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Alejandro Vidal, uno de los impulsores, nos explica de forma sencilla el proyecto.
¿Cómo nace la idea de Iconograma?
La idea nace del afán por acercar a los católicos de nuestros días lo que le es propio a Dios: lo bello, lo bueno y lo verdadero; bajo estos preceptos acudimos a las artes gráficas y el diseño.
Hemos comenzado con la originalidad propia de un folioscopio, que es un pequeño librillo interactivo que al pasar una hoja tras otra por el efecto visual que produce al avanzar cada fotograma podemos observar una imagen en movimiento que se comporta como un vídeo.
¿Cuál es su fin apostólico?
Llevar a los fieles mediante la imagen, lo estético, lo sensitivo y lo tangible -de la mejor manera que podamos- aquello que verdaderamente conmueve al espíritu humano, el sentido de trascendencia tan necesario para desarrollar una vida en plenitud. Queremos hacer que incluso los regalos que haga o reciba alguien por un cumpleaños, una boda o un bautismo estén marcados por Cristo, la Virgen María o los Santos con cariz del buen gusto de antaño que se caracteriza por evocar lo divino.
¿Por qué es importante difundir lo bello, lo bueno y lo verdadero?
Somos testigos de un mundo que hace de lo feo, lo nocivo y lo falso una forma de vida por eso es que debemos redoblar esfuerzos por dar alternativas en todos los medios posibles a nuestro alcance con el ímpetu de elevarnos y mirar hacia el cielo siempre. Nuestra labor y la de otros en el ámbito creativo con perspectivas parecidas a la nuestra demuestran que hay quienes se niegan a desfallecer ante los estándares actuales y queremos dedicarnos en cuerpo y alma a llevar las cosas de Dios a la gente de manera personal y cotidiana sin descuidar la seriedad y reverencia que se merece.
¿Por qué se han inspirado en pintores como Claudio Coello?
Tenemos varias referencias estéticas, una de ellas es este caso del folioscopio «Jesús entra en Jerusalén»; utilizamos de inspiración la obra del pintor barroco español y madrileño no tan conocido Coello quien fue el último pintor de los Austrias, esta referencia también forma parte del enfoque general que elegimos en donde la inquieta búsqueda que tenemos por recuperar referentes del catolicismo del pasado y traerlos a nuestro tiempo es firme. Nos inspira el arte sacro, la obra dedicada a Dios y sobre todo la de aquellos tiempos en que se vivía la fe en profundidad. Es así que el fin de lo que hacemos siempre tiene y tendrá reminiscencias de elementos culturales pretéritos -que injustamente hemos abandonado- y que queremos desempolvar de las postrimerías de lo que un día fue la Cristiandad.
¿Qué otros autores difunden?
Preferimos no dar detalles para que quienes nos conozcan se queden con la intriga. Pero en general seguiremos tomando del barroco y de autores católicos que estudiamos con admiración.
¿Cómo pueden ayudar a vivir la fe?
Nuestra obra en la creación de objetos religiosos es un recordatorio de la presencia de Dios aunque no sea de la manera en que estamos acostumbrados como puede ser con un crucifijo, un Rosario, una estampa, etc. Nos propondremos utilizar medios atípicos para la manera en que se ha concebido el catolicismo en los últimos 50 años, además de producir folioscopios o imágenes religiosas ancladas en la tradición también tenemos pensado acercar al común de los cristianos algunos elementos que creemos deberían volver como por ejemplo el uso de mantilla o velo por parte de las damas y el uso del reclinatorio para comulgar en misa o rezar en casa. Entendemos que la devoción se expresa y aprehende también en esta suma de elementos que lamentablemente las generaciones contemporáneas de muchos de los practicantes de nuestra fe han despreciado por cualquiera sean los motivos.
¿Cómo se pueden adquirir?
Nos podéis encontrar en Instagram (www.instagram.com/iconogramas) como «Iconogramas» (en plural) pero próximamente tendremos página de internet.
Autor
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Subdirector de Ñ TV España. Presentador de radio y TV, speaker y guionista.
Ha sido redactor deportivo de El Periódico de Aragón y Canal 44. Ha colaborado en medios como EWTN, Radio María, NSE, y Canal Sant Josep y Agnus Dei Prod. Actor en el documental del Cura de Ars y en otro trabajo contra el marxismo cultural, John Navasco. Tiene vídeos virales como El Master Plan o El Valle no se toca.
Tiene un blog en InfoCatólica y participa en medios como Somatemps, Tradición Viva, Ahora Información, Gloria TV, Español Digital y Radio Reconquista en Dallas, Texas. Colaboró con Javier Cárdenas en su podcast de OKDIARIO.
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La superstición hereje de los protestantes les llevó a caer en el engaño demoníaco según el cual hacerse imagen en pintura o escultura de cualquier cosa que haya en el Cielo era algo contrario a la fe en Dios. Esta superstición se debe a su rechazo a los sacramentos, especialmente el del Bautismo, la Eucaristía y el de la Penitencia o confesión, entre otras muchas herejías.
Lo curioso es que fueron ellos, precisamente los protestantes, los que se «hicieron imagen de Dios» en sí mismos al interpretar a su subjetiva conveniencia, según sus pecados, las Sagradas Escrituras, creando sectas al gusto del hereje pecador cual si fuera un mercado de sectas protestantes, decenas de miles en la actualidad, en las que Dios, por supuesto, está ausente, y ha dejado paso al endiosamiento del insensato seguidor de esas congregaciones de herejes que dan cumplimiento a lo que el Apóstol amado San Juan nos advierte sobre los anticristos que salieron entre nosotros (1 Jn 2, 19). Y así siguen mientras no tomen la decisión del hijo pródigo, en un destello de humildad, cada día más escasa en el mundo, y vuelvan a la casa del Padre de la que nunca debieron salir (Lc 15, 11-32), para darle una grandísima alegría que ahora le niegan despiadadamente.
Que llevemos en las carteras fotografías de nuestra esposa e hijos, de nuestra familia, no quiere decir que «adoremos» el trozo de cartón en el que esas imágenes están expuestas, sino solo que tenemos amor por los seres queridos que en esas fotos aparecen. Es a los seres queridos a los que amamos, no al cartón en el que está su imagen, que solo nos sirve para recordarles. Del mismo modo, no es al lienzo, a la piedra, al mármol o a la madera a lo que adoramos, tenga la forma que tenga, sino a la Persona que la imagen tallada en ellas o la pintura evoca. Así, no amamos la madera labrada de un crucifijo con un Cristo clavada en ella que encontramos en los templos católicos o en los rosarios, sino a Cristo mismo que es a quien nos evoca en su santísima Pasión. Del mismo modo procedemos con las imágenes talladas de la Santísima Virgen María, de San José y de todos los santos y santas, por cierto, imperfectas todas ellas, pues según testimonio de los propios santos y santas, no hay imagen que se acerque ni de lejos a la belleza y gloria indescriptible del Señor y de la Santísima Virgen María. Algunos como santa Bernardette o santa F. Kowalska, lloraron amargamente ante las imágenes que los artistas plasmaron cuando las examinaron conforme a la imagen que había quedado grabada de por vida en sus almas y corazones, tal como recordaron siempre de sus encuentros con el Señor y María Santísima.
Además, a diferencia de lo que ocurre con los protestantes, es el mismo Señor y la Santísima Virgen María los que nos han exhortado durante los últimos dos milenios a construir capillas, abadías, templos, basílicas y catedrales con sus imágenes, todo ello por medio de sus elegidos, sus santos y santas, solo presentes en la Santa Iglesia Católica Apostólica. Por todo ello, esas esculturas y pinturas, también tienen un origen divino en su concepción. Es el amor a Dios los que los han impulsado. Casi seguro que Velázquez, Murillo y muchos otros pintores de la historia, fueron movidos por el Espíritu Santo a plasmar en sus obras su fe para bien de la salvación de las almas. Por medio de ellas, no son pocos los que se convierten al Señor, si quiera movidos inicialmente por una mera curiosidad. El pintor siembra por medio de la imagen, y el resto lo hace Dios mismo en los corazones de los que contemplan la obra y se fijan bien en sus figuras. Y que decir de las esculturas seculares de piedra en los templos y catedrales más antiguos que evocan pasajes de los Evangelios con impresionante expresividad. A poco que una persona esté sana mentalmente, es inevitable que medite acerca de Dios, tan siquiera por un momento (y eso puede bastar para atraer al Señor un alma alejada). Esas piezas de arte han sido cimiento de incontables conversiones, y lo siguen siendo por la gracia de Dios, Bondad Infinita. Dios quiera que se multipliquen cada vez más las obras católicas por todo el mundo, visibles a cuanta más gente mejor, en calles, plazas, pueblos, ciudades, etc. La salvación de las almas se sirve muchas veces hasta de la más insignificante estampita.
En cambio, si alguno entra, por curiosidad o a regañadientes en un templo protestante, es difícil que aguante en él más de dos minutos. Debe ser lo más parecido a los salones de una logia masónica o ateneo de esos o a un museo de la mundanidad o a una asamblea de vecinos, fríos, glaciales y vacíos de Dios en todos sus rincones, por muy bien decorados que estén. Una desgracia de lugares donde se blasfema el Nombre de Dios y no se atiende la llamada para que vuelvan al rebaño del Buen Pastor dejando a los asalariados protestantes.