesis teórica para convertirse en un riesgo estructural inminente. En ese punto de quiebre, el Estado de derecho se enfrenta a la prueba de fuego de su propia supervivencia, pues ninguna arquitectura legal ni régimen político está diseñado para asistir impasible a su propia atomización.
Es en esa zona de máxima excepcionalidad donde la sociedad civil y las instituciones de reserva contemplan cómo las reglas del juego pueden quedar superadas por la fuerza de los hechos. Cuando la irresponsabilidad gubernamental pone en jaque la integridad misma de la patria, el «partido» de la coyuntura política habitual pierde toda validez o queda virtualmente anulado frente a la prioridad absoluta de preservar la nación. Ante el vacío o la complicidad del poder ejecutivo, la exigencia de amparo se vuelve inaplazable, recordando que la soberanía de España no pertenece al gobierno de turno, sino a la continuidad histórica de todo un pueblo que no aceptará ser despojado de su futuro.
RES NON VERBA.
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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¿Qué pueden hacer nuestras fuerzas del orden y deefensa cuando la masonería ocupa sus altos mandos? ¿Qu´ñe puede hacer elpueblo español?