Harto. Harto de corrupción, harto de mordidas, de cretinos que miran para otro lado, de gente que, a cambio de un cutre fajo de billetes decide hacerse la sorda, la muda y hasta la imbécil.
Harto de Sionistas, de Masones, de Iluminatis, de políticos, de petrolíferas, de magnates, de ediles, de diputados, de alcaldes. Harto de todo mientras continúo viviendo en este mundo de mierda que sólo parece prometer dinero, dinero y dinero.
Dinero. ¿Eso es lo que importa, verdad? ¿Dónde la Moral, dónde la Ética, dónde todo aquello que nuestros abuelos nos enseñaron? ¿Virtud? ¿Para qué, si no se vende? ¿Bondad? ¿A quién iba a importarle si no puede comprarse? ¿Honradez? Ríe el político repanchingado en su lujoso sillón.
«A otro perro con ese hueso», debe de pensar al tiempo que nada entre la abundancia de fajos, fajos y fajos de billetes. «¿Honradez? Lánzasela y que tengan algo para comer. Así seguiremos arañando votos de un pueblo famélico, nunca muerto de hambre».
Y es que la clase dirigente de éste maravilloso país nuestro ya me tiene harto. Harto. Harto.
Eso sí. Ellos vienen a solucionarlo todo hablando de Franco. ¿Y vuestra corrupción? ¿Y vuestros debes? ¡Y lo que le habéis quitado a tantas personas, a tantos niños inocentes que no serán ya capaces de sonreír?
Eso sí. Luego el problema se llama Francisco Franco. ¡Ja! ¡A otro perro con ese hueso, y esta vez de verdad!, no como aquel político, hipócritamente atrincherado en su mansión.
No. El problema se llama sinvergüenzas, se llama patanes y se llama —dejemos ya de engañarnos, señores— picaresca española, como bien se ha apuntado ya en reiteradas ocasiones aquí, en ÑTV España:
“(…) El verdadero problema, común a todos los partidos políticos, está en los mecanismos por los que se selecciona a las personas que alcanzan los puestos de responsabilidad. ¿Disponemos de los mecanismos de control para garantizar que lleguen hasta ahí personas con conocimientos y experiencia adecuados? Es evidente que no, como demuestra un simple repaso al currículum de las personas de todo el espectro político que ocupan ministerios, consejerías y altos cargos. Cuando un partido llega al poder, asigna y reparte los puestos de responsabilidad en función de criterios endogámicos, fidelidad en la militancia y favores debidos.
Muchos de los dirigentes que deben responsabilizarse de gestionar nunca hubiesen alcanzado puestos de tanta responsabilidad por su competencia profesional. Y, si lo han conseguido, es exclusivamente gracias a su militancia política”. (Los fallos en la gestión de la Dana, el apagón y los incendios, ¿son errores fortuitos o sistémicos?, Enrique Ortega Gironés)
Y es que, ya lo dijo Don Ignacio Fernández Candela, se ha asesinado por medio de sedación protocolaria, incluso a su propio padre, que en Paz Descanse —cuya tumba figuraba como referencia fotográfica en el anterior traspaso de este periódico—.
¡Asesinato! Ahora, descuiden, que el problema seguirá siendo Francisco Franco.
¿Dinero? ¿Billetes? ¡Más, más, más! ¡Cómo si eso fuese a lavar vuestras almas podridas! ¿De verdad os creéis que eso no se ha intentado ya durante Siglos, creéis que sois los primeros en «innovar»?… Bueno… mientras haya dinero de por medio. ¿Qué más da, verdad?
¿El COVID? ¿A quién le importa ya? ¡Ah, sí! ¡Al sinvergüenza que hizo su agosto con las mascarillas! A aquel que vio oportunidad de lucrarse en el dolor ajeno y que, como no podía ser de otra manera, la aprovechó. ¿Quién iba a ser tan zafio de pensar en las familias, en esa vecina anciana que apenas podía subir sola su compra hasta su casa?
Pongo aquí, si se me permite, un ejemplo cercano y, para más inri, reciente, dotando así de cuerpo a toda mi arenga. 10:00 de la mañana. Una señora mayor llora desconsolada en la escalera. Es mi vecina, de 75 años. Es incapaz de bajar por las escaleras a su marido, quien ha perdido la movilidad, para que, en su silla de ruedas, como cada mañana, se lo lleven al Centro de Día.
Acodado a la puerta, el conductor de la furgoneta. ¡Un hombre que solo se queda ahí y mira! ¿El cigarro? ¡Tranquilo! Yo te dejo uno. Llevo de sobra.
Finalmente, mi pareja me llamó por teléfono y fui yo quien bajó a ayudar a mi vecina. Una pobre señora anciana y amable ya ajada por la vida. ¡Claro! ¡Cómo no entra en el sueldo!
¡Aún hoy sigo sin comprender como se puede ver a una ancianita llorando y temblando para, a continuación, encogerse de hombros!
«Todopoderoso Caballero es Don Dinero», dijo Quevedo. Que sí. Muy bien. Eso lo sabemos todos. Nada nuevo bajo el Sol. ¿Pero hasta el punto de perder la dignidad cómo especie?
Harto. Harto de gente indolente, de gente podrida por dentro, de monigotes de feria que simplemente hacen su trabajo «porque toca». Harto de políticos que se levantan queriendo cambiarlo todo —o eso dicen— para que, a la mañana siguiente, todo siga igual.
No pretendo aquí entrar a hablar de la «Infantilización»: adolescentes, redes sociales, etc. etc. Y es que si toda esa gente es infantil, ¿que son personas como esta, se lo han preguntado? Se recoge lo que se siembra, dijo Jesucristo. Y allá nos las veremos cada cual.
Que juzguen mi actuación como quieran, decía D. Ignacio. El Periodismo surge para convertirse en el contrapoder, para denunciar sus desmanes y poner fin a sus delirios enfermizos.
Tarea muy eficientemente llevada a cabo por estas, las eminentes plumas de ÑTV España a través de decenas de articulistas cuya función social no hace más que hablar por ellos.
Agradezco sumamente a D. Ignacio la oportunidad entregada con tan magnífica predisposición, profesionalidad y eficiencia, máxime en pista de baile tan resbaladiza como lo es la periodística. Siento el testigo en mi mano como una ardua responsabilidad y deseo cumplir con mi cometido en este excepcional trabajo de equipo llevado a cabo durante más de una década, comprometiéndome a dejar, dentro de estas páginas lo mejor de mí mismo ¿Las credenciales? «honradez, veracidad, respeto a la libertad de expresión y humilde conciencia de responsabilidad», que diría D. Ignacio, buscando, básicamente, si Dios quiere, una línea continuista en este tan bien andado proyecto.
«¿A dónde me dirijo, saltando a un ruedo tan frecuentado por jugadores de ventaja, donde hay tanto amaño y compra de voluntades mercenarias?», se preguntó D. Ignacio. Él no lo sabía. Y yo, para qué engañarles, tampoco. Y es que, como dijera tan magno hombre: el tiempo dictará el acierto o no de un empeño cogido al vuelo.
Ahora toca presentarse y explicarles qué me ha llevado a dirigirme a los leales lectores de ÑTV ESPAÑA y a cuantos quieran incorporarse con las puertas abiertas y el alma dispuesta.
Me presento ante ustedes, lectores, no sólo como Periodista y Máster en Periodismo Cultural, Corrector Editorial, Escritor, Articulista, Ensayista, Novelista o Literato, sino también como un alma dispuesta, si me dejan, a contribuir a la denuncia de ciertos asuntos, esperando con ello ver una mejora en este país tan nuestro.
Un alma a la que siempre le han retorcido las injusticias y el dolor ajeno hasta el límite. Un alma que cree que Periodismo es igual a tratar de mejorar la vida de las gentes, siendo de lo contrario, papel mojado.
¿Mi afán? Ofrecer un proyecto continuista en la línea editorial de ÑTV España, hasta la fecha, tan inteligentemente conservada por D. Ignacio Fernández Candela —Y a su vez anteriormente por D. Álvaro, su antecesor— ofreciendo así información de calidad al tiempo que lucha contra la desinformación reinante.
El hartazgo anteriormente mencionado ha desembocado en esta etapa nueva al frente de ÑTV ESPAÑA —otrora el Correo de España—, un referente que con una trayectoria de más de una década ha realizado un extraordinario trabajo al que ahora hay que dotar de continuidad.
«A veces una zancada inicia una nueva vida, quizá devenida de una reflexión silenciosa que se manifiesta con una decisión impulsiva». Caminante no hay camino, se hace camino al andar, cantó el poeta.
A donde quiera siempre Dios llevarme, muchas gracias a todos por la oportunidad de mantener ésta, vuestra casa común, nuestro hogar unidos por la palabra.
¿Podré yo, un humilde servidor, estar a la altura de tan insigne legado como el dejado por D. Ignacio Fernández Candela? ¿De su moral? ¿De su Ética? ¿De sus Valores? ¿De la inmensa Bondad de ese corazón puro que sacó la astilla Nueva Rumasa, haciendo Justicia a miles y miles de personas?
«No creo que importe mucho esta desacostumbrada presentación de un nuevo editor», decía D. Ignacio. Amigo mío, yo tampoco lo creo —Siempre hui del Ego, vana presunción, refugiándome en CristoJesús— Pero alguien tendrá que comandar este barco a buen puerto, ¿no te parece?
Santiago García Lucio
santiagoeditor@ntvespana.com
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Buenas tardes Santiago:
Tú presentación, podría ser diferente, pero imposible de mejorar, por la claridad en la que te expresas.
Yo, como escritor, articulista e historiador, en el diario digital ÑTV ESPAÑA, nuestro periódico, te doy la Bienvenida, deseándote lo mejor, en esta andadura, que no te será fácil, en estos momentos, por la que está pasando nuestra amada España, cuyos mandatarios, son dictadorzuelos tiranos, que nada tienen que ver con la democracia que pregonan.
Un fuerte abrazo, con mis mejores deseos.
Miguel Sánchez
Caballero Legionario
Bienvenido, Don Santiago. Le deseo lo mejor, a usted y a la publicación.
Don Santiago, qué buena forma expresar tanto lo que muchos Españoles quisieran expresar. Te saludo y doy la bienvenida a ÑTV España.