15/08/2026 05:28

Este año se cumplirán 90 del levantamiento militar, pero sobre todo cívico, del 18 de Julio, aquel hecho histórico de tan enorme envergadura del que hoy vemos que los españoles, con su memoria de pez, no han aprendido nada, se han dejado engañar y vamos camino… ¿de repetirlo?; sí, como lo leen, ¿o en caso contrario de desaparecer como nación y pueblo, precisamente de lo que nos libró aquel hecho?

El 18 de Julio es hoy tan tergiversado, como vilipendiado, y no sólo por los que contumaces se consideran herederos ideológicos de los que lo provocaron, aquellas izquierdas alucinadas que pretendían una España marxista, revolucionaria y satelizada por la URSS, o sea, lo mismo que les ocurrió a los países del Este europeo tras la «Segunda Guerra Mundial» con las consecuencias que conocemos, y peor aún, aquella «España» que impusieron en su zona durante la guerra con los resultados que están perfectamente documentados; sino también por la «derecha», esa que hoy como antaño sigue proclamando a un Dios en el que no cree y a una Patria a la que no ama, igualito que la izquierda, y sólo aspira a sobrevivir en un sistema enloquecido que los otros dominan. Y es que unos y otros han vuelto al punto de partida, precisamente al mismo que derivó, como no podía menos de suceder y era obligado, justo y necesario, en el 18 de Julio como colofón de «ese siglo XIX que quisiéramos borrar de nuestra historia» (Franco dixit).

Sí, aquel 18 de Julio fue justo, necesario y obligado, porque la situación de España en todos los aspectos era extremadamente crítica como puede que nunca antes, encontrándose al borde del precipicio; y no se salva a nadie que camina hacia él enloquecido y sin remisión, si no es tirando de él con fuerza y sin contemplaciones. No hay otra forma. No había otra manera.

El 18 de Julio, no lo fue contra la República, sino contra el desgobierno del «Frente Popular», por demás ilegal e ilegítimo; y quien diga lo contrario miente.

El 18 de Julio no fue un golpe de Estado al uso, porque no pretendió derribar el régimen republicano y menos aún sustituirlo por el monárquico, sino todo lo contrario, es decir, devolver a la República, una vez que los españoles la habían aceptado, a sus cauces de los que no debió apartarse nunca,

El 18 de Julio, no se hizo por la monarquía, sino por España, de ahí que en el levantamiento figuraron en puestos preeminentes republicanos de pro como Cabanellas, Queipo, Mola y tantos otros que de otra forma nunca se habrían sumado a él.

El 18 de Julio, a excepción de los miembros de la «Comunión Tradicionalista», se hizo con la bandera tricolor y el himno de Riego, símbolos republicanos ambos, bandera que se cambió a partir del 15 de Agosto, forzados por las circunstancias, volviendo a la bicolor no por monárquica, sino por española.

Los que se levantaron el 18 de Julio, nunca desearon, ni contaron con ello, ni menos aún provocaron, la guerra fratricida que vino a continuación, producto sólo de la división de las FFAA y de orden público conseguida deliberadamente por años de infiltración de los que sí quisieron siempre esa guerra porque era parte de su estrategia, la daban por ganada y era su medio para hacer tomarse la venganza de la revolución que les había fallado en 1934.

El 18 de Julio, el Gral. Franco era uno más, y no el primero, ni el llamado a asumir las responsabilidades que, también por las circunstancias y necesidades, se le encomendaron el 1 de Octubre y en absoluto previstas en aquella fecha.

El 18 de Julio, no fue sólo un levantamiento militar, sino sobre todo cívico, pues desde los soldados que siguieron a sus jefes sin dudarlo –menos la Legión y Regulares que eran voluntarios todos los demás eran mozos de reemplazo–, pasando por requetés y falangistas, más los afiliados a la «CEDA» y cualesquiera otros que se sumaron a él, todos eran civiles, sin los cuales el 18 de Julio habría sido imposible, de ahí que fuera genuina expresión de al menos la mitad del pueblo español que no se resignaba a que España pereciera y, además, ignominiosamente.

El 18 de Julio, fue un ejercicio de legítima defensa de los que se sabían objetivo de quienes en su sectarismo demencial ya habían advertido, y en algunos casos realizado, que eliminarían físicamente a cualquiera que no comulgara con sus preceptos, fuera verdad o simplemente ellos así lo creyeran aún sin prueba alguna, a imitación de lo ocurrido en Rusia a partir de 1917 o en Francia a partir de 1789.

Lo que vino después de aquel 18 de Julio es otra historia, pero aquella fecha fue lo que fue, lo fue por lo que lo fue y a las pruebas me remito, esas que cualquiera puede consultar, bien que para ello debe hacerlo con el valor intelectual de someterse a ellas, sin dejarse llevar por prejuicios de ninguna clase.

PD.- El problema es que no hemos aprendido, por eso he dicho que no sería extraño que el 18 de Julio se fuera a repetir antes o después, lo veamos algunos o les toque verlo a nuestros hijos o nietos o biznietos, y otra cosa es con qué resultados.

Autor

Francisco Bendala Ayuso
Francisco Bendala Ayuso
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