15/08/2026 05:22
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Yolanda Díaz, la sibilina y siseante culebra individualista que se le coló de rondón y por traición a la grupal víbora podemita, compareció fuera de su retiro de ridículo glamour y de la jaula de 400 metros cuadrados que le pagamos los hartísimos ciudadanos, para arremeter delictivamente contra el Tribunal Supremo e insinuar prevaricación por la condena del fiscal inhabilitado, Álvaro García Ortiz. No se quedó sola, pues la comparsa podemita con la Belarra al frente y la libera violadores y muy bocazas Montero, no se quedaron atrás y simultáneamente el jefe de la mafia grupuscular, enquistado en corrupción familiar y generalizada, se declaró en contra del veredicto del alto tribunal. No pueden disimular una criminal caradura que no dudará en tensar la cuerda de la convivencia.

La verdad detrás de estas soberbias de confrontación contra la Justicia es que se manifiestan rabiosos ante la expectativa de perder las prebendas del poder que han saqueado las arcas públicas sin ningún control. Acuden como una manada cizañera al enfrentamiento intentando poner en jaque el orden constitucional y el arbitraje independiente de la Justicia.

La denominada por inspiración popular tucana del desempleo, vergonzoso a nivel mundial vicepresidente del gobierno, compareció para pronunciarse con impostada gravedad y cometer un delito de injurias y calumnias contra el Tribunal Supremo al que acusó de prevaricación. Y todos a una funcionaron como un ariete democrático con la plana podemita en pleno injuriando a los jueces, con un juez Garzón manifestando el desacuerdo y el sátrapa, cabecilla de la organización criminal sanchista, cuestionando la imparcialidad del tribunal. A todo esto los fiscales más progresistas defendieron a su jefe obedeciendo sectarias consignas tal y como vergonzosamente montaron el circo del aplauso cuando el después delincuente entraba como investigado en la sala. Todas estas maniobras suenan a la famosa alerta antifascista cuando el PSOE perdió su cortijo andaluz, con un llamamiento del parásito social y político Pablo Iglesias; a las balas CETME; a la navajita «plateá» de la Maroto y al chantaje de las saunas gay del Sabiñano con explotación sexual de menores según el comisario Villarejo; apesta a escoria inmoral, a delincuencia subvencionada, a chulería que sobrepasa el sacro Estado de Derecho, a golpismo sin ambages por parte de vagos y maleantes que han llevado en tanto la deuda pública a 1,7 billones de euros peligrando la economía.

Son culpables de esta situación otros que amañan las intenciones siniestras con discursos vacíos que engañan a un electorado anestesiado: los populares aliados con la corrupción y encubridores en Europa. Porque de ese permisivo golpismo se percibe cómplice necesario al hipócrita Partido Popular de Feijóo que acaba de votar en contra de que se investigue la corrupción socialista y el amaño electoral en España. Sería interesante saber cuáles son los trapos sucios de los populares propios y compartidos con Sánchez y averiguar el porqué de ese juego a dos bandas que cada vez se creen menos electores cuya intención de voto en próximas citas electorales apuntan a VOX.

En otro país estarían ya imputados por injurias y calumnias contra una alta institución los que se perciben impunes después de practicar todo tipo de estrategias de manipulación social en este campo de experimentación radical iniciado con el golpe de estado sangriento-las concesiones a medio y largo plazo a ETA y Marruecos no son casuales-del 11-M, orquestado por la más siniestra cloaca  al servicio del muy oscuro Zapatero. Un engendro del mal hoy como objetivo implacable de EEUU por su estrecha relación con las narcodictaduras. Cómplice de aquellos que fueron premiados por el impagable engaño del «quién ha sido» que se coreó nada espontáneamente en aquella concentración de Atocha, donde estaban agazapadas un 12 de marzo las ratas organizadas que luego ocuparon su espacio en el gobierno a sueldo de las maletas del Delcygate. Acostumbrados al juego sucio incrementarán el intento de amedrentamiento con la amenaza de la movilización en las calles y el pretexto de no dejar que la ultraderecha tome las riendas del país. Los antecedentes no son políticos sino de acción delictiva bajo el camuflaje de siglas políticas. Criminales con ambiciones de exclusión e imposición.

 
Yolanda Díaz debería ser imputada a tenor de la severa reacción frente a aquel alcalde que se enfrentó a la Justicia por decir que era un cachondeo, cuando entonces la Justicia imponía y no era sobrepasada por el gregarismo. ¡Cómo han cambiado las tornas con la acción delictiva acostumbrada de la más rastrera política ejercida por delincuentes comunes!  El imperio de la Ley debería prevalecer por encima de esta peligrosa demagogia barata originada por una pandilla de impresentables que pretende enrarecer la convivencia con técnicas de manipulación social y, si tercia, violencia, tras anatematizar a todos los que no son de la cuerda fascista que, paradójicamente, estos auténticos fascistas de la hoz y del martillo siglo XXI, socialistas incluidos, dicen combatir para abundarse en una gran mentira sufragada con dinero ajeno. Delincuentes al poder repartiéndose el botín de un robo histórico el que sólo asoman indicios comparado con el grueso criminal todavía por conocer.
 
Del  mismo modo que las hienas sólo atacan cuando no están solas, la siniestra confronta contra el Tribunal Supremo para asegurarse de que no haya consecuencias individuales y colectivas. La Justicia debería ser inflexible y garantizar el orden que estos arribistas pretenden desmantelar para seguir delinquiendo sin los molestos dictados de la Ley. Esta flexibilidad, esta mano blanda sólo traerá mayores provocaciones y el asalto a la Justicia desde una presidencia no sólo ilegítima sino, a estas alturas la mitad de España y algo más no lo duda, ilegal. Y mientras, se crecen aquellos que se sentarán mañana, sí o sí, en el banquillo de los acusados. 
 
La ufana e inepta Yolanda Díaz declara que algunos jueces se creen impunes… Demencial. Deberían investigarla por imbécil.
 

Autor

Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.

Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela

Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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