Por si hicieran falta, por si no hubiéramos visto ya suficiente, aquí van cuatro pruebas más del desvarío, el despropósito y, en definitiva, el desbarre, del clero actual que, como el de hace ya más de medio siglo, que se dice pronto, y salvo honrosas pero escasas excepciones, que siempre las hay, está sumiendo a la Iglesia en el que es, ya sin duda, el peor pozo de los varios en los que cayó a lo largo de su milenaria historia. Lo grave es que en esta ocasión sigue sin haber el menor signo, el más mínimo síntoma, de que la cosa vaya a cambiar, sino más bien de que va a seguir empeorando. Aún con todo, no perdamos la esperanza pues la desesperación es uno de los pecados contra el Espíritu Santo, uno de esos que no se perdonan.
Uno.- Mientras se ultima la nueva e inmediata legalización de 500.000 inmigrantes ilegales, que cuando menos han vulnerado nuestras fronteras; mientras España invierte cada año un poco más la curva demográfica ya de por sí dada la vuelta por la escasa natalidad y el galopante envejecimiento; mientras se comienza a aceptar como lógico, normal y deseable importar “25 millones de inmigrantes”, sí, como lo leen, de aquí al 2053 (lo que supondría que la mitad de nuestra población sería extranjera), el clero y sus inanes, desperdigados, estultos y aborregados fieles aplauden tamaños despropósitos en vez de optar decididamente por todo lo contario: impedir la invasión inmigratoria por todos los medios posibles, cancelar cualquier subvención, ayuda o similar y, por supuesto, incentivar la natalidad y la unidad y estabilidad familiar.
Dos.- El cardenal Nichols, presidente de la Conferencia Episcopal inglesa, ha manifestado pública y oficialmente en nombre de la Iglesia de aquel país “su satisfacción” por el nombramiento del nuevo “arzobispo” de Canterbury, en realidad “arzobispa” (¿?), una tal Sara Mullally, que pasa a ser la primera mujer cabeza espiritual de la herética iglesia anglicana en todo el mundo, de la cual el actual rey, Carlos III, es el Gobernador Supremo de ella en Inglaterra. Para rematar, el cardenal Nichols manifestó que, según él, tamaña hereje “aportará numerosos dones y experiencia a su nuevo cargo” (¿?), al tiempo que le prometía “nuestras oraciones” y trabajar de “forma compartida” (¿?). Con ello, el cardenal rebaja a la Iglesia a la misma baja condición de la herética anglicana sumiéndola en práctica apostasía, y faltando a la caridad al negar con ello a los herejes anglicanos, que por tales han convertido a su creencia en un circo, la posibilidad de arrepentirse y convertirse, o sea, de salvarse.
Tres.- El Principado de Andorra se gobierna mediante un sistema diárquico formado por dos “copríncipes”, el jefe del Estado francés y el Obispo de Urgel. Actualmente, el parlamento andorrano gestiona la inminente aprobación de una ley que despenalizará el aborto en Andorra –uno de los únicos 24 países del mundo que hasta la fecha lo prohíben— de forma que, a partir de ahora, y aunque no se podrán practicar abortos en suelo andorrano, sí que se permitirá a sus ciudadanos practicarlos fuera sin que a su vuelta tenga consecuencia alguna, habilitándose además ayudas para tal fin. Hasta hace poco, el titular de Urgel era el obispo Vives quien se venía negando a que estando él como copríncipe se aprobara tal proyecto, amenazando con abdicar del cargo; aunque y, por contra, no tuvo reparo en permanecer en él cuando se aprobó la ley que permite las uniones homosexuales y de reproducción asistida utilizando para calmar su mala conciencia un subterfugio como es que para la sanción de leyes basta con que uno de los dos copríncipes la firme, lo que hizo Macron en ese caso. Pues bien, Vives ha sido convenientemente sustituido por Mons. Serrano Pentinat al frente del obispado de Urgel quien no parece que vaya a oponerse a que se despenalice el aborto en Andorra, ley que seguro firmará también Macron para calmar así, y eso es lo peor, la mala conciencia, si es que la tienen todavía, tanto de Mons. Serrano como del Vaticano, es decir, del actual Papa. Así pues, para la Iglesia, todo, incluso el horrendo crimen abortista, es aceptable con tal de seguir ostentando un poder terrenal por otro lado anacrónico y absurdo.
Y cuarto.- En una ceremonia entre ridícula y pseudopagana, muy parecida a aquella de la Pachamama bergogliana, el nuevo Papa, León XIV, ha bendecido un bloque de hielo traído de Groenlandia, y supuestamente de 20.000 años de antigüedad -vayan ustedes a saber-, con motivo de la celebración de la Conferencia “Brindando esperanza”, encuentro dedicado a la reflexión sobre la “crisis climática” y el “cuidado de la creación”; todo ello, como sabemos, una monumental patraña. Así pues, y sobre todo después del bochornoso espectáculo de cientos de sodomitas tomando al asalto la basílica de San Pedro penetrando en ella por la Puerta Santa, León XIV ha agotado no sólo los lógicos días de esperar a ver que le concedimos, sino nuestra paciencia, dándonos la impresión, en realidad certeza, de que estamos ante un Bergoglio bis aún peor que aquel primero, porque el original era un bocachancla metepatas, mientras que éste no pía, es decir, que aquél te la metía por delante y a voces, mientras que éste lo hace por la espalda y en silencio que es, sin duda, peor, porque no la ves venir hasta que te la ha clavado hasta la empuñadura.
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1- La Santa Iglesia Católica Apostólica es de Jesucristo Nuestro Señor, Dios y Hombre verdadero, de sus santos y santas, y de sus fieles, NO es de los que han apostatado, ni de los falsos profetas o doctores (entiéndase, políticos de cualquier signo que tratan de instrumentalizarla mientras no ardan en el infierno) sea cual sea su ministerio en ella, de los anticristos que, aunque estén entre nosotros, no son de los nuestros, como bien nos enseña el Espíritu Santo Paráclito, Espíritu de la Verdad, por puño y letra del Apóstol amado del Señor, san Juan. Y la Santa Iglesia Católica Apostólica tiene como encargo la predicación del Evangelio y la salvación de las almas, no realizar campañas electorales con todo tipo de engaños, mentiras, manipulaciones e hipocresía, que es la profesión de todo político y la conveniencia de todo votante mientras Dios les permita abusar de su Infinita Misericordia.
2- La voz de los herejes, protestantes o judaizantes, sean del partido político que sean, de todos los políticos de izquierdas o de derechas, aún no excomulgados, NO es la Voz de la Santa Iglesia Católica Apostólica. Tendrán que responder de su ideal político ante Dios mismo cuando comparezcan ante Él. Nadie podrá eludir su juicio particular con el Señor. Nadie. El deber de todo prelado es llamar a la conversión con urgencia, porque el Señor viene como ladrón en la noche, como viene nuestra muerte, sin poder preverla.
3- La política NO es caridad. Enseñar lo contrario es más que herejía, anatema. Sustitúyase la palabra caridad por «política» en 1 Co 13, 1-12 y que cada cual examine su conciencia, que cada cual examine con sinceridad su fe, sin engañarse y sin engañar, y, sobre todo, discierna los falsos doctores y falsos profetas que en lugar de llevar a los fieles a Dios, los llevan a la perdición de las urnas, mecanismo propio de la Gran Ramera de Babilonia, de los que se prostituyen por conveniencia e interés, haciéndose responsables eternos de los desmanes de sus políticos, de sus satanadas, como la del aborto masivo.
4- La caridad NO es pública. NO se jacta uno de sus obras de caridad cual fariseo hipócrita que todo lo hace para ser visto por los hombres y recibir el correspondiente baño de vanidad. El Señor fue muy claro al afirmar que hay que practicar la justicia sin ser advertidos por los demás, en secreto, pues Dios ve en lo secreto. Calificar de pública a la caridad es una herejía contraria a los mandamientos y enseñanzas de Dios. La caridad no es interesada y no se hace para gloria del mundo ni de uno mismo a la vista de los demás, sino para gloria de Dios, por su Infinita Misericordia, porque Cristo se apiadó de nosotros primero, fue caritativo con nosotros, con toda la humanidad.
5- La Palabra del Señor, el Evangelio, NO es política, como tampoco lo es la Tradición ni el Magisterio, transmitido por los santos, elegidos de Dios, que no por los políticos. Jesucristo Nuestro Señor, sus Apóstoles, sus santos y santas, NO fueron políticos ni incitaron o animaron actividad política alguna a los fieles, sino justo lo contrario, a renunciar a toda pretensión de vanagloria y poder, a servir y no a ser servido. Quien quiera ir en pos de Cristo ha de negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirle, ha de imitar a Cristo. ¿Un político nacido en un establo de Belén en lugar de un palacio presidencial con una cohorte militar y de servidores enorme, con muchas riquezas y no con pobreza, al calor de animales entre pajas, un pobre del que se decía «¿no es éste el hijo de José, el carpintero?», desconocido hasta en su pueblo de Nazaret donde quisieron apedrearle, un excomulgado de todas las sinagogas por curar y hacer múltiples milagros el sábado, un Hombre que no tenía donde apoyar la cabeza, un Hombre que despertó el odio de los políticos de su tiempo porque le veían una amenaza a su poder político y «convenía que muriese antes un hombre a que pereciese una nación entera»… es eso un político?¿Se tiene a Jesucristo por político en su propia Iglesia?¿A que grado de impostura hemos llegado? Que ni osen calificar a Jesucristo Nuestro Señor de político, ni a ninguno de sus santos o santas o que encaren la condena eterna en la gehenna de fuego por manipular sus mandatos a conveniencia política. La Palabra de Dios no se opina, no se discute, no se relativiza o y no se cumple a conveniencia, como hacen los herejes protestantes de la subjetiva interpretación o endiosamiento del sujeto. La Palabra de Dios es para todos, tengan o no poder en el mundo, porque la llamada a la Salvación es universal. Y los mandamientos de Dios, especialmente el de la caridad, han de cumplirse todos sin excepción y no enseñar a vulnerar alguno de ellos «según los tiempos o según las circunstancias».
6- Nosotros, los católicos, NO adoramos a Cefás, ni a Apolo, ni a Pablo, ni a papa cualquiera, ni a arzobispos, cardenales, obispos o sacerdotes a nuestra subjetiva conveniencia. Para eso están los protestantes, con sus sectas al gusto del pecador. Adoramos los católicos a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad. Adoramos a Jesucristo Nuestro Señor. Los obispos que, por ignorancia, por haber sido seducidos por el demonio y sus vástagos, los políticos, por miedo o cobardía, o por soberbia intelectual, hacen campaña electoral por cualquier medio, tendrán que responder ante el Señor por lo que hacen. La mismísima Virgen María Santísima transmitió la Santísima Voluntad de Dios a santa Jacinta de Fátima:
«Los padres solo se ocuparán de los asuntos de la Iglesia»
Si algunos prelados creen que la política es caridad, que se presenten a las elecciones, incluido el papa si así lo cree, pues ningún prelado ha de predicar sin dar ejemplo. Y sin caridad no somos nada ni agradamos a Dios de ningún modo, ni hay salvación posible. La caridad no se predica solamente, se practica. Así que a partir de ahora, quien crea que la política es caridad, que obre en consecuencia y forme partidos políticos y se presente a las elecciones, luego que responda ante el Señor. Que los obispos que defienden la política, sea del signo que sea, sean de izquierdas o de derechas, que formen partidos políticos, los encabecen y se presenten a las elecciones, ya que ellos son los primeros que han de practicar y enseñar la práctica de la santísima caridad. Que den ejemplo. Ahora, que se atengan a las eternas consecuencias de ello.
7- Los papas tienen la obligación de excomulgar a todo sujeto que pervierte la fe en favor de sus intereses mundanos, sociales, políticos o económicos. Si no lo hace, tendrá que responder ante Dios por no cuidar del rebaño de fieles que tiene encomendado. El juicio del mundo no es nada en comparación al Juicio de Dios, cuyas consecuencias son eternas. Hay que arrancar toda la cizaña de la Iglesia. Dios nos mande un papa santo, elegido suyo, que lo haga sin contemplaciones o santifique al papa actual para que lo haga, por la salvación eterna de incontables almas que no merecen ser engañadas por el demonio. A la mentira y el engaño, ni el aire para respirar. Fuera política de la Santa Iglesia Católica Apostólica como fuera su artífice, satanás.
8- Quien ultraja a los papas, cardenales, obispos, sacerdotes fieles, en camino de santidad o santos, ultraja a Dios mismo. Que sea excomulgado de inmediato, que rinda culto a sus políticos ya que quiere una Iglesia a su cochina conveniencia mundana, pero que no sea falso como Judas el Iscariote hasta el beso final. Si no se soporta la cruz de la Iglesia atacada por satanás y los suyos, si no se es capaz de soportar el bautismo de fuego actual, la durísima tribulación, incluso el abuso de poder de los falsos fieles, la prueba definitiva para la vida verdadera, la vida eterna, fuera de aquí, fuera de la Santa Iglesia Católica Apostólica, que se vayan a las sectas protestantes que más se ajusten a sus ideales políticos (luteranismo para los rojos y calvinismo para los derechistas o conservadores), que no hay protestantismo que no sea político y social. Que no hay protestantismo que no tenga su doctrina social o mundana que no es doctrina de Cristo (2 Jn 9-11).