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Las informaciones que trascienden desde la plaza soberana de Ceuta desbordan cualquier margen de mero desorden público. Alertados por efectivos en primera línea de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y unidades históricas como los Regulares, los indicios apuntan a una peligrosa operación de desestabilización asimétrica: adiestramiento en tácticas de guerrilla urbana, logística clandestina e instrucción explícita para la confección de artefactos incendiarios y explosivos de reacción química a partir de precursores de uso común. De confirmarse estos extremos sobre el terreno, no asistimos a un episodio de tensión migratoria o social, sino a los preámbulos manifiestos de una guerra no declarada en suelo patrio.
Además, fuentes militares denuncian la intención de provocar un gran apagón en Ceuta.
El uso instrumental de estructuras asociativas y organizaciones supuestamente humanitarias como cobertura para la infiltración y la capacitación violenta es una constante en los manuales de la desestabilización híbrida. Resulta inadmisible la parálisis e indiferencia de una dirigencia política que contempla la amenaza a nuestra integridad territorial con una frialdad que roza la complicidad criminal. Ceuta no es un laboratorio geopolítico ni una pieza de recambio en las negociaciones de penumbra; es suelo soberano de España, amparado por la Constitución y consagrado por la memoria y la sangre de quienes lo han custodiado.
Frente al avance de la subversión y el riesgo inminente para la población civil y las fuerzas del orden, la respuesta del Estado no admite tibiezas diplomáticas. Exige el despliegue inmediato de la inteligencia militar y la activación de la Ley de Seguridad Nacional para neutralizar a los instigadores, la ilegalización tajante de todo entramado hostil, la detención inmediata de los elementos hostigadores,y el cumplimiento riguroso del mandato constitucional por parte de nuestros custodios. La pasividad institucional ante el chantaje o el desarme de la soberanía no es mera inepcia, sino un acto incalculable de alta traición que la Patria y la Historia terminarán juzgando.
A las denuncias de adiestramiento violento se suma el testimonio alarmante de los vigilantes de seguridad en los supermercados locales, quienes describen un clima insostenible de acoso e impunidad diaria. Según relatan los propios profesionales en primera línea, grupos de desestabilizadores irrumpen en los establecimientos abriendo y consumiendo alimentos directamente de los estantes o contaminándolos deliberadamente tras probarlos, con el grave riesgo sanitario y la transmisión de enfermedades que ello conlleva, llegando incluso al atrevimiento intolerable de perpetrar tocamientos e intimidaciones a madres que acuden a comprar acompañadas de sus hijos pequeños. Esta quiebra absoluta del orden público en el día a día demuestra cómo la pérdida de control institucional en Ceuta degrada la seguridad más elemental de las familias españolas y la dignidad de la vida cotidiana.
Esta agresión silenciosa no busca únicamente quebrantar la paz en las calles de Ceuta, sino ensayar la desarticulación paulatina de la propia arquitectura de la Nación. Permitir que elementos hostiles operen impunemente en suelo español impone un escenario de indefensión intolerable, donde la propaganda y el buenismo institucional actúan como escudos protectores de la insurgencia. Es hora de arrancar las máscaras a quienes justifican la subversión bajo el disfraz de la solidaridad: todo aquel que facilite medios, adiestramiento o cobertura para atentar contra nuestros defensores y ciudadanos debe responder ante la justicia con toda la contundencia de la ley y el peso del Código Penal Militar.
El pueblo español no puede permanecer adormecido mientras los cimientos de la patria son minados desde dentro y vendidos en la penumbra. Si la clase política ha decidido abjurar de su deber primordial de proteger la soberanía y la integridad territorial, corresponderá a la conciencia moral del pueblo de bien y al compromiso inalienable de nuestras Fuerzas Armadas erigirse en el último baluarte de la dignidad nacional. La historia no disculpa la cobardía ni la omisión del deber; Ceuta se defiende con determinación, sin concesiones y con el honor de quienes, siendo bien nacidos que portan charreteras, saben que España no se negocia.
RES NON VERBA.
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores mundiales de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.
Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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