
Seis votos de traición histórica por siete votos cómplices de un criminal
Santos Cerdán en prisión provisional sin fianza por organización criminal, cohecho y tráfico de influencias. A este mano derecha de Sánchez le seguirá tarde o temprano el propio Sánchez. Todo está más claro sobre el origen delictivo de este desgobierno y el mantenimiento de una inacabable red de corrupción sin freno. Lo que crea confusión en este albañal de corrupción es el blanqueamiento de la Corona con las sonrisas de los reyes ante el matrimonio cercado por la Justicia. El Rey Felipe VI como poco causa estupor con la complacencia personal ante la aberrante situación que sufre aviesamente la España traicionada a la que parece ignorar.
La consigna pactada es restar importancia a la gravedad de las evidencias y responsabilizar de radicalismo a los jueces, agentes de la UCO y periodistas que están desentrañando una red de corrupción inmersa en la organización criminal que es el PSOE de Sánchez; el mismo partido cuyos antecedentes, pese al blanqueamiento de la memoria histórica, son propios de un grupúsculo de tintes delictivos metido a política; estamos de acuerdo. Sánchez es la consecuencia de la impunidad remontándonos al expolio delictivo y sin consecuencias penales de Rumasa y continuando con la masacre del 11-M que sentó nada casualmente al mafioso Zapatero, hoy cabeza visible del crimen con tintes venezolanos.
Sin duda, España es diferente porque no hay ningún país de occidente que se deje avasallar por una turba delictiva con la complacencia ya harto sospechosa de la jefatura del estado. Porque, no nos engañemos, el rey que nos ha tocado en suertes en estos tiempos de confusión provocada, no se merece un pueblo tan generoso que todavía le da credibilidad después de haber maniobrado complacientemente contra la España extraviada de su identidad, valor y dignidad históricas. Si siempre he defendido el papel indispensable de la Corona como eje troncal del Estado de Derecho, lamento decepcionarme con el boato de una monarquía que pretende brillar ajena de la tragedia en que está sumergido un país desconcertado y avasallado.
La solidez del sátrapa estriba en la debilidad de la oposición mal liderada por Feijóo y un rey influido por no se sabe qué oscuras tramas que menoscaban la confiabilidad de una institución muy atacada a propósito del horizonte de su erradicación. Felipe VI cayó en la trampa de anatematizar a su padre, aunque bien es cierto que quien tiene a su lado es harina de otro costal otrora plebeyo-acaso el espíritu de la mediocridad persiste- que ha desvirtuado a la propia monarquía. Las cargas están colocadas bajo los despachos de la Zarzuela y sólo se espera el momento de la estrategia para explosionarlos por método de implosión. Se da la circunstancia de que el mismo criminal que revienta por dentro el Estado de Derecho es el mismo que intenta acabar con la Corona desde la propia confiada institución. El Rey está a merced de cuitas y conspiraciones que son promovidas por la también colonización sectaria de la Casa Real. A merced de la organización criminal que sigue disimulando los delitos tras la anormal gestión sociopolítica. Y Felipe que se deja, jugando con la supervivencia de España como nación. Esa falta de carácter era necesaria para adornar el golpe de estado que perpetra el sátrapa corrompido. O surge la Corona de su turbia hibernación o los ciudadanos terminarán advirtiendo que la lealtad es inmerecida.
Un monarca débil, desconcentrado, dirigido desde el mismo palacio con tintes de sectarismo político, es un monarca rehén y España lo está notando cuando sanciona la amnistía-avalada por el gregario y siempre bajo sospecha TC- por los hechos criminales que condenó allá por un lejano 2017. Pedro Sánchez sabe que están colonizadas las instituciones con el sectarismo que ha pagado mediante los recursos del estado saqueados impositivamente a los ciudadanos. Así un país debilitado económicamente es más dócil aunque haya sorprendido el coraje de la Justicia que desempeña su rol imparcial desenterrando la basura del sanchismo, como si los cadáveres de la corrupción tarde o temprano no fueran a ser notados hasta apestar a Zapatero, presunto jefe la banda organizada a la que hasta parece pertenecer José Bono. Basta una investigación somera de los patrimonios para comprender que los hechos delictivos pretenden pasar inadvertidos por el calibre de los beneficios percibidos con influencias de carácter internacional, especialmente del Foro de Sao Paulo.
Este pulso tiene final imprevisible o un punto de inflexión muy arriesgado. En tanto sabemos a ciencia cierta que gobierna una chulesca organización criminal-ahora se excusan en la IA para defender que las grabaciones imitan sus voces- siguen moviendo los hilos del poder a su antojo y con impunidad. En realidad no hay que preguntarse si estamos locos cuando todo indica que somos unos dementes sin convicción ni dignidad, y con estúpida ausencia del instinto de supervivencia a la espera de que nos formalicen los delincuentes una nueva barrabasada. Locos, sí, como cobardes.
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«no hay ningún país de occidente que se deje avasallar por una turba»
¿Que no? Pero desde mucho antes que España. Lo que hoy vivimos no es sino el hundimiento moral y espiritual del mundo entero, la corrupción como modo de vida de todas las naciones en espera de Juicio, nuevos cielos y tierra, en espera de la renovación que llevará a cabo Dios no sin dolores y sufrimientos enormes. Por otra parte, no debe haber nada encubierto que no haya de ser descubierto. Y el mal no es de hoy, ni se centra solo en unos políticos de un partido determinado marxista (aunque nada tan mortal para el alma que el marxismo o izquierda). También son culpables TODOS los partidos políticos y sus votantes, no menos corruptos que Santos Cerdán, Ábalos, Sánchez y compañía.
De hecho, España, la durante siglos católica España, ha sido el último bastión atacado por satanás y todas sus hordas. De Pirineos hacia el norte, la excepción es la pureza cristiana. Al resto de Europa no se le ataca, porque ya está poseída por satanás. El demonio no ataca a quien ya tiene encadenado y preparado para las llamas del infierno, esos ya no necesitan ser sometidos a tentación tras tentación. España aún resiste, mal, cada vez peor, pero resiste. Y con ella, sus hijas cristianas allende los mares, herederas espirituales de la católica España.
España fue una de las pocas naciones respetadas (y protegidas por Dios) durante la Segunda Guerra Mundial, tanto por unos como por otros. Y eso que ambos bandos tenían muchísimo más poder militar e industrial que España. España era y es la reserva espiritual de la tierra, por eso sufre lo que sufre a diferencia de las que ya son del demonio, aparentemente calmadas.
La turba que hoy ataca a España viene del infierno o está poseída por él y trata de condenarla al fuego del infierno en sus hijos como ya tiene condenadas a la práctica totalidad de las demás naciones europeas y del mundo por su soberbia y arrogancia. Pero el ataque viene ya de mucho tiempo atrás. Viene del rechazo generalizado a Dios que se introdujo con fuerza en España la última vez tras la muerte del Caudillo católico Francisco Franco, como todo el que tiene cierta edad bien sabe, aunque lo calle, pues bien diferente era la España de hace medio siglo que la actual, en todos los sentidos, la que dejó el uno y la que nos están dejando los otros. Dios juzgará.
«La solidez del sátrapa estriba en la debilidad de la oposición mal liderada por Feijóo y un rey influido por no se sabe qué oscuras tramas»
Feijoo es el Pujol de Galicia, el aberchale gallego de un partido abortero y lgtbi+ fundado por el traidor a Dios y a España Manuel Fraga Iribarne, un mercader conservador que sirvió al dinero cual buitre a la espera de la muerte de su presa, como sus sucesores, que no a Dios y a España. No hay oposición al socialismo en el conservadurismo y nunca la ha habido. Ambos luchan en la misma trinchera y sirven al mismo amo, que no es Dios, sino satanás.
Y Felipe VI es el rey de los monárquicos mundanos. Jesucristo Nuestro Señor es el Rey de reyes para los que somos católicos. Y Jesucristo Nuestro Señor reinará en España pese a quien pese, junto con la Santísima Virgen María, Reina del Cielo y de la Tierra y de España.
«En realidad no hay que preguntarse si estamos locos cuando todo indica que somos unos dementes sin convicción ni dignidad»
En realidad la democracia no es cosa de locos, ojalá, pues el loco no tiene responsabilidad penal ninguna y le cabe aquello de «Perdónales Padre porque no saben lo que hacen».
En realidad no se trata de locura, sino de haber vendido el alma por un plato de lentejas, es decir, prostituirse a cambio de un voto, una especie de apostasía de principios y valores que todo católico debe guardar aún a expensas de perder la vida, una suerte de marca de la Bestia en la mano derecha (con la que se ejerce el voto) y en la frente (donde se discurre la venta de uno mismo). Se ha logrado un sueldo, un puesto, una paguita, un per, una pensión arbitraria, un piso o vivienda, un bono de «cultura», un viaje del imserso, un panel solar a bajo precio, un contrato público amañado e inflado después, una beca, un expediente universitario brillante sin ni siquiera ir a examinarse, una cátedra por los servicios prestados al partido, sindicato o patronal, una multimillonaria subvención, una ayuda europea, estatal, autonómica o local, un privilegio, una concesión administrativa, una exención impositiva, una financiación hiperinflacionaria maquillada y con engaño generalizado, una mordida, un sobresueldo, una recalificación de terrenos para construir, una compra a precio irrisorio, una fama de humo, un aplauso vano, un título inmerecido, un alto cargo o un cargo a dedo, un enchufe, un favoritismo, una arbitrariedad, una impunidad, una estafa impune…. todo por la democracia, el sistema de la prostitución generalizada, la Gran Ramera de Babilonia. Y luego vendrá el llanto y el rechinar de dientes en el infierno merecido, pues el daño causado es irreparable por generaciones y la predisposición del votante al arrepentimiento sincero y al propósito sincero de enmienda no se divisa. Ni la pena de muerte tras Causa General (que digo, Juicio Final), puede reparar el daño hecho a tantas y tantísimas víctimas reales de la Gran Ramera de Babilonia democracia, sierva de la Bestia, que ha llenado un estadio con la sangre de los santos martirizados. Es el cumplimiento de lo profetizado y revelado por medio del apóstol amado san Juan.
¿Y por qué, tanta queja e indignación que se oye, no se deja de pagar impuestos para poner freno a tanta corrupción visto que los impuestos no son sino un ROBO, un inmenso negocio, siempre lo ha sido, de compra de voluntades políticas?¿A tanto llega la cobardía o pervertida conveniencia hoy día que no se atreve la gente a cortar por lo santo el robo porque tal vez participa de él?¿A tanto llega el miedo a perder esta vida y la insensatez de hipotecar la Eterna?
Que nadie espere en democracia que los culpables paguen. No lo harán. Se encubrirán las corrupciones unos políticos a otros, especialmente cuando sean las empresas las que aparezcan por decenas de miles en los listados de mordidas, contratos amañados, subvenciones ilegales, etc. Debe haber en España muy pocos empresarios que no sean ladrones y delincuentes pervertidos y degenerados, unos mercaderes como los que el Señor expulsó del Templo a correazo limpio. Cuando surjan los empresarios implicados en la macro corrupción democrática, entonces se cortará en seco el espectáculo y los indultos dejarán en nada los casos de corrupción, pues con el dinero y la empresa no se juega. Por eso la derecha (conservadores y liberales) encubren la corrupción, porque no solo implica a los rojos, sino porque implica a empresarios por centenares de miles a nivel nacional, regional y local. Qué desgracia que las empresas estén en manos de mercaderes degenerados y no en manos de firmes santos y misioneros, que son los que realmente generan riqueza y la han generado siempre allí donde han ido. Todo el poder para los santos y los misioneros, con cetro de hierro.
La cúpula del PSOE, igual que las cúpulas de los restantes partidos parlamentarios, está controlada por la masonería que no es sino un brazo armado del sionismo (Sinagoga de Satanás). Mientras nuestro diagnóstico sea incorrecto nunca podremos alcanzar la solución de los problemas
No estamos locos. Estamos engañados