15/08/2026 04:46

León XIV visita España al poco de haber comenzado su pontificado. Antes que él lo hicieron Juan Pablo II y Benedicto XVI, no así, y menos mal, Bergoglio, de tan infausto recuerdo. Pues bien, la visita de León XIV en las actuales circunstancias me parece tremendamente inoportuna hasta el punto de que le convierte en cómplice, y además voluntario pues no cabe otorgarle el beneficio de la duda, no ya sólo del sátrapa Sánchez y de sus desafueros, sino sobre todo del sistema, ese que lleva medio siglo aniquilando a España en todos los sentidos.

El sistema, en este caso en su vertiente eclesiástica, que la tiene y además es fundamental, que nadie se engañe, demuestra lo que es cuando el infame cardenal Cobo ha decretado la suspensión en toda la diócesis de Madrid, no sólo en la capital, del culto por la mañana del Domingo día 7, incluidas las procesiones del Corpus que corresponden ese día, para forzar a curas y fieles a asistir a la Misa y procesión de León XIV en la plaza de la Cibeles; ni con Juan Pablo II ni con Benedicto se hizo tal cosa que es una aberración, un abuso y una prueba de quien es Cobo y de cuan mal están los clérigos que obedecen semejante cosa. Además, y dentro de la visita por España, vamos a asistir a puestas en escena que van a clamar al cielo por lo aberrantes, ridículas, irreverentes y agraviantes, entre otras muchas porque León XIV recibirá a colectivos sodomíticos, habrá cayucos formando cruces y no se sabe ya qué más todo avalado, consentido e incluso apoyado por un clero, el español, que desbarra, impenitente, desde hace décadas y sin que se atisbe remedio alguno.

León XIV pasará por Madrid y Barcelona. ¿Por qué no por el Pilar de Zaragoza, donde se produjo la primera de todas las varias apariciones de Nuestra Santísima Madre a lo largo de la historia? Nada tiene Madrid, ni Barcelona, en comparación con Zaragoza. ¿Y por qué no Pontevedra, en uno de cuyos conventos se apareció la Virgen a sor Lucía, la de Fátima? Y para qué decir del Valle de los Caídos, hoy objetivo y centro de la persecución anticatólica que, desde la izquierda, como desde la derecha, y esta peor porque finge ser lo que no es, arrasa a España desde hace ya medio siglo; pero, ah, claro, es que en lo del Valle de los Caídos, el Vaticano es actor principal, porque sin su complicidad activa  —y la de la comunidad benedictina fake que allí se aloja—, ni se hubiera profanado la sepultura de Franco, hecho sin parangón en la Historia pues estaba enterrado en sagrado, ni la de los demás allí sepultados entre ellos no pocos mártires, ni ahora se profanaría como se va a hacer la propia basílica, que no olvidemos que es pontificia.

¿Qué clase de visita es la de León XIV? ¿Es espiritual y apostólica conforme a su dignidad como vicario de Cristo en la Iglesia, ahí es nada, o es la del jefecillo de un diminuto, virtual, imaginario e inconsistente Estado mundano? Siempre he considerado que los Papas no deberían visitar otros países, pero de hacerlo tendría que ser sólo y exclusivamente para predicar el Evangelio y en ese caso hacerlo huyendo completamente de toda pompa mundana, de todo gasto innecesario, de todo ese agasajo y sarao que les organiza el mundo, idéntico al que prodiga a mandatarios o políticos, porque aceptando los Papas en sus viajes tal cosa, se rebajan a su altura, o sea, a la de lo peor de este mundo que es lo que son tales personajes. Además, los Papas no necesitan de viajes, ni de artificiales baños de masas para cumplir con sus altísimas obligaciones, les sobra y les basta con predicar a tiempo y a destiempo, con ocasión y sin ella, y desde Roma, el Evangelio, todo él, dicho y escrito hace ya dos mil años, sin saltarse una coma, haciéndolo con ese contundente «sí, si, no, no» que dejó dicho Nuestro Señor, porque todo lo demás, todo lo que León XIV pueda decir de más, vendrá del mundo o de la carne.

En el caso de la visita a España, León XIV además de Madrid y Barcelona  —esta última ciudad y su región hoy entregadas a la apostasía que ha sustituido nuestra Santa Fe por la impúdica «fe» secesionista con la bendición de la mayoría del clero de allí, como ha ocurrido en las Vascongadas—, pasará también por Canarias donde respaldará con gestos y palabras el proceso de sustitución de la población autóctona española, y por extensión occidental, por otra extraña, que se nos impone, en forma idéntica a como le ocurrió a aquel imperio romano que, tras haberse cristianizado, no se olvide, se destruyó primero desde dentro por su propia corrupción y degeneración al renegar de su fe, lo que propició la invasión pacífica de bárbaros que acudían al reclamo de una vida mejor, los cuales se hicieron con los resortes del funcionamiento diario del imperio, tras de lo cual llegaron los otros bárbaros, los de la espada, atraídos por la debilidad e indefensión romana. ¿Les suena algo lo dicho? En un alarde de falsa caridad, León XIV, con su presencia en Canarias y el sarao respectivo que veremos, va a colaborar a la confusión de las masas, creyentes o incrédulas, practicantes o no, dando razones a los que desde las sombras vienen impulsando la sustitución de la población occidental autóctona por otra completamente ajena para dominarnos, convirtiéndonos en una masa aborregada, estúpida y sumisa, sin identidad, trozos de carne, de materia sin alma ni conciencia, manipulable, esclavos, sin dignidad, desechable y perdida.

Previa a la visita, León XIV recibió al sátrapa Sánchez, quintaesencia de un sistema que lleva a cabo, de distintas formas y desde hace ya medio siglo, una cruenta persecución anticatólica, un sistema que de varias maneras ha arrasado España, ha destruido a los españoles y propiciado la perdición de incontables almas; labor en la que ese sistema ha contado con la complicidad voluntaria e incluso entusiasta de los que van de lo que no son, porque por sus hechos, no por sus palabras, hay que juzgarles; me refiero, por ejemplo, a esa Díaz Ayuso, que también, qué casualidad, ha visitado a León XIV en Roma hace pocos días con la excusa de que él visitará Madrid, su reino de Taifa, que semejante individua amoral hasta las trancas dirige con idénticas formas y fines a como lo hace Sánchez con España; y es que ya sabemos que los extremos se tocan.

La visita de León XIV estará envuelta, como las de Juan Pablo II y Benedicto XVI, además de por una amplia parafernalia mundana de autoridades de toda clase y condición, que no pisan una iglesia ni por equivocación, aunque se desharán en halagos y elogios todos ellos cínicos ad nauseam, por un tropel de masas pretendidamente católicas que harán lo mismo guiados por un exacerbado sentimentalismo y una histeria colectiva contrario todo ello a una verdadera espiritualidad, porque Dios no está cuando el ruido lo domina todo, ni en el postureo exhibicionista, ni en la pose fotográfica, ni en el canturreo gorgogeante, sino en el silencio, en el interior, en lo secreto y en la oración meditada. El mundo, enemigo del alma, también de la de León XIV, le envolverá con sus trampas y todo quedará en nada, como así fue con las visitas de los otros Papas ya citados tras de las cuales España ha seguido su camino a la perdición; máxime en este caso cuando León XIV no viene ni a poner orden en la Iglesia española que, como la mundial, vive sumida en la peor de sus crisis, ni a decir lo que debería a unos y a otros y a todos, o sea, lo que Jesucristo dijo a los de entonces, fueran sacerdotes, autoridades o pueblo, lo que le llevó a la muerte y muerte de cruz.

Porque la visita de León XIV a España sería oportuna, necesaria e incluso obligada, y serviría de provecho, si, renunciando de entrada al boato, arremetiera con voz firme, alto y claro, y dijera a todos:

  • Que nos convirtamos; que abandonemos nuestra vida muelle; que un día moriremos y nos sentaremos, creyentes o incrédulos, en el banquillo de los acusados; que entonces la infinita misericordia que Dios tiene ahora con nosotros se tornará en justicia inapelable; que toda nuestra vida está anotada en un libro; que a Dios nadie le engaña; que vamos a Su encuentro con cada día que consumimos; y que sólo hay un camino que es empinado y una puerta que es estrecha.
  • Que debemos regirnos por un sistema y unas leyes inspiradas en la doctrina social y moral, secular y tradicional de la Iglesia, que se resumen en los diez mandamientos. Que el aborto en cualquiera de sus formas es un crimen abominable de lesa humanidad y que quien lo roce o apoye de la forma que sea, por ejemplo votando a partido abortistas, que lo son la grandísima mayoría, ya se ha condenado; que la sodomía en cualquiera de sus formas no se justifica porque es antinatura y además hiere profundamente a Dios y que más les valiera no haber nacido a los que la propagan de tantas formas, sobre todo pervirtiendo a los más jóvenes e indefensos; que sólo hay una religión, una Fe, un Dios que es Trino, y una Iglesia, la católica, fuera de la cual no hay salvación; que la corrupción en cualquiera de sus formas y niveles, que el simple incumplimiento de las mínimas obligaciones, nos hace reos de condenación; que la paz sólo puede ser resultado de la justicia y ésta del reinado en todo de Jesucristo; o que ¡¡ay de los elegidos!!, de los sacerdotes y religiosos, que traicionando a Su Señor dispersan a las ovejas, las confunden con sofismas y artimañas, predican un Evangelio a la carta o dan escándalo, porque ellos son más culpables que aquellos a los que pierden.

En fin, que vamos a asistir a un espectáculo, otro más, inoportuno y cómplice cuyo protagonista será León XIV. Ojalá me equivoque; y si no lo hago que Dios le perdone.

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Francisco Bendala Ayuso
Francisco Bendala Ayuso
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7 comentarios
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Carlos

Excelente y certero análisis.

Surreal

Este Papa trabaja para el César globalista, viene para 6 días, el 6 del mes 6 (¡Toma ya!), viene a pedirle a todos los católicos que acepten el globalismo y a los españoles, además, que acepten a Sánchez (muy bueno con los «refugiados» isllámicos y el género femenino). Bergoglio ya hizo de las suyas, por ejemplo, pidiéndonos que nos vacunáramos porque eso era un acto de amor en nombre de Dios

Geppepeto

Surreal tiene usted algun problema con las mujeres Lo digo por lo del genero femenino Y ya de paso le dire que los refugiados islamicos o no son los que abrazaria Jesus y les abriria la puerta de su casa Usted Surreal no es cristiano Y las mujeres son muy majas no las odie

Geppepeto

Surreal No se porque cojones no me deja contestarle directamente Perdone por no hacerlo Aunque usted me importa una higa

Ignacio Fernández Candela

Se lo acabamos de trasladar a Surreal de tu parte, Geppepeto.

Ignacio Fernández Candela

El seno de la Iglesia es muy tradicionalista, Geppepeto. Para bien y para mal.

Ignacio Fernández Candela

Surreal.

Esto te dice otro lector, de nombre Geppepeto.

Por si quieres contestarle algo.

«Surreal tiene usted algun problema con las mujeres Lo digo por lo del genero femenino Y ya de paso le dire que los refugiados islamicos o no son los que abrazaria Jesus y les abriria la puerta de su casa Usted Surreal no es cristiano Y las mujeres son muy majas no las odie».

Acerca de algún comentario tuyo en el periódico.

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