La guerra que han comenzado Israel y EEUU contra Irán, como mínimo vulnerando hasta lo poco, muy poco, que quedaba del Derecho Internacional y de sus organizaciones adláteres comenzando por la ONU, ha conseguido también reventar lo mínimo que quedaba de sentido común entre lo españoles, convirtiendo a España, aún más, en una jaula de grillos.
La «izquierda», en contra porque sí, ha desempolvado aquel absurdo «No a la guerra» sin más, sin matices —sin tener en cuenta que puede haber guerras necesarias e incluso justa—, cuando desde el primer instante viene apoyando con palabras y obras la guerra contra Rusia de EEUU, la OTAN —que es lo mismo— y la UE —prima hermana de la anterior—, utilizando, pensamos algunos, como carne de cañón a los ucranianos.
La «derecha del voto útil», a favor porque sí, como hizo con las guerras de Irak y Afganistán porque se lo ordenó su amo, los mismos EEUU, el globalismo inherente a él y sus intereses, cual acomplejados lacayos que son.
La «derecha soberanista e identitaria» también a favor porque sí, sometiéndose al dictado del mismo globalismo ya citado a pesar de que con ello le entrega la soberanía e identidad de la que tanto alardean, pero de la que por ello tantísimo carecen.
Hasta tal punto llega la polarización, la crispación y los aullidos, que parece que la guerra contra Irán, que lo es sólo de los intereses israelíes y estadounidenses, se estuviera desarrollando en nuestro suelo patrio, el cual, mientras tanto, permanece sin barrer de tanta inmundicia como lo viene cubriendo desde hace décadas y que a base de no limpiarlo ha creado una costra de tal espesor que van a necesitarse varias generaciones para desincrustarla; y eso si nos ponemos a ello desde ya.
Unos y otros, en vez de dejarse de fanatismos viscerales pseudo-ideológicos, en vez de adoptar la postura neutral ante conflictos ajenos que tantos beneficios trajeron siempre a nuestra Patria, en vez de haber aprendido de las guerras de los Balcanes, Irak, Afganistán y otras de las que sólo obtuvimos ingentes gastos y algunos muertos, que no «caídos por España», vuelven ahora por sus fueros a tomar partido por unos y otros a pesar de que los unos, Israel y los EEUU, como los otros, palestinos o ayatollah, no sean, en el fondo, tan distintos.
Así, tanto la «izquierda», la «derecha útil», como la «derecha soberanista e identitaria», ocupan su tiempo y nuestros recursos, cada vez más escasos, en aventuras bélicas que ningún beneficio nos van a producir como no lo hicieron las anteriores, sino sólo algo peor como son enemigos donde jamás los tuvimos, derrotas (Irak y Afganistán lo fueron monumentales), impresionantes gastos, algunos muertos por nada y, desde el punto de vista moral, una mancha indeleble al convertirnos en cómplices de guerras injustas e injustificables que los de siempre inician en pos sólo de sus propios intereses, nunca de los nuestros, aduciendo para ello algo tan débil y estúpido como es que hay en el mundo regímenes que no son de nuestro agrado, máxime cuando el nuestro, el «democrático» Occidental, no es mejor, pues ahí están, entre otros ejemplos, el que hemos convertido en derecho e institucionalizado, elevándolo a niveles industriales, el aberrante crimen del aborto que sólo en España viene causando 100.000 víctimas, las más inocentes, desde hace treinta años —echen la cuenta—, o cuando permitimos que por nuestras calles circulen con total libertad asesinos en serie etarras con condenas centenarias sin cumplir ni mínimamente con absoluto desprecio por sus víctimas y por el dolor de sus familiares, o cuando… sigan ustedes.
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