|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
La apariencia de la superficie ya no basta para contener la riada de podredumbre que asedia las instituciones del Estado. Frente al secuestro del Boletín Oficial del Estado y el uso de la fontanería gubernamental como cortafuegos humano, una avanzadilla de la magistratura ha decidido aplicar el rigor de la ley sin mirar los apellidos ni los cargos de quienes habitan en la cúspide del Ejecutivo. Los jueces Peinado, Pedraz, Calama, Moreno y Marchena, parando los embates de la malversación y la amnistía en el Tribunal Supremo, se han convertido, por derecho propio, en la vanguardia de una justicia impecable que está plantando cara, con hechos y autos taxativos, a la criminalidad sanchista.
El engranaje del régimen se agrieta por los cuatro costados. La reciente imputación de la presidenta de Enresa es solo un eslabón más de una cadena de favores y prebendas que la acción judicial empieza a desmantelar. Al mismo tiempo, el juez Calama ha dado un golpe de mano histórico al obligar a personarse a Hacienda con las joyas del contrabando vinculadas a la órbita de José Luis Rodríguez Zapatero, extendiendo el cerco de la investigación hacia las hijas del expresidente y hacia la figura de Julio Fernández. Ya no hay zonas de exclusión democrática ni impunidad que valga para salvar el pellejo de la vieja guardia.
Por su parte, el juez Moreno sigue desbrozando la trama de corrupción imperante al imputar a Jessica Rodríguez y al hermano de Koldo García, demostrando que lo que la propaganda monclovita intentó vender como «casos aislados» es, en realidad, una estructura criminal perfectamente sincronizada en sectores estratégicos de la administración.
Estos magistrados no son solo técnicos del derecho; son hombres de vanguardia, valientes y resolutivos que están marcando el camino, como antes hizo la valiente y boicoteada juez Alaya, cívico y legal para que otros miembros de la judicatura sacudan su inmovilismo y sigan el ejemplo. Su firmeza es la última línea de defensa frente a la ingeniería del poder que busca perpetuarse a costa de la higiene democrática.
De este modo, el incentivo judicial se convierte en el mazo perfecto para que la verdad mane sin sucedáneos. La caída del entramado de corrupción es ya un hecho inevitable que arrastrará consigo a los ministros cooperantes que secundan este desorden moral. Con la estructura de la trama completamente al descubierto, el destino final de esta ofensiva legal no es otro que la inevitable imputación de Pedro Sánchez. La justicia no se conforma con los peones cuando el «Número 1» ya está retratado y reconocido por sus siembras.
Pedro Sánchez debe ser detenido.
Ignacio Fernández Candela
RES NON VERBA.
Autor

-
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
Últimas entradas
¿Dónde está el Rey Felipe VI?14/08/2026La orden subliminal del Rey sobre Ceuta y el uniforme de campaña: la Patria no se negocia. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad14/08/2026Semejanzas del sanchismo con el absolutismo francés, el zarismo ruso y los Ceaușescu. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad13/08/2026La penosa altanería del clan del Falcon. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad12/08/2026Marruecos destapa la trampa de Sánchez con la inmigración masiva. Por Ignacio Fernández Candela

