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Desde Plataforma per la Familia nos llega el aviso de una ofensiva abortista tendente a incrementar el aborto. El Foro Internacional de Alianzas por el Derecho al Aborto se celebrará en Barcelona el 1 de octubre de 2026. El lema será «Volem avortar!» (Queremos abortar) y participarán varias empresas del negocio del aborto.
El 17 de septiembre tres entidades provida catalanas (Entitats per la Familia, Plataforma per la Familia y Corrent Social Cristià) han organizado por contra un encuentro en defensa de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural.
El evento tendrá lugar a las 19:30 horas, en la Sala de Actos de la iglesia de Montalegre (de Barcelona). Varias mujeres que han sufrido el drama del aborto darán su testimonio. Están todos invitados. Y para las personas que viven lejos lo pueden seguir en streaming o verlo luego en YouTube en las webs de la iglesia de Montalegre y de la Plataforma per la Familia. Les esperamos en este acto y rogamos que se lo hagan llegar a otros.
Entrevistamos a una de las mujeres que darán su testimonio el jueves 17 de septiembre.
¿Cuándo empezó a sufrir las consecuencias del síndrome post aborto en su vida?
Empecé a sufrirlas nada mas bajarme de la camilla del hospital. Tuve una sensación horrible y me pregunté a mí misma varias cosas: ¿qué ha pasado? ¿qué he hecho? ¿por qué lo he hecho? La sensación de soledad y vacío que tienes ya no te abandona nunca más. Cuando llegué a casa empezó mi muerte interior, intentando asimilar lo que había pasado, pero no podía.
Entonces no había información, sólo sabía dentro de mí, que había hecho algo malo, que algo había cambiado y que algo se había roto. Enterré esos pensamientos y me volví, fría, interesada y distante. Todo me daba igual, no tenía motivaciones después de aquello. Iba pasando la vida sufriendo aquellos traumas, sin saber de donde venían. Buscaba rellenar el vacío y huir del miedo, del dolor y de la vergüenza, sin resultados.
¿Hasta que punto fue algo profundamente doloroso?
Empecé a tener miedo a todo, a la muerte y al castigo. Pensaba que nunca podría tener un hijo y que si lo tenía, Dios me castigaría y moriría o vendría mal. Empecé a tener terrores nocturnos, sueños recurrentes en los que me quedaba embarazada y mi bebé siempre moría, o nacía muerto. De hecho a día de hoy sigo teniendo esos sueños, de vez en cuando. También empezó la ansiedad, que entonces no tenía ni nombre, el dolor en el pecho, los pensamientos intrusivos sobre cuanto valía mi vida y por qué estaba aquí.
Pensaba cuando me mataría Dios a mí y sobre todo me dolía mucho el odio que tenía contra todos los que habían participado de una u otra forma en el aborto: los que me llevaron, los que me atendieron, los que lo ejecutaron y los que no me apoyaron. También tenía rabia contra mi persona, persona débil, gusanillo, que fui arrastrándome. Así hice con el dolor, tuve que arrastrarlo y aceptarlo como castigo.
¿Cómo el contacto con la iglesia católica, le fue ayudando a sanar la herida?
La Iglesia Católica es lo único que ha podido ayudarme a sanar mis heridas. Había buscado rellenar el vacío y la soledad y mitigar el dolor en otros caminos y nunca mejoró nada. Pero desde el momento en que empecé a escuchar a Jesús en el Evangelio y me confesé todo cambió.
El sacerdote, después de la confesión, me propuso sanar la herida que había visto abierta y el dolor. Me sugirió hacer un retiro y el Proyecto Raquel para sanar la herida. Me dijo que la cicatriz la tendría siempre, pero no sangraría. Escuchar los testimonios de católicas, que habían pasado lo mismo y estaban en paz, oírlas reconocerse pecadoras en voz alta, entregando su secretos mas íntimos y dolorosos, para ayudar a otras, me ayudó mucho.
Fui consciente de que solo ahí podría encontrar la cura, en Jesús. Cuando veía y escuchaba a estas mujeres, yo quería eso que ellas tenían, quería sentirme así… Me acompañaron y me acompañan, en mi camino de conversión y sanación. No se que sería de mí si no hubiera encontrado al que hoy es mi marido y no hubiera entrado a Misa un domingo…
¿Por qué paralelamente se fue abriendo a la fe?
Me abrí a la fe porque encontré al que hoy es mi marido en una reunión política. El era católico y en cuanto empezamos a hablar, comenzó a hablarme de Dios, de sus mandamientos, de una vocación a la santidad. Dicho de otra forma, él intentaba vivir “como Dios manda”.
Yo estaba atrapada en el mundo y sus placeres, y él me enseñó los placeres de amar a Dios, sobre todas las cosas, y de vivir bajo su amparo y luz. Me habló de su amor, de su misericordia infinita y me enseñó sus valores. Al principio alucinaba.
¿Cómo vas a querer a Jesús mas que a tus hijos, mas que a tu madre o tu mujer? Pero muy pronto obtuve la respuesta y ese fuego se instaló allí donde había dolor y vacío. Sentí el amor de Dios y una sensación de felicidad infinita. Mi marido me enseñó y me evangelizó como Jesús nos manda, con amor, a pesar de mis pecados horribles y con el ejemplo.
¿Qué supuso conocer el grupo el Viñedo de Raquel y como le ayudó?
Fue mi salvación…En la Iglesia, encontré la escucha, la comprensión, la empatía, el poder redimirme y el perdón, y la Iglesia me llevó directamente a Proyecto Raquel y fui saliendo a flote. La sensación era como estar atada a muchas piedras en el fondo del mar, ahogándome y a oscuras y cada sesión ir soltando una roca e ir ascendiendo a la superficie, ir viendo luz.
Finalmente puede salir a flote y respirar fuerte. Me devolvieron a la Vero de 19 años que mató a su hijo, y le he podido perdonar y amar. Me devolvieron mi embarazo, todo lo que había enterrado y nunca mas había hablado de ello. Me devolvieron a mi hijo, le puse cara, le puse nombre y lo reconocí. Sentí su amor. Me enseñaron a perdonar y perdonarme y a pedir perdón. Me enseñaron y me ayudaron a sentir la misericordia infinita y el amor de Dios. Me devolvieron a la Vida, y a querer vivirla de verdad en adelante.
¿Cuándo acabó de sanar plenamente?
Acabado el Proyecto Raquel. El día de la misa por mi hijo, Ángel Víctor, sentí que estaba en paz y muy feliz. También sentí que mi hijo estaba feliz. Ese día, cuando fui a comulgar y el Padre apoyo su mano en mi cabeza, en ese momento, me sentí sanada plenamente.
¿Cómo su testimonio y experiencia ha servido de ayuda a otras madres?
Yo fui consciente de lo que había hecho, de lo que me había estado pasando todos esos años y que no era la única en el mundo.
Puede que otras personas que han estado en mi situación, al escucharme, sepan que hay misericordia y perdón y que hay un nombre a todo ese dolor y que solo en la Iglesia Católica, he hallado ayuda y sanación de verdad.
Solo en la Iglesia Católica no me he sentido juzgada. Al revés, todos se volcaron en comprenderme y ayudarme (mi marido, los sacerdotes, hermanas, servidoras, feligreses, catequistas…) Todo ello me ayudó a sanar y a recibir el perdón verdadero, el perdón de Dios. Sin ese perdón no sanarás nunca y ese perdón solo se encuentra en la Iglesia Católica.
Autor
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Subdirector de Ñ TV España. Presentador de radio y TV, speaker y guionista.
Ha sido redactor deportivo de El Periódico de Aragón y Canal 44. Ha colaborado en medios como EWTN, Radio María, NSE, y Canal Sant Josep y Agnus Dei Prod. Actor en el documental del Cura de Ars y en otro trabajo contra el marxismo cultural, John Navasco. Tiene vídeos virales como El Master Plan o El Valle no se toca.
Tiene un blog en InfoCatólica y participa en medios como Somatemps, Tradición Viva, Ahora Información, Gloria TV, Español Digital y Radio Reconquista en Dallas, Texas. Colaboró con Javier Cárdenas en su podcast de OKDIARIO.
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