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Existe una sintomatología inconfundible en la conducta del psicópata: la incapacidad absoluta para la empatía, la manipulación sistemática del miedo ajeno y una tendencia patológica a destruir lo que es incapaz de construir. Cuando este perfil deja de ser una patología individual y pasa a coordinar las cúpulas burocráticas de la Unión Europea, el resultado no es la torpeza política ni el simple error diplomático, sino un diseño premeditado de ingeniería social cuya consecuencia inmediata es la ruina y la devastación.
Durante años, la casta comunitaria de Bruselas se entregó con fruición al desguace de la prosperidad europea. Bajo el sectarismo de la religión verde, la hiperregulación sofocante y el desmantelamiento programado del tejido productivo, con el acoso inclemente a la industria de la automoción y al sector primario como abanderados, sumieron al continente en un declive económico sin precedentes. Fracasado el modelo globalista y colapsado el estado del bienestar bajo el peso de una deuda insostenible y una sustitución demográfica tolerada por omisión, el sistema necesitaba un «gran borrador». Y ese borrador tiene el sonido atronador e inconfundible de la maquinaria bélica. La excusa: la Rusia de Putin.
Asistimos a una metamorfosis tan grotesca como peligrosa: la transición acelerada de una Europa industrial y productiva a una economía de guerra permanente. Quien no sabe gobernar en tiempos de paz necesita inventar la amenaza inminente del conflicto para justificar su propia incompetencia y enmascarar su quiebra moral. Los mensajes catastrofistas que desde los despachos comunitarios bombardearan a diario a la población no buscan disuadir a ningún enemigo externo; buscan paralizar mediante el pánico al ciudadano interno.
Una sociedad sumergida en la neurosis del miedo constante es una sociedad dócil, dispuesta a aceptar sin protestar la inflación desbocada, el recorte drástico de sus libertades fundamentales y la confiscación de sus recursos en aras de una supuesta «emergencia nacional». El cinismo de la cúpula europea roza lo escatológico: se insiste en azuzar la tensión con una potencia nuclear como Rusia, ignorando de forma deliberada las vías de la diplomacia real y la neutralidad estratégica, mientras los arsenales de las industrias de defensa se incrementan con dinero público. La historia y la lógica económica enseñan una lección elemental: los tanques, las baterías de misiles y la munición pesada no se fabrican en masa para dejarlos caducar en depósitos logísticos. Se fabrican para ser consumidos.
Este redoble de tambores de guerra oculta además el colapso ético e institucional desde las entrañas del propio continente. Mientras la burocracia azuza el espantapájaros de la confrontación exterior, el caballo de Troya del fanatismo ideológico y la balcanización social devoran por dentro a naciones como el Reino Unido o Francia, cuyas estructuras estatales se muestran incapaces de contener la erosión de su propia soberanía.
Nos encontramos ante el estertor de un escenario grotesco donde una élite sin alma, desprovista de toda dimensión trascendente y atada a conveniencias oscurantistas, pretende resolver la quiebra de su experimento a costa del sacrificio de la población. Frente a la psicopatía del poder y la fabricación del pánico, la única respuesta legítima es la de la conciencia despierta, la firmeza de los principios e irrenunciable lealtad a la Verdad. Europa no necesita sacrificarse en el altar bélico de sus burócratas; necesita liberarse urgentemente de ellos.
Este redoble de tambores de guerra oculta además el colapso ético e institucional desde las entrañas del propio continente. Mientras la burocracia azuza el espantapájaros de la confrontación exterior, el caballo de Troya del fanatismo ideológico y la balcanización social devoran por dentro a naciones como el Reino Unido o Francia, cuyas estructuras estatales se muestran incapaces de contener la erosión de su propia soberanía.
Es una aberración trágica que la población aguarde recluida en sus hogares, anestesiada ante las pantallas y a la espera de instrucciones sobre un conflicto buscado de forma artificial, en lugar de levantarse en pie con legítima indignación, civiles, Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad el Estado, todos a una, contra los psicópatas que la conducen al matadero.
Frente a la psicopatía del poder y la fabricación del pánico, la única respuesta digna no es la obediencia sumisa, sino el despertar masivo de la conciencia, la defensa de la vida y la exigencia de responsabilidades a quienes pretenden sacrificar al pueblo europeo en el altar de sus oscuras conveniencias. Europa no necesita resignarse a la barbarie bélica de sus burócratas; necesita liberarse urgentemente de ellos.
RES NON VERBA
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores mundiales de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.
Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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