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El sacerdote David Jair Bolaños Berrocal, está incardinado en la diócesis del Callao en Perú. Se desempeña como párroco en la parroquia San Pío X. Es Bachiller en teología, estudioso de la Misa Tradicional y de la espiritualidad del Padre Luis de la Palma.
Desde la teología de la liturgia, ¿qué “dice” el silencio en la misa que no puede decir ninguna palabra, canto o monición?
El silencio en la Misa es fundamental, porque permite al fiel entrar en contacto con el misterio. Es un componente esencial de la liturgia, ya que permite al fiel escuchar la voz de Dios, contemplar a Jesús y tener una verdadera participación que no consiste en tener funciones dentro de la Misa, sino en adorar y la alabar de Dios. El silencio permite al fiel experimentar el misterio de la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía, y entrar en una relación personal con Él. ¿Por qué es importante? En la Sagrada Escritura podemos leer las diversas etapas de la historia de la salvación qué nos pueden ayudar a comprender el porqué es tan necesario:
La creación manifiesta la majestad y soberanía de Dios que no necesita palabras, porque muestra la belleza de su obra para contemplarla y darle gloria él; Abraham calla ante la presencia del ángel que le habla de parte de Dios confiando en la promesa sin pronunciar palabra alguna, sometiendo su voluntad a la de Dios.
¿Cómo se debe hacer esto?
En silencio, y, esta actitud silenciosa expresa sabiduría, porque solo aquel que tiene vida interior, escucha la voz de Dios, le obedece y busca agradarle a él, todo en silencio; El silencio de los Israelitas es muestra de confianza en la providencia divina y obediencia al salir de la esclavitud; El silencio de Moisés es la una muestra de cómo debe dirigirse un cristiano cuando entra en la presencia de Dios, sin manifestar palabra, porque es actitud de recogimiento, piedad, respeto y adoración.
¿Qué importancia tiene el silencio en la vida de Jesús?
El silencio en la vida de Jesús es de suma importancia, primero porque buscó apartarse a lugares solitarios, para después tomar decisiones como elegir a sus apóstoles , pero también para enseñar a orar a sus mismos discípulos; luego el silencio ante las autoridades en el momento de la pasión es una muestra de humildad para cumplir a voluntad del padre y finalmente, el silencio en la resurrección manifiesta que el misterio revelado sobrepasa toda comprensión humana.
En la liturgia nos unimos a la Iglesia Celeste, que es estar con Dios, y ya que el estar con Dios se está fuera de todo ruido, disturbio y caos, se da en silencio.
En su experiencia como sacerdote, ¿en qué momentos del rito el silencio es más decisivo para que el fiel pase de “asistir” a la misa a realmente “entrar” en el Sacrificio?
En La consagración, mientras el sacerdote dialoga con Dios y no con los fieles es momento de silencio para todos los presentes, silencio que llega a su culmen cuando el sacerdote eleva el cuerpo y la sangre de Cristo, que, si bien se dice “Señor mío y Dios mío” en momentos puntuales, el momento en el que el celebrante deja elevado el cuerpo y la sangre, todos los presentes están unidos plenamente al cielo, es decir, se unen a la iglesia triunfante contemplando la Divinidad.
Y, ¿cómo contemplamos la divinidad?
Como Moisés ante la sarza ardiente, como Pedro contemplando a Cristo en el Monte Tabor, en silencio.
En el Vetus Ordo, el silencio es el protagonista que atraviesa toda la liturgia para hacer tanto del sacerdote celebrante, como de los fieles asistentes, el medio por el cual se pueda contemplar constantemente a Dios. Este silencio no es un vacío donde solo actúa el sacerdote en la persona de Cristo cabeza como mediador entre Dios y los hombres, sino que para todo fiel que asiste, es un espacio sagrado de adoración, contemplación, reverencia, piedad y reverencia que nos permite estar unidos al cielo en medio del silencio, propiciadora de la contemplación.
En la actualidad es necesario que cada fiel se prepare antes de la Misa (ante-Misa), es decir, prepararse de manera silenciosa con actos de piedad para que pueda tener un encuentro personal con Jesús, que se dará, de manera trascendental, en el silencio, y para que pueda obtener los frutos del Santo Sacrificio. Esta práctica es esencial, debido a que vivimos en una sociedad llena de bulla, que cada día nos aleja, si no estamos preparados, de la vida interior y del trato asiduo con Dios. Si el cristiano tiene este habito de habitar de cara Dios en el silencio, le será familiar, profundizar y tener mucho recogimiento en los momentos que la Iglesia nos enseña a vivir dentro de la liturgia:
¿Cuáles son esos momentos?
Yo confieso: ese momento pequeño de silencio nos dispone a reconocer nuestra fragilidad ante la presencia del Señor. Esta pausa nos permite ordenar y dirigir nuestros pensamientos y emociones hacia Él, que es el centro de nuestra vida.
Durante la Comunión: El silencio permite al fiel recibir la Eucaristía con reverencia y devoción, y entrar en una relación personal con Cristo.
La Oración Colecta: hace tomar conciencia de estar en la presencia de Dios para una petición.
En mi opinión es muy recomendable que en el momento del ofertorio el sacerdote rece siempre las oraciones en voz baja para permitir que los fieles presentes puedan tener un momento de recogimiento silencioso y que les prepare de manera próxima para adorar el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo.
Con todo lo que he mencionado en esta pregunta, considero que el cristiano puede llegar al momento culmen que es la transustanciación y la elevación del Cuerpo y Sangre de Cristo, que son los momentos precisos en el que nos unimos al cielo, de máxima manera, meditando y profundizando el misterio recibido en el silencio y recogimiento respectivo durante y después de la sagrada comunión.
¿Qué pierde el sacerdote —no sólo el fiel— cuando el silencio desaparece de la celebración eucarística?
Cuando el silencio desaparece de la celebración eucarística, el sacerdote pierde la oportunidad de guiar al fiel en la adoración y la alabanza de Dios: El silencio permite al sacerdote guiar al fiel en la adoración y la alabanza de Dios, y entrar en una relación personal con Cristo.
Es catastrófico, tanto para el sacerdote como para cada fiel, porque, la pérdida del silencio, es el camino para trivializar lo santo. De vivir así la Santa Misa, la Liturgia se convierte en una reunión más, pasa a ser algo para entretener a los fieles que asisten, una fiesta muy “alegre”; Dios deja de ser el centro para que el centro sea el hombre, el sacerdote o el fiel.
¿A qué me refiero con lo que acaba de decir?
Si no hay silencio, Dios deja de ser el centro, la liturgia ya no es vertical sino horizontal, pasamos de adorar a Dios a complacer a los hombres, donde los católicos buscarían en ciertas ocasiones misas para sentirse emocionalmente bien, para luego pasar a irse de la Iglesia, porque encontrar estímulos para sentirse bien se puede encontrar en cualquier lugar: cine, psicólogo, brujo, yoga, sectas, etc. Lo que acabo de decir no es una invención mía, sino mira cómo están nuestros fieles en muchas parroquias, llenos de superficialidad, porque se les ha llenado de bailecitos y dinámicas integrales, pero no de lo esencial del cristianismo, que se da en el silencio.
¿Cree usted que la crisis del silencio en la misa refleja una crisis más profunda de fe en la Presencia Real?
Sí, creo que la crisis del silencio en la misa refleja una crisis más profunda de fe en la Presencia Real. Cuando el silencio desaparece de la celebración eucarística, se pierde la oportunidad para que el fiel experimente el misterio de la Eucaristía y entre en una relación personal con Cristo.
La crisis del silencio en la misa es un síntoma de una crisis más profunda de fe en la Presencia Real, que se refleja en la forma en que los fieles se acercan a la Eucaristía. Si los fieles no creen en la Presencia Real, no verán la importancia del silencio en la liturgia, y no se esforzarán por crear un ambiente de reverencia y devoción en la iglesia ¿No será por esto que hay una relación inversamente proporcional entre el ruido, baile, show, en la adoración eucarística y la pérdida de fe en la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo?
Autor
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Subdirector de Ñ TV España. Presentador de radio y TV, speaker y guionista.
Ha sido redactor deportivo de El Periódico de Aragón y Canal 44. Ha colaborado en medios como EWTN, Radio María, NSE, y Canal Sant Josep y Agnus Dei Prod. Actor en el documental del Cura de Ars y en otro trabajo contra el marxismo cultural, John Navasco. Tiene vídeos virales como El Master Plan o El Valle no se toca.
Tiene un blog en InfoCatólica y participa en medios como Somatemps, Tradición Viva, Ahora Información, Gloria TV, Español Digital y Radio Reconquista en Dallas, Texas. Colaboró con Javier Cárdenas en su podcast de OKDIARIO.
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