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Hay una forma de bajeza que consiste en convertir el hambre y la asfixia del pueblo en una herramienta de supervivencia personal y Pedro Sánchez, ese Epulón que habita el Palacio como si fuera un búnker de impunidad, ha vuelto a comparecer no como un estadista, sino como el cabecilla de una organización bajo sospecha permanente que, sintiéndose cercada por sus propias sombras, busca desesperadamente un culpable al otro lado del océano para justificar su estafa continuada.
El guion de este íncubo mediático es tan previsible como asqueroso porque pretende que creamos que la culpa de que el español de a pie no pueda llenar el depósito, de que la gasolina camine sin freno hacia los dos euros y de que el horizonte económico sea un desierto de privaciones, no es de su gestión nefasta ni de la corrupción que supura en su entorno, sino de Donald Trump y de las aguas lejanas del Estrecho de Ormuz.
Resulta fascinante a la par que indignante observar cómo este oportunista del desastre intenta utilizar la geopolítica como una tabla de salvación para la finitud de su mentira, lavándose las manos con un cinismo que hiela la sangre mientras oculta que España posee reservas estratégicas suficientes para amortiguar cualquier embate del crudo.
Pero proteger al ciudadano no entra en los planes de un carroñero que necesita el caos y el miedo para perpetuar su chantaje emocional, ese que nos lanza hoy a la cara diciendo que mientras el mundo arda él no puede hacerse cargo del castigo económico que sufrimos cuando la realidad es que utiliza el ruido de los tambores de guerra como música de fondo para que no se oiga el crujir de las costuras de una nación que él mismo ha desmantelado.
Sánchez es un estafador profesional que utiliza la figura de Trump como coartada para no renunciar a un solo céntimo de esa recaudación asfixiante que sostiene su trono de barro y su red de clientelismo, demostrando que su única bandera es el «todo vale» mientras vende jirones de nuestra seguridad a cambio de un minuto más en el escaparate del poder.
Pero la impunidad es solo apariencia y este lavatorio de manos en Ormuz no podrá frenar el juicio de la historia ni la mirada de los justos que ya saben que su mayor enemigo no está en los drones iraníes ni en los aranceles de Washington, sino sentado en un Consejo de Ministros que ha convertido el engaño en su único motor existencial. El destino ya le pisa los talones porque la verdad no se puede amnistiar y el tiempo de los carroñeros que viven de la agonía ajena está llegando, por fin, a su ineludible y merecido ocaso.
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores mundiales de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.
Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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