El número más optimista de inmigrantes, que en el día de la fecha invadieran la ciudad de Ceuta se estima en 35.000 personas.
Las necesidades de esta población en lo referente a alimentación, alojamiento y asistencia sanitaria, no había de preocuparnos en demasía, de idéntico modo, el temor o miedo que lógicamente se pueda suscitar entre los ceutíes ante la posibilidad de pillaje o violencia descontrolada, creíamos sería cuestión resuelta con inmediatez por la diligente y apresurada intervención del gobierno de Sánchez.
Tanto el presidente como el titular de Interior, Marlaska, han demostrado con reiteración la correcta y rápida resolución de las diferentes crisis padecidas por los españoles.
El ambiente turbulento, desasosegante, irrespirable que nos ha atenazado y desesperado, siempre ha sido difuminado y aplacado desde el mismo momento en que las autoridades gubernamentales, se han puesto manos a la obra, mediante la toma de decisiones dignas de loas y alabanzas por la mayor parte de los españoles.
¡Quién en su sano juicio puede negarlo!
España está expectante y deseosa de que el gobierno tome el mando cuanto antes, y así, tomar nota de los datos expuestos con la claridad y trasparencia habitual del ejecutivo, y en función de esto, poder analizar con rigor objetividad e información veraz, la calidad y ejemplaridad de la totalidad del Consejo de Ministros, destacando y afirmando sin duda alguna que, su prioridad es la felicidad de los españoles y el sumo cuidado que pone en preservar el bien común de la ciudadanía.
Ceutíes rechazad cualquier atisbo de pesimismo, miedo y desesperanza, pues, si por cualquier circunstancia, imprevisto o contingencia sobrevenida, lo determinado por el gobierno carezca de eficacia, tenéis el apoyo, la comprensión y los medios que Europa pondrá a vuestro servicio con inmediatez; si todas estas voluntades, tanto políticas como materiales se quedaran en agua de borrajas, os resta la Providencia, que nunca falla.
Tened en cuenta y consideración la total sinergia y estrecha colaboración diplomática entre los reinos de España y Marruecos; ahuyentad de vuestros pensamientos cualquier teoría conspirativa que induzca a un razonamiento equívoco o incorrecto de la situación.
Sed generosos y hospitalarios, amulando así, a los muslimes, que tan arraigados tienen en su cultura estos valores.
Desconfiad de la presciencia, virtud tan escasa en los españoles, que os pudiera inclinar a denostar, ultrajar o desconfiar de los actos y decisiones del estimado gobierno de Sánchez.
Recordad la «Alianza de Civilizaciones» de Zapatero. No más aceifas de sarracenos contra cristianos, no más razias de cristianos contra musulmanes.
La batalla de las Navas de Tolosa y la conquista de Granada son el pasado.
La conquista musulmana de la España goda en el año 711, dio inicio a la Reconquista y a la primera batalla ganada por Pelayo en Covadonga, en las faldas del monte Auseva, contra los sarracenos en la segunda década del siglo VIII.
¡Quizá! la historia de España era lo que pretendía olvidar la confusa y temeraria teoría de la Alianza de Civilizaciones de nuestro insigne «joyero», profeta, faro y luz de las huestes sanchistas.
Permítaseme una digresión, el ilustre Zapatero, haciendo uso de su presciencia, tan ausente en el español medio, de su capacidad de augurio y predicción del futuro, se hizo con un botín de joyas y abultado capital, pensando que lo iba a utilizar para paliar las necesidades de los asaltantes de Ceuta, haciendo bueno aquello que dijo: «Un socialista se caracteriza por tener poco y dar mucho».
Dejando a Zapatero en el lugar que le corresponde, prosigamos con las que fueran las primeras impresiones de lo acaecido en Ceuta.
Al parecer, se rumorea que el gobierno está preparando un decreto con las siguientes obligaciones: todos los españoles tendrán la obligación de admitir en su domicilio un magrebí, bien de los procedentes de Ceuta, bien de los miles de inmigrantes ilegales que deambulan por las ciudades, pueblos y tierras de España, deberán de asegurarles la comida y una educación conforme a nuestra forma de vida y pacífica convivencia; el gobierno, primero en todo y dando ejemplo, sin excusa ni pretexto, además de lo expuesto en el punto anterior, estará obligado a acoger a dos personas en sus domicilios, no importa el sexo o la edad.
Abundando en el contenido del supuesto decreto, el gobierno se obliga a subvencionar, a correr con todos los gastos que pudieran derivarse de estas inexcusables obligaciones.
Y, es más, si llegara el caso, considerándolo oportuno, todo el terreno asolado y calcinado por los incendios, será «repoblado» por los inmigrantes ilegales marroquíes o por los invasores de Ceuta; todo ello en justa correspondencia histórica de los repobladores cristianos en las zonas ganadas en la Reconquista a los sarracenos.
Después de lo escrito, ¿quién puede negar la solvencia y buena voluntad del gobierno de Sánchez?
Ceutíes, estad tranquilos.
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