15/08/2026 06:54

A menudo se atribuye a Samuel L. Clemens, popularmente conocido como Mark Twain, la sentencia: “Es más fácil engañar a la gente que convencerla de que ha sido engañada”, aunque  la frase no fue exactamente ésa, sino una similar con el mismo sentido: “¡Qué fácil es hacer que la gente crea una mentira, y qué difícil es deshacer ese trabajo!”[1] Algo que, con la distancia y serenidad suficientes, pocos discutirán, pero que, en la práctica, no deja de cumplirse, confirmando y subrayando su veracidad y vigencia. Porque, cuando el orgullo entra en juego, pronto se doblegan razón y voluntad, y, puesto que admitir haber sido engañados suele entenderse como un menoscabo de la inteligencia y la honra, y, naturalmente, es doloroso sentirse humillado, preferimos aferrarnos a nuestra creencia, aun sospechándola falsa, antes que “doblegarnos” a las razones de otro. Simplemente, por el hecho de que de él proceden, y no de uno mismo. ¡Vanidad de vanidades![2], que decían los antiguos.

De modo análogo, y también por un orgullo mal entendido, en el afán por subrayar la propia singularidad, existe la tentación de ganar alguna notoriedad por la vía rápida, bien por proximidad y simpatía a alguien famoso, o bien como testigos de algo excepcional. Muy vieja, también, la tentación del atajo. Así que, a poco que la ocasión se presente –por ejemplo, ante un micrófono–, basta que llueva, nieve o haga calor para que miles de individuos dispuestos a obtener su minuto de gloria aderecen el testimonio de su inefable percepción haciendo de su experiencia algo memorable. Siempre, naturalmente, en el mismo sentido: afirmando no haber visto nada igual en su vida y tomando su peripecia vital como unidad de medida no sólo a la hora de juzgar el fenómeno particular en cuestión –y cualesquiera más o menos adyacentes– como algo único y sin parangón, sino, por supuesto, para considerar “catastrófica” la evolución de las temperaturas, las lluvias, las sequías, las inundaciones, las erupciones volcánicas, los huracanes, los terremotos o las nevadas a lo largo de su existencia. Ya lo escribió Flaubert hace algún tiempo en su «Diccionario de lugares comunes» –concebido en 1847 y publicado póstumamente en 1911–, a propósito de lo que cabría llamar “invariante” meteorológico: “Invierno: Excepcional. (Véase verano)[3] […] Verano: Siempre excepcional. (Véase invierno)” […] Viejo: A propósito de una inundación o una tormenta, los ancianos de la región jamás recuerdan haber visto otra igual”[4].

Y es precisamente esta circunstancia, nuestra limitación temporal, en la que se apoyan todas las campañas de intimidación climática, apelando a algo tan frágil como la memoria y contando con la extendida pereza a la hora de contrastar o querer saber[5], para  “orientar” convenientemente la opinión pública en sintonía con el llamado “consenso científico”. Una entelequia sustentada en la supresión de las opiniones científicas discrepantes mediante su censura y persecución por parte de quienes se arrogan en exclusiva la capacidad de establecer “la verdad” y, por el artículo treinta y tres, “cancelar” a quien la discuta acusándole de “negacionista”.

Ahí tenemos, por ejemplo, a la ministra de “Transición Ecológica y Reto Demográfico”, Sara Aagesen, anunciando que criticar la propaganda oficial sobre la “emergencia climática” o denunciar las posibles mentiras para encubrir la posible incompetencia criminal del Gobierno en la gestión de la gota fría de Valencia del 29 de octubre de 2024 será considerado ¡delito de odio![6]

Algo que se veía venir, a tenor de la trayectoria y el “talante” de una ministra y un Gobierno empeñados en imponer la llamada «Agenda 2030» como sea. Recordemos algunas de las “perlas por el pensamiento único” pronunciadas por la susodicha desde su toma de posesión:

“Quien diga que no al pacto, se va a arrepentir”[7]. ¿De qué extrañarse? Al fin y al cabo, es la forma que tienen los “demócratas” de entender el “consenso”.

En idéntico sentido, el 13 de octubre de 2025, en la inauguración en Ponferrada de la “Convención para el Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática” (sic): “Sabemos que el cambio climático no nos da tregua, no nos va a dar tregua y que se está acelerando […] Sabemos que hay una tendencia clara, que el futuro nos alcanza […] Hemos visto cómo este año el cambio climático nos pisaba los talones […] la Ciencia nos dice que la ventana de oportunidad cada vez es más pequeña […] el cambio climático se acelera y nos exige intensificar todavía más el ritmo de actuación […] Necesitamos una respuesta integrada, que abarque todos los niveles de la Administración y también a toda la sociedad […] que la política climática sea política de Estado […] valoramos a las organizaciones ecologistas, siempre dispuestas a generar concienciación, conciencia y acción […] Nuestra sociedad nos lo demanda […] La acción es urgente. Este Pacto de Estado se debe articular con una respuesta colectiva… (debemos) garantizar que la política, la ciencia, la economía y la sociedad siguen la misma dirección”[8].

Pero, por supuesto, hay más; como aquellas palabras pronunciadas en una “jornada sobre la emergencia climática”, promovida por «Avanza», el “laboratorio de ideas” del PSOE: “La desinformación que difunden quienes niegan el cambio climático es intolerable”[9]. Considerando “desinformación”, claro está, lo que el PSOE diga en cada momento.

Y es que de eso se trata, de ir preparando el terreno, precisamente, para amordazar a todo aquél que el Partido considere incómodo: “Enfrentamos una peligrosa tendencia global, los ataques a los meteorólogos, como ha sucedido en mi país con la «Agencia Estatal de Meteorología (AEMET)». […] Una de las lecciones de la DANA es que no se puede atacar a quienes nos protegen”[10].

De forma que si, pongamos por caso, la «Confederación Hidrográfica del Júcar», la «AEMET» o cualquier otro organismo gubernamental controlado por el PSOE falla o miente, y alguien denuncia su incompetencia o las mentiras para encubrirla, por un lado, en lo que toca a la propaganda, el Partido establece un escenario tramposo donde toda crítica se plantea como un ataque a la Ciencia Oficial, y, por otro, legisla para que resulte peligroso penalmente denunciar la posible gestión criminal del Gobierno.

Ahora bien, ¿de dónde viene este discurso sobre la “emergencia climática”? ¿Persigue la protección de los ciudadanos frente a una amenaza real e inminente generada por ellos mismos u obedece a otros propósitos? ¿Responde sólo a los intereses del Partido o también y principalmente a quienes el Partido sirve? ¿Quién o quiénes dictan las líneas de acción del Partido? ¿Por qué el PP coincide con el PSOE y Podemos en impulsar la «Agenda 2030»?

Preguntas que ponen el foco en claves que suelen quedar fuera del plano y cuya  respuesta es esencial para entender de dónde venimos, hacia dónde nos dirigimos y por qué.

 

NOTAS AL PIE DEL DOCUMENTO

[1] Dictado autobiográfico, 2 de diciembre de 1906. Publicado en Autobiografía de Mark Twain, Volumen II (University of California Press, 2013). Publicado en español por Espasa-Calpe, Madrid, 2004.

[2] Antiguo Testamento, Eclesiastés 1:2.

[3] Op. Cit. Editorial Eneida, Madrid, 2017, p. 64.

Lo que son las cosas. En el libro que estoy leyendo actualmente también se refiere un fenómeno excepcional: “En el invierno de 1740 toda Europa, y especialmente Rusia, fue atacada por un frío excesivo; se helaron los árboles, murieron millares de hombres y de animales”. (Mario Praz, La casa de la vida, Editorial Penguin, Barcelona, 2024, p. 33). ¿Alguien duda de que lo que entonces se achacó a la Naturaleza hoy sería una prueba inequívoca de la “emergencia climática” y de nuestra culpabilidad?

[4] Id., p. 101.

Resulta interesante comprobar cómo, a lo largo de la Historia, no ha habido año en el que no hayan sucedido terribles catástrofes naturales. Tomando una Crónica del Siglo XX y empezando por el principio, descubrimos que, por ejemplo, el 8 de septiembre de 1900 un huracán provocó más de 10.000 muertos en Galveston (Tejas, EE.UU.). Apenas un par de páginas después, nos encontramos que el 8 de mayo de 1902 la erupción del monte Pelée en Martinica provocó 40.000 muertos, y que el 23 de septiembre del ese mismo año, un huracán causó la muerte de 300 personas en Catania. Y en 1908, un terremoto en Messina (Sicilia) produjo más de 150.000 víctimas. Entonces había quien atribuía aquellas desgracias a un castigo divino. Hoy, “sin embargo”, como consecuencia del avance inexorable del Progreso, la Libertad y la Democracia, los seguidores de la religión climática, gobiernos e instituciones incluidos, siguen interpretando los desastres naturales como un castigo por nuestros pecados y, literalmente, nos hacen pagar por ellos.

[5] Qué oportunas y atinadas las palabras de Cicerón: “Nescire autem quid ante quam natus sis acciderit, id est semper esse puerum”. O sea: “Si ignoras lo que ocurrió antes de que nacieras, siempre serás un niño”. (El Orador, 46 a.C., XXXIV, 120).

[6] Hispanidad.com, 11 de enero de 2026: https://www.hispanidad.com/economia/aagesen-dispara-su-locura-climatica-quiere-convertir-en-delitos-odio-criticas-divulgadores-climaticos-en-redes-sociales_12064662_102.html

El País, 9 de enero de 2026: https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2026-01-09/el-gobierno-lleva-a-la-fiscalia-los-discursos-de-odio-contra-meteorologos-y-divulgadores-climaticos.html

Nótese cómo el diario “independiente” de la mañana da por hecho que el Gobierno tiene la potestad de determinar qué es un “delito de odio”.

[7] A propósito del trágala gubernamental disfrazado con el título “Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática”. Entrevistada por eldiario.es el 24 de agosto de 2025. Acceso a la entrevista completa en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=BU_EzZkUT3U

[8] Publicado por el “Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico”. Discurso de apertura, del minuto 12 al 27: https://www.youtube.com/watch?v=0C9FAOc8efo

[9] Ecoticias.com, 18 de octubre de 2025: https://www.ecoticias.com/cambio-climatico/sara-aagesen-desinformacion-cambio-climatico

[10] Congreso extraordinario de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), celebrado en Ginebra, Swissinfo.ch, 20 de octubre de 2025:  https://www.swissinfo.ch/spa/aagesen%3A-una-de-las-lecciones-de-la-dana-es-que-no-se-puede-atacar-a-quienes-nos-protegen/90195837

Ecoticias.com, 21 de octubre de 2025: https://www.ecoticias.com/cambio-climatico/sara-aagesen-lecciones-dana-desinformacion-negacionismo-climatico-mata

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Ya vivimos modelados por una ingeniería social basada en la megamentira del fascismo supremacista tecnológico aplicada a seres programadamente estupidizados y deshumanizados. Es el mafioso triunfo del satanismo en su Gran Reseteo

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