15/08/2026 05:18

Dicho de otro modo, entre un general de la Guardia Civil y un presumible lacayo de la política disgregadora, corrupta y traidora del gobierno de Sánchez.

Causa tristeza y pesadumbre haber escuchado la virtuosa, versallesca y caballerosa réplica del púgil con calzón rojo, vomitando insultos, dicterios escarnecedores y agravios personales contra el general, llegando incluso a amenazarle con violencia física.

El descompuesto contendiente, a la sazón, es la mano derecha del DAO; ambos no pueden permanecer un minuto más en sus puestos de dirección del Instituto Armado, sin que su negativa a dimitir, origine un extraordinario daño al Benemérito y Ejemplar Cuerpo de la Guardia Civil, sin que menoscabe el prestigio de la Institución, o la dignidad del conjunto de sus componentes sufra una mengua considerable.

El honor es la divisa de la Guardia Civil, mucho me temo que esa cualidad moral que impulsa a actuar con rectitud y cumplir sus obligaciones y deberes para con todos, haya sido, en cierto modo, pasada por alto por los responsables últimos de la Institución.

El deber del guardia es el servicio público y la protección de los españoles.

Cualquier otro motivo que interfiera en las decisiones del mando, no hace sino prostituir las obligaciones a que permanentemente están sometidos.

Los miles de agentes de la Guardia Civil, ya tienen un espejo donde no deben mirarse, seguirán cumpliendo con devoción sus obligaciones y deberes, lo que les permitirá volver a ser considerados como lo mejor de España.

El baldón que coyunturalmente ha ensuciado el prestigio y el honor del Cuerpo, quedarán blanqueados de inmediato; el DAO y su lugarteniente sucumbirán y penarán la herejía cometida poniéndose al servicio de la repugnante política de Sánchez.

Ese será el Talón de Aquiles que acabará con ellos.

La grabación es el mejor síntoma de alerta de las intrigas, desconfianzas, enredos y ardides de ramera que el sanchismo, con su directora general y su ministro del Interior, han sembrado en el glorioso Cuerpo de la Guardia Civil.

Los comportamientos y actitudes de sus mandos son la señal inequívoca de que el termitero social-comunista se ha infiltrado en el Instituto Armado, de que los huevos de los revolucionarios han prosperado en esos terrenos baldíos de moral, ética y espíritu patriótico.

Ante la situación a que la justicia les tiene comprometidos, nunca les ha de faltar una justificación para tranquilizar la conciencia y la no asunción de las responsabilidades inherentes al cargo que ostentan.

Las órdenes y directrices previas a la destrucción definitiva de España están dadas, solo resta esperar a que se dicte la orden nº1, que inevitablemente ha de consolidar el caos y la liquidación del orden constitucional democrático.

Los magnates de la política guerracivilista, aquellos que desprecian el presentar batalla o constituir un baluarte contra la división de la sociedad, la corrupción y el deseo ferviente de acabar con la Nación, carecen del señorío de cualquier español de orden, ya sea labrador o pastor de cabras.

A la vista de las pruebas y de las actitudes ¿quién puede dudar del grado de señorío y entidad personal de los protagonistas?

No es despiadado, extraviado o extravagante pensar que los Ejércitos también han sido presa, de un modo u otro, de las termitas revolucionarias; ¡quizá! de su silencio, de su mutismo delator, pudiera inferirse que las directrices previas, a las que se aludía anteriormente, estarían ya dictadas, en el sentido de ¡sed buenos y a callar!

Autor

Antonio Cebollero del Mazo
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