03/04/2025 18:45
Getting your Trinity Audio player ready...

El teniente coronel retirado Francisco Bendala Ayuso dirige la web El Español Digital. En esta entrevista nos habla de su conferencia sobre el papel de la Iglesia en la transición que impartirá en el próximo congreso de Luz de Trento. El mismo tendrá lugar el próximo sábado 23 de noviembre en el hotel Ilunion Alcalá Norte de Madrid.

¿Por qué algunos obispos, entre los que destacan Mons. Marcelo González o Mons. José Guerra Campos, se opusieron al sistema democrático que se iba a instaurar en España? ¿Qué razones alegaban?

La oposición de ambos, que además eran de entre los obispos de entonces los de mayor nivel intelectual, así como, creo yo, espiritual, como también la oposición –no hay que olvidarlo porque sería una injusticia– de los casi seis mil componentes de la Hermandad Sacerdotal Española, fue tanto doctrinal, como moral y social, es decir, en los tres ámbitos donde la Iglesia ha actuado secularmente para el bien de las almas y de los cuerpos.

Desde el punto de vista doctrinal la democracia inorgánica que se iba a imponer, es decir, la liberal parlamentaria, producto del liberalismo, que ya sabemos que es herramienta del maligno, una entre muchas, era, y es, un ataque directo contra la doctrina de nuestra Santa Fe, al suponer la entronización del modernismo que es, como ya definió San Pío X, la herejía de las herejías, compendio de todas las habidas y muy posiblemente por haber.

En el terreno moral, esa democracia inorgánica excitaba, y excita, no a la libertad –la verdadera, la con mayúsculas, sobre todo, pero también la con minúsculas, que es también don de Dios–, sino al libertinaje, esclavizando al ser humano al sumirlo en toda clase de corrupciones hasta incluso hundirle en la degeneración más aberrante.

En el terreno social, la democracia inorgánica venía, y viene, unida a un capitalismo exacerbado, cruel, deshumanizado, adorador de lo material, principalmente del dinero, imponiendo una cosmovisión del ser humano profundamente materialista hasta llegar incluso a unirse la otra igual de materialista, con su extremo opuesto, el socialismo marxista, en una simbiosis tiránica en la que el hombre deja de ser hombre para quedar reducido a “máquina” de producción de la que se puede prescindir sin contemplaciones cuando no produce o, aún haciéndolo, hay otro que de momento pueda producir más.

En resumen y esencia, porque vieron con claridad que el sistema democrático liberal iba utilizar sus tres armas letales para derruir la catolicidad de España y con ella someter a nuestra Patria, como eran, y son, la separación Iglesia-Estado, la libertad religiosa y el Estado laical.

Los dos santos obispos que ha citado, así como aquellos buenos pastores de la Hermandad, lo vieron con claridad meridiana, por lo que, animados de su fervor evangélico, al tiempo que, por amor a Dios, al prójimo, en este caso al pueblo español, lucharon denodadamente por evitar lo que se venía encima. Lástima que el combate era muy desigual y al final fueron derrotados por el Mal; menos en dos aspectos muy importantes al menos para mí: cumplieron y se ganaron la Gloria donde espero que estén, y nos dejaron un ejemplo perenne a seguir.

Muchos llegaron a hablar de demoniocracia para definir el régimen del 78…

El tiempo les da, hoy, la razón, creo yo. Hay que tener en cuenta que personas tan piadosas y entregadas al servicio d Dios y de la Iglesia secular, como eran todos ellos, sabían muy bien algo que hoy, también, se ha olvidado. Y es que Satanás existe, y que posee una inteligencia sobrehumana y especial que no ha perdido con su caída, lo que le hace ser un gran y muy eficaz profesional de lo suyo, o sea del mal, y que además con el paso del tiempo aprende, por lo que utiliza nuevas herramientas cada vez más perfeccionadas.

Hubo épocas en las que creyó que con persecuciones y mártires lograría su tan ansiada victoria total sobre Dios, pero cuando se dio cuenta de que en realidad eran semilla de nuevos católicos, inventó un arma mucho más eficaz, por sutil, ladina y torticera, como es el liberalismo, muy fácil de vender y todavía más de comprar. Llevamos medio siglo, cuando menos, sometidos a esa herramienta, sin duda satánica, que en nuestra nación tomó la forma particular del que hoy denominamos “régimen del 78” cuya verdadera cara la vemos ahora en forma de una tiranía con “cara amable” cuyos estragos contemplamos pasmados y cuyos frutos putrefactos se recogen ahora, pero cuya semilla se plantó entonces; que nadie lo dude: el “régimen del 78” muestra ahora su cara verdadera; el plan, perfectamente diseñado entonces, llega a su culmen; esto empieza, en realidad, ahora.

¿Hasta qué punto fueron Marcelo González o Guerra Campos perseguidos y defenestrados por ello?

Como verdaderos y buenos católicos que eran fueron inmediatamente señalados y perseguidos, especialmente por sus hermanos, ya entonces caídos, que como anuncia el Evangelio los persiguieron creyendo incluso que era ellos, y no Don Marcelo o Don José, los que tenían razón, lo que no les exime de su culpa, porque ni eran tontos, ni ignorantes de lo que hacían..

Denostados públicamente, se les tachó de “fascistas”, inmisericordes, inmovilistas, “carcas”, de estar “bunkerizados”, antiguos, etcétera. La cosa llegó a tanto, que incluso Don José dejó de ir a las reuniones de la recién creada Conferencia Episcopal porque según él “iba a terminar perdiendo la fe” por lo que en tales reuniones escuchaba allí, no olvidemos que de boca de los otros obispos.

Al final la soledad y el abandono les acompañó hasta sus últimos días, bien que siempre tuvieron con ellos, porque nunca nos abandona, y menos aún cuando se nos persigue, a Nuestro Señor, que fue, sin duda, consuelo de ambos, y alivio y ayuda para cargar con las cruces que se les había asignado. Sus últimos años fueron plenos de la paz de quienes, como San Pablo, sabían que habían peleado bien su combate; otra cosa es que como seres humanos y como grandes sacerdotes, al ver que poco a poco se cumplían sus más pesimistas predicciones, sufrieran por las almas que a raudales se perdían en una sangría constante, al tiempo que lo hacía su tan querida patria.

LEER MÁS:  Dra. Sonsoles Alonso: “La naprotecnología es una ciencia sin conflictos éticos ni morales”

El tiempo les ha dado lamentablemente la razón…

Lamentablemente, Don Javier, así es, usted lo ha dicho. España es hoy un erial, un solar, una nada. España ha renunciado a su pilar, sin el cual nada es, o sea, a Dios, a nuestra única y Santa Fe, y le ha vuelto la espalda a Nuestros Señor y a Nuestra Santísima Madre.

España nace y se hace grande por la fe y la Iglesia. Sus grandezas van íntimamente unidas a ellas. Sus miserias, que las hay, sus etapas de decadencia lo han sido siempre cuando se ha separado de ambas. España o es católica o no es. Y hoy, y desde hace décadas, no lo es. Entre muchas otras cosas porque la propia Iglesia española va dando tumbos sin ton ni son.

Sin embargo, el sector progresista de la Iglesia española estaba muy contento con la democracia que venía…

No sólo eso. Dicho sector fue impulsor, colaborador y cómplice necesario, voluntario y entusiasta del tipo de “democracia” que se nos impuso, es decir, y como hoy vemos, de una partitocracia o dictadura de partidos, que poco a poco ha forjado una dictadura con piel de cordero, con cara amable, pero no por ello menos brutal. Aquellos sectores vieron la oportunidad no sólo de colmar sus desvaríos, sino mejor y más aún de beneficiarse de ello.

Y es que no hay que olvidar aquella frase de Santiago Carrillo cuando dijo que “al régimen lo venceremos por la cruz y por la espada”, lo que en boca de personaje tan siniestro de nuestra peor historia quería decir que se iban a infiltrar en la Iglesia y en las Fuerzas Armadas y… lo hicieron, como también en las Iglesias de otros países, a través de la teología de la liberación, de la relativización del contundente mensaje del Evangelio, imprimiendo en los fieles la duda y la confusión a ella inherente, cuando no el rechazo de sus enseñanzas, o sea, y en una sola palabra, mundanizándose, como hoy vemos, de ahí no sólo su penosa situación interior, sino pero aún el hecho de que la Iglesia ya no es conciencia ni referencia de la sociedad, quedando relegada prácticamente al ámbito privado o de las parroquias y poco más; bueno, sí, y mucha “Cáritas” pero sin que dicha labor venga precedida y acompañada de la obligada, necesaria y oportuna predicación a los necesitados que atiende que debería ser lo principal, que para ONG,s ya hay demasiadas; es más, hasta esa faceta ha perdido porque se ha demostrado que cualquier ONG o mera asociación es capaz también de realizarla.

Tarancón fue una de las figuras más visibles en este sentido…

No cabe la menor duda, y es que no es para menos, pues por su propio cargo lo era además de pleno derecho.

Su trayectoria personal y episcopal es el paradigma de la mayoría del clero del momento, de ese sector, vuelvo a repetir, que se conformó mayoritario, tanto entre los obispos como entre los sacerdotes y religiosos. Da la sensación, cuando se lee y analiza el discurrir del clero de entonces, como si hubieran sido víctimas de algún tipo de epidemia que en poco tiempo contagió a la inmensa mayoría de ellos; de ahí la derrota de los que consiguieron conservarse inmunes, sanos y fieles al Evangelio y a su ministerio.

Personalmente, y repito que es sólo una sensación que tengo desde hace mucho, la causa de su descarriamiento estuvo en que se dejaron tentar y al no evitarlo, terminaron por caer en la tentación; ya sabemos que la mejor forma de no pecar es evitar la tentación.

El mundo puso a su alcance promesas, halagos, dádivas, en fin, lo que Satanás sabe muy bien que puede hacer caer al hombre, además de la carne, y ellos no tuvieron la fe ni la voluntad para resistirse. Sólo la acción del Maligno puede explicar cómo una Iglesia que tan sólo unas muy pocas décadas antes había soportado y salido victoriosa de la mayor persecución, en proporción, que ha sufrido en toda su historia, estando aún vivos y en activo muchos testigos de aquello, pudo dar la espalda a los mártires y perseguidos y aliarse con sus enemigos, con el Maligno. La fotografía en la que Tarancón se ríe junto con Suárez y Carrillo es la mejor imagen de la claudicación de aquel clero desvariado al Maligno.

Un último detalle sobre Tarancón: da la impresión de que murió, en su ceguera –o no sé si impenitente soberbia– sin aparente arrepentimiento, sin ni siquiera darse cuenta, pues tituló sus memorias “Confesiones”, pero en ellas no hay ni un mea culpa, y como alguien le recordó, todos sabemos que cuando nos confesamos lo hacemos para culparnos, no para eximirnos.

Para empezar, se instauró una constitución en donde no se tiene en cuenta a Dios y sus derechos. ¿se podría decir que es una constitución de carácter masónico liberal?

La Constitución es mucho peor. Es el plan para la destrucción de España, para no dejar de ella ni rastro, sólo hay que leerla en su texto y entre líneas, claro. Es la venganza del Mal contra la que fue siempre brazo predilecto de la Divina Providencia que tanta gloria ha dado a Nuestro Señor, que con sus momentos de inmensa grandeza ha sido la nación que más, y con mucho, ha extendido el Evangelio por la Tierra. Es, lo que tan bien sintetizó Menéndez Pelayo y que seguro que todos sus seguidores conocen: España, luz de Trento, martillo de herejes… La Constitución es la hoja de ruta de los enemigos de Dios para de una vez por todas quitarle la mejor y más eficaz arma y herramienta de la que ha dispuesto en toda la Historia. La Constitución es un ataque, en la carne de España, contra Nuestro Señor. La Constitución fue elaborada por personajes siniestros, entregados y vencidos por el Maligno, que dispuso de ellos a su antojo. Y no exagero, pues sus resultados tras medio siglo en vigor son evidentes. Hoy España no es católica, por lo que tampoco es España y, por ello, los españoles de estos tiempos se pierden a raudales en la Gehena al morir fuera de la Iglesia, donde ya sabemos que no hay salvación.

LEER MÁS:  ESCÁNDALO Los jesuitas de Pamplona organizan una charla en defensa de la bendición de parejas homosexuales

¿Por qué este tipo de constitución y sistema es un coladero para todo tipo de desórdenes morales y contra la ley de Dios?

Porque así se diseñó y para eso está en su raíz y texto. Está repleta de contradicciones, al tiempo que de ambigüedades, pero es que además, y conforme a nuestra idiosincrasia, está hecha para que se pueda vulnerar hasta lo indecible, incluso en aquellos párrafos donde aparenta más contundencia. Su aplicación, por unos y otros, por todos, asimismo, permite su interpretación maliciosa convirtiéndola en ideal para lo que fue elaborada que no es otra cosa que la destrucción de España como nación y de los españoles como pueblo. Y a las pruebas me remito, porque además, Don Javier, que nadie se engañe ni dude de que esto no ha hecho más que empezar. Lo que vemos y sufrimos ahora es sólo el comienzo de la culminación del proyecto diabólico de destrucción de España cuyos pasos a dar están bien claros en la Constitución.

De hecho, en la práctica permite legislar contra la ley de Dios. Pensemos en leyes de aborto, eutanasia…

Claro. Evidente. Y por eso, pero poco a poco, para que el pueblo no lo notara y pudiera tragarlo se han ido aprobando leyes infames, aberrantes y antinatura en el momento en que se ha considerado que la decadencia y degeneración de la sociedad lo permitía. De la lluvia fina no nos protegemos porque creemos que no nos mojará, pero por eso mismo termina siempre empapándonos incluso más que el chaparrón puntual. No se ha dado puntada sin hilo, Don Javier. Para eso la Constitución ha sido y es muy eficaz.

Se ha ido corrompiendo a los españoles, adocenándolos, vendiéndoles la puerta ancha y la senda llana, anestesiándoles hasta dejarles inermes.

¿Echa en falta actualmente una crítica contundente de la jerarquía de la Iglesia a este sistema democrático perverso?

Sin lugar a dudas. Echo en falta que actúen como manda el Evangelio, a tiempo y a destiempo, con ocasión o sin ella, sin miedo al qué dirán, ni a las consecuencias, con valentía y fe, fe y fe, confiados absolutamente en que la Verdad siempre vence y en que sólo la Verdad nos hace libres, por muy dura que pueda ser, pues la mentira, siempre dulce, es la perdición. Echo en falta que no quieran darse cuenta de que estamos aquí para ganarnos la Eternidad que, aunque sea transitando por este valle de lágrimas, con Él, que nunca nos abandona, la carga es ligera y el yugo suave, que si hemos llegado a la penosa situación en la que nos encontramos es, precisamente, por haber renunciado al combate, por ceder poco a poco hasta haberlo cedido todo, por no dar importancia a lo que el enemigo sí da, aunque fueran cosas aparentemente nimias. Echo en falta pastores que conduzca al rebaño en vez dispersarlo. De santos que arrastren en vez de pusilánimes que contengan. Echo en falta valor, decisión, pasión e ilusión en quienes deberían, porque para eso han sido elegidos, capitanearnos con su ejemplo, más que con sus palabras. Echo en falta en ellos ser la luz del mundo, signo de contradicción, sal de la Tierra, mensajeros de Dios, discípulos del Maestro, voz de los humildes, alimento de las almas, guía de los perdidos, sustento de los hambrientos, escudo de los perseguidos, defensores de los débiles. Echo de menos sacerdotes santos. Echo de menos que no sean, cada día, mártires. Echo de menos que no sepan o no quieran cumplir con su única obligación que es la de dejarse la piel y la vida en pos de la salvación de las almas y de España.

Autor

Javier Navascués
Javier Navascués
Subdirector de Ñ TV España. Presentador de radio y TV, speaker y guionista.

Ha sido redactor deportivo de El Periódico de Aragón y Canal 44. Ha colaborado en medios como EWTN, Radio María, NSE, y Canal Sant Josep y Agnus Dei Prod. Actor en el documental del Cura de Ars y en otro trabajo contra el marxismo cultural, John Navasco. Tiene vídeos virales como El Master Plan o El Valle no se toca.

Tiene un blog en InfoCatólica y participa en medios como Somatemps, Tradición Viva, Ahora Información, Gloria TV, Español Digital y Radio Reconquista en Dallas, Texas. Colaboró con Javier Cárdenas en su podcast de OKDIARIO.
Suscríbete
Avisáme de
guest
3 comentarios
Anterior
Reciente Más votado
Feedback entre líneas
Leer todos los comentarios
Hakenkreuz

Por fin los dos cerebros de este medio juntos, don Javier Navascués y el Teniente Coronel Bendala Alonso. Pero tengan en cuenta lo siguiente:

1º Toda afirmación ha de apoyarse siempre en la Revelación que hemos tenido del mismo Dios encarnado, Jesucristo Nuestro Señor.

2º Los católicos somos locos de atar y escandalosos, como bien nos definió el Espíritu Santo por medio de San Pablo. Locos para los sin Dios o gentiles y escandalosos para los judíos. No es opinión, es tal cual. Por eso somos un poco como la voz que clama en el desierto y prepara la Parusía o venida del Señor. No podemos esperar respuesta de nadie salvo el desprecio, la censura, la marginación, el odio y hasta la muerte. De otro modo, no seríamos católicos. El católico es imitación de Cristo.

3º Luz de Trento es una congregación supuestamente católica de corte conservador que en las últimas elecciones dio su apoyo al partido político democrático conservador VOX, dirigido por don Santiago Abascal. La ideología de este partido es la misma que la de Milei en Argentina, Donald Trump en USA, Orban en Hungría y otros muchos conservadores que ahora están imponiéndose elecciones democráticas de sus países. El conservadurismo también fue la ideología de Ronald Reagan, Margaret Thatcher, Eisenhower y Winston Churchill. Por tanto, no es en modo alguno, por mucho que se intente engañar diabólicamente con lo contrario, apropiada para impedir la democracia sea del signo que sea, liberal o popular (socialismo), sino justo lo contrario, para preservarla con toda la corrupción material y, sobre todo, moral y espiritual que acarrea y de la que es prueba la historia reciente del último siglo en todo continente y nación.

4º El conservadurismo actual es el heredero y sucesor del liberalismo decimonónico. Consiste en preservar patrimonios, privilegios, prerrogativas, leyes, fortunas, tierras, riqueza, etc., independientemente de su justa o injusta adquisición y del beneficio o perjuicio que esa conducta cause. Es una actitud de atesoramiento. Por eso, los ricos han tendido a ser conservadores. Es una actitud, no obstante, muy difundida incluso entre los pobres, pues el pobre no quiere en modo alguno perder lo poco que tiene.
No hay actitud conservadora alguna en Jesucristo Nuestro Señor, por mucho que se trate de instrumentalizar su Palabra, en cuyo cumplimiento nos va la eternidad. Nada conservador se deduce de los cuatro santos Evangelios. El Señor mismo recomienda una actitud desprendida con respecto a las riquezas (recuérdese la parábola del rico y de Lázaro, la del joven rico y tantas otras), que no se acumulen tesoros en este mundo, donde hay herrumbre que corroe y ladrones que socavan, que se acumule tesoros en el Cielo por medio de la caridad cristiana, hoy tan denostada en todo ámbito por el generalizado rechazo a la humildad y la humillación, como la de la Santísima Virgen María en la Encarnación del Verbo de Dios y como la del mismo Señor abajándose de su Infinita Majestad para hacerse Hombre entre los más pobres de entre los pobres.

5º La democracia vulnera las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo, pues preguntado éste por cuántas almas se salvaban, el Señor respondió que procurásemos entrar por el estrecho camino que lleva a la Salvación, pues muchos son los que siguen el ancho camino que lleva a la perdición. Además, el Señor nos advirtió de que el mundo le odia sin motivo («Si el mundo os odia, sabed que antes me ha odiado a mí…»). Y lo más contundente: puesto ante el pueblo de Jerusalén, testigo de sus incontables milagros de sanación y conversión, pero ciego por la política, por su mesianismo político judaico, pidió su crucifixión, incluso liberando al criminal Barrabás en lugar de liberarle a Él. Es una enseñanza implacable que nos da a conocer sin objeción lo que es el mundo en sí, tanto ayer como hoy y en todo lugar. El Amor no es amado, como afirmaría a gritos san Francisco de Asís. Así de dramática es nuestra peregrinación por este mundo, por este valle de lágrimas.

6º La democracia es seductora como el demonio. ¿Quién rechaza o se atreve en público a rechazar algo tan seductor y repetido trillones de veces, pero tan vano y fatuo como aquello de que «todos somos iguales y debemos tener el mismo derecho a mandar que todos los demás»? El cimiento y el material de construcción de la democracia es la mentira, el engaño, la manipulación, la hipocresía farisea, la vanidad, la egolatría, el narcisismo, la concupiscencia del poder generalizada (antaño el poder, fuera tiránico o santo, era ejercido por emperadores, monarcas, príncipes y nobles, y la mayoría lo aceptaba como una cruz añadida a su vida de peregrinos hacia la eternidad o se rebelaba cuando la tiranía era ya insoportable), la satánica pretensión de un poder que solo corresponde al dueño de la viña, a Dios mismo. Por eso, la democracia debe ser rechazada por todo fiel a Cristo, que no reza «hágase la voluntad del pueblo, en las urnas y en los parlamentos». Eso no lo enseña Dios, sino los que están contra Cristo, los políticos, incluso los conservadores, por muy «virtuosos» que se crea que son. No se combate a satanás con belcebú.

7º Los santos Evangelios no están para recitarse sin más en la misa, para meditarlos unos instantes, para decir simplemente lo bueno que es el Señor sin más, para animarnos y consolarnos cuando estemos tristes y muchísimo menos, para darles un uso político, como por desgracia han hecho todos los cismáticos durante los últimos veinte siglos hasta la fecha, haciendo de cada herejía, un mero pretexto mundano para satisfacer las ansias de poder de los heréticos (el protestantismo, por ejemplo, con sus decenas de miles de sectas al gusto del hereje consumidor y ultrajador de Cristo, desgarran día a día el Sacratísimo Corazón de Jesús del modo más impío para instrumentalizar lo que les conviene de la Palabra revelada por Cristo, en beneficio de sus negocios y política).
Los santos Evangelios están para conocer y amar a Dios por encima de todos y todo, para servirle guardando su Palabra, para hacer efectivo lo que en ellos se nos enseña, que es la Verdad incuestionable y absoluta. Sí. La Verdad incuestionable y absoluta. Nada de relativismos, opiniones, subjetividades y demás, que vienen solo de la soberbia de los ateos y los no fieles a Cristo. Los Evangelios son un tesoro sin fondo, de riqueza ilimitada que nos muestra la infinita Bondad de Dios para con nosotros, sus criaturas.

Hakenkreuz

8º (sigue) Los Evangelios son un tesoro de valor infinito, que cuando se encuentra, no se valora nada, ni siquiera la propia vida, por encima de lo que enseñan, pues su enseñanza nos acerca y nos hace encontrarnos con el Señor mismo. Pero los evangelios hay que llevarlos a la vida de cada cual. Si amamos a Cristo, debemos esforzarnos en darle gloria, complacerle en nuestras vidas. Esto es imposible para cualquier hombre, santo incluido, por eso necesitamos la gracia. Y los signos visibles y eficaces de la gracia, como bien enseña la teología dogmática, son los sacramentos, instituidos por el propio Señor Jesucristo como consta en los propios evangelios, empezando por el sacramento del Bautismo en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que nos introduce a la vida sobrenatural y de gracia, que nos hace, nada menos que «hijos de Dios», no por merecimiento, sino por la Gracia y Bondad Infinita de Dios. Necesitamos los sacramentos, Regalo inconmensurable de Dios, para poder beneficiarnos de la Gracia de Dios, sin la cual, nada podemos hacer, pues Cristo es Vid, nosotros solo sarmientos. Y los sacramentos, sean como sean papa y prelados, solo y exclusivamente los administra la Santa Iglesia Católica Apostólica, la Iglesia que Cristo fundó en Pentecostés con san Pedro como piedra fundacional (san Pedro, no Lutero, Calvino, Zwinglio, Enrique VIII, Focio, Cerulario, Arrio, Nestorio, Apolinar de Ladoicea, Pelagio, Buda, Mahoma y demás usurpadores de Cristo, que no del papa, y demás iluminados líderes de sectas y falsos profetas de todos los tiempos según sus intereses mundanos de poder y riquezas materiales), porque la Santa Iglesia Católica Apostólica, además, es la única por la que Cristo lleva a cabo milagros y actúa por medio de sus elegidos, los santos. No hay santos fuera de la Santa Iglesia Católica Apostólica, por mucho engaño que quieran aplicar en sus engañados seguidores. Ninguna secta podrá exhibir los milagros eucarísticos que se llevan produciendo en la Iglesia Católica durante siglos, ninguna podrá exhibir cuerpos incorruptos de santos. ¿Dónde alguien como el santo Pío de Petrelchina o como el beato Carlo Acutis?. Fuera de la Santa Iglesia Católica Apostólica no hay más que engaños, mentiras, manipulaciones e hipocresía, cuando no, la acción del Maligno.
Por todo ello, los Evangelios han de ser nuestra guía de vida constante, hay que llevarlos a la práctica con ayuda imprescindible de la Gracia de Dios (sacramental), pues otra cosa sería honrar a Dios solo con los labios, como hacían los escribas y fariseos hipócritas.

9º Todo esto no es óbice para que todos sin excepción seamos susceptibles de caer en las asechanzas y engaños del demonio. El mismo Señor advirtió que el demonio es capaz incluso de engañar a los mismos elegidos. Si los mismos elegidos pueden ser engañados por el demonio, ¿qué no logrará con todos nosotros, papas, cardenales, obispos y sacerdotes incluidos? Mayor razón todavía para recurrir de modo continuo o lo más frecuente posible a los sacramentos, en especial, la penitencia o confesión y el de la Eucaristía, fortaleza ambas de las almas para la lucha espiritual contra el Maligno. Siempre con la humildad de sabernos susceptibles de engaño, débiles, inconstantes, pecadores, miserables e indignos, es decir, conociéndonos a nosotros mismos de modo verídico, hemos de recurrir a Quien nos puede fortalecer, acercar a la verdad, hacer constantes y perseverantes en la caridad y la fe y fieles a Cristo aún en las peores circunstancias.

10º Además, si los que dejaron padre, madre, esposa, hijos, casa, rebaños, fortuna, trabajo, negocios, etc., por seguir a Cristo sin objeciones y estar con Él tres años de su vida pública y ser testigos del Reino de Dios en sus milagros y Palabra, tuvieron la puntual (ojo, puntual, como todo el mundo sin excepción, hasta los santos) cobardía de abandonarle en el huerto de los olivos cuando fue prendido (san Pedro al menos le defendió espada en mano y fue obediente a la orden de envainarla que le dio el Señor) por la guardia de los fariseos en plena noche ¿quien puede reprochar la falta de valentía a quien en este mundo?¿Somos nosotros acaso más valientes que los Apóstoles? Desde luego se ve a poca gente en este mundo renunciar a todo con tal de servir a Cristo en la más estricta pobreza, castidad y obediencia, encerrarse en un convento de clausura y rezar incluso por los más abyectos pecadores. ¿Somos acaso nosotros mejores que ellos? Y si el demonio engaña a todos, al menos alguna vez, y si todos somos cobardes, al menos alguna vez, ¿no le podría ocurrir lo mismo a los prelados de la Iglesia durante muchos siglos, el verse seducidos por la política o pretensión de poder? Esa y no otra es la raíz del mal de Nuestra Santa Madre la Iglesia Católica. Hasta la madre de los Zebedeo quiso poner a sus hijos Santiago y San Juan de lugartenientes del Rey de reyes. Y fue el Señor el que los corrigió a todos. ¿Hemos reflexionado en ello lo suficiente?
Si el mismo Señor no establece jerarquía entre los santos, quién va a su derecha y a su izquierda en el Trono Celestial, ¿por qué habría algún católico de establecer quién es más santo que otro u otra, prelados incluidos?
Veamos; ¿es más santo san Juan Bautista o san José, santa Teresa de Ávila o san Pablo, san Pedro o san Ignacio de Loyola, san Juan o san Bernardo de Claraval, santo Tomás de Aquino o san Josemaría Escrivá….?
Si empezamos a establecer jerarquías estamos invadiendo un terreno sagrado que solo a Dios y a sus inescrutables designios corresponde. El mismo Cristo afirmó que sentar a su derecha o izquierda era prerrogativa de Dios Padre, luego ¿a qué viene eso que se oye en tantos católicos de que «eso son revelaciones particulares, no hay porqué creerlas» si han sido refrendadas por otros santos?¿Es ese el modo de reverenciar a los santos y, por mediación de ellos, a Dios Nuestro Señor?¿A qué insensato se le ocurriría decir semejante aserto de las cartas de san Pablo o de las epístolas católicas de Santiago, san Pedro, san Juan o san Judas Tadeo? A nadie claramente, porque nadie tiene el privilegio de establecer jerarquía de santidad más allá de la que corresponde a la Santísima Virgen María, Inmaculada y Excelsa Madre de Dios y Nuestra. Aparte de Nuestra Señora, nadie puede decir que tal o cual santo goza de mayor gloria o jerarquía que otro solo porque pertenece a los Apóstoles, a los Padres Apostólicos o a los Padres de la Iglesia. Los santos son santos en todo tiempo y lugar desde los tiempos de Cristo mismo. Por eso, no se puede poner en duda lo que los santos o santas enseñan, pues es el mismo Dios el que se expresa y actúa (milagros) por medio de ellos, de sus elegidos, los santo y santas de todos los tiempos que viven e interceden ante Dios por todos nosotros, regalo inconmensurable a toda la humanidad que deberían ser conocidos de todo alumno en todo centro educativo si hubiese sensatez en el mundo.
Si por el contrario se pone en duda a los santos, el daño hecho a la fe en Cristo es atroz. Si se relativiza lo que los santos enseñan, ¿qué validez se está dando a las Sagradas Escrituras?
No se puede rechazar el relativismo moral por un lado y luego poner en duda lo que dice tal o cual santo o santa solo porque no nos gusta o porque nos hace temer la Justicia de Dios (hasta los ángeles tiemblan). Es una falta de confianza en Dios inasumible en un católico verdadero.

11º El poder no debe ser ejercido, ni por la mayoría, ni por la minoría, ni por uno (imposible, por cierto, necesita siempre el apoyo de, al menos parte de la población, además del ejército y las fuerzas armadas), ni de modo subjetivo cada cual a su propia conveniencia en una suerte de anarquía narcisista y ególatra de hacer lo que a uno le place sin considerar ni a Dios, ni al prójimo. No.
El poder ha de ser ejercido como el Señor nos enseñó. Si los poderosos y los grandes oprimen a las naciones con su poder, no ha de ser este el estilo de poder que los católicos han de consentir, sino que el que quiera ser primero ha de ser esclavo, pues del mismo modo el Hijo del hombre no vino sino a servir para la salvación de muchos. El poder, pues, ha de ser ejercido, tanto en la Iglesia, como en la sociedad, por los elegidos de Dios, los santos y santas. Hasta que no se llegue a cumplir la Santísima Voluntad de Dios, olvídese todo el mundo del gobierno democrático «ideal», piérdase toda esperanza en hombres y mujeres que no son santo y santas. A lo que sí se llegará de seguro es a la perdición de todos los que se dejen arrastrar por las mentiras y engaños de los que sirven a satanás. Por sus frutos se les conoce. Que cada cual discierna de modo sano.

observador

No sólo esta democracia, todas levan al libertinaje, a la corrupción y degeneración aberrante. Es más, toda democracia liberal es libertinaje, corrupción, degeneración y aberración.

3
0
Deja tu comentariox