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Carlos Ruiz García nació en 1904 en la localidad santanderina de Comillas.
Desde muy joven inicia su carrera militar, mandando tropas de Regulares y combatiendo en África con la Legión.
En 1934 interviene al mando de legionarios en la lucha y posterior pacificación de la Revolución de «Octubre» en Asturias.
Su acendrado amor por la Patria y su innegable preocupación por la justicia social, le hacen ingresar de forma clandestina en la Falange en el mes de abril de 1936, presentado por el Coronel Yagüe y formando parte de un cada vez más numeroso grupo de oficiales del Ejército Español que mostraban sus claras simpatías por la Falange de José Antonio.
Iniciada la Guerra Civil, Carlos Ruiz, como Capitán de Infantería, se hace cargo en Pamplona del mando de la 2ª Centuria de la Falange navarra, que junto con la 1ª Centuria mandada por Gerardo Díaz de Lastra, conforman la «I Bandera de la Falange Navarra.»
En los montes de Guipúzcoa, ambas Centurias comienzan a alcanzar la gloria, a la 1ª se la empieza a conocer como «Centuria de la Noche y el Silencio» y a la mandada por Carlos Ruiz ya se la denomina como la «Centuria de la Calavera», y ello por la calavera plateada que lucían los voluntarios, todos falangistas de la Ribera, en el gorrillo.
Al frente de sus «calaveras», Carlos Ruiz gana la Medalla Militar Individual, en el asalto a la posición de Andonegui, muy cerca de Durango.
Allí se ordena a la Centuria la toma de una cresta muy bien defendida por tropas rojas, en medio de un intenso tiroteo Carlos al frente de la Centuria inicia el asalto, pero al poco tiempo los falangistas se quedan sin munición, el enemigo contraataca, y las primeras escuadras inician un movimiento de retirada al ver que no las municionaban.
Es justo entonces cuando el Capitán Carlos Ruiz da orden de montar las bayonetas, portando en una mano la bandera de España y con la otra tirando bombas de mano se lanza contra el enemigo al grito de «A ellos», «Arriba España».
El asalto se realiza tan rápido que al Capitán le da tiempo a recoger una granada que había lanzado y que no había explotado, volviéndola a tirar, al fin el brioso ataque consigue su objetivo y la cresta es tomada, los falangistas asaltantes lo celebran cantando el «Cara al Sol».
Carlos Ruiz es ascendido a Comandante por méritos de guerra y asume el mando de la «I Bandera de la Falange Navarra», que actuaba casi siempre junto con la III Bandera también de Navarra.
Al finalizar la actividad en el frente norte, las dos Banderas se reorganizan en Tolosa y dadas las grandísimas bajas sufridas, se fusionan en una sola.
Unidas todas las antiguas Centurias y fusionadas exclusivamente en la nueva I Bandera de la Falange Navarra, al mando de Carlos Ruiz, la misma es trasladada al frente de Teruel, interviniendo en las tomas del Alto de las Celadas, de las Pedrizas, donde expulsan a la XV Brigada Internacional, y también combate en la Batalla de la Alfambra, donde toman gran cantidad de prisioneros al enemigo.
Los falangistas navarros combaten en Belchite, resultando herido Carlos Ruiz que seguía siendo en aquel momento Jefe de la Bandera.
Más tarde toman Caspe y la Bandera es trasladada al norte del Ebro entrando en combate cerca de Mequinenza, para luego seguir combatiendo en el frente de Teruel.
Más tarde la Bandera ocupa posiciones defensivas en el frente de Castellón y casi al final de la guerra son de los primeros en entrar en Tarragona y Barcelona.
Al finalizar la contienda, Carlos Ruiz, ya de Coronel habilitado y seis veces herido, es nombrado «Jefe Provincial» de la nueva Falange franquista de Santander, ostentando también el cargo de Gobernador Civil, nombrando a antiguas camisas viejas de la Falange montañesa para los cargos de responsabilidad política, lo que le haría merecedor de los reproches de la rancia derecha santanderina.
El gravísimo incendio que sufrió Santander en 1941 propició que Carlos Ruiz se volcara en la ayuda a los perjudicados y en la reconstrucción de la ciudad, lo que le valió que la gran mayoría de los ciudadanos de Santander siempre tuvieran un gran recuerdo de su paso por la ciudad.
A mediados de 1941, se le nombra Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento de Madrid capital, ostentando ese cargo durante más de trece años, convirtiéndose en uno de los dirigentes falangistas más radicales de la época, sin que en ningún caso rompiera con el régimen franquista.
Al finalizar su mandato político, vuelve al Ejército y en 1962 es nombrado General, para posteriormente en 1968 ascender a Teniente General, ostentando diversos mandos importantes hasta su muerte en el año 1982.
Carlos Ruiz García formó parte de ese selecto y reducido grupo de militares del Ejército Español que se afiliaron a la Falange, mandaron en la Guerra Civil tropas de voluntarios falangistas y posteriormente ocuparon cargos políticos, no de mucha responsabilidad, en el régimen franquista, intentando que el ideario de «José Antonio» pudiera llevarse a la práctica.
Pero de todas formas, Carlos Ruiz siempre será recordado como el heroico Jefe de la «Centuria de la Calavera», formada por voluntarios falangistas de la Ribera Navarra.
(Fotografía de Carlos Ruiz, vistiendo la camisa azul con el distintivo de los tres yugos dorados de Jefe Provincial, junto con su Medalla Militar Individual y otras condecoraciones del Ejército, como se ve claramente no luce la Medalla de la Vieja Guardia de Falange al no haber militado en la misma antes de febrero del 36, en su manga izquierda lleva los seis ángulos de herido, foto del Archivo de los Guardianes de la Memoria Azul)
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