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Vamos avanzando. Siniestros AXA se ha comunicado tras tiempo en que se congeló inexplicablemente el expediente. Se han disculpado por la demora y argumentado la cantidad del capital del seguro de vida a percibir aunque con cuentas posiblemente erróneas. Por interés general periodístico y de servicio público paso a relatar el porqué no sin agradecer la atención amablemente dispensada cambiando nustra anterior percepción fruto de ciertos automatismos que impiden un trato más personalizado como el de ahora.
Escribo sobre esta cuestión y decido hacerla pública porque el caso que nos ocupa trasciende el ámbito estrictamente privado para convertirse en un claro paradigma de lo que está sucediendo hoy en día con el consumidor de seguros de vida en España. Cuando una familia se enfrenta a la tramitación de una póliza tras la pérdida de sus seres queridos, a menudo se topa con un muro de respuestas automatizadas, desajustes numéricos y contradicciones contables que generan una indefensión absoluta.
Si expongo públicamente este expediente, lo hago con la firme convicción de que la luz y el debate público son la mejor herramienta para corregir las disfunciones del sistema, y porque sigo creyendo en la buena fe de AXA Seguros y en la coherencia técnica que debe guiar su cálculo de primas y coberturas. Las cosas hay que hablarlas con claridad, sin ambages, para que este caso sirva de precedente y ayuda a tantas personas que atraviesan situaciones similares frente a las grandes aseguradoras.
En el ámbito de la ciencia actuarial y el derecho asegurador, la buena fe contractual y la proporcionalidad entre la prima percibida y el capital garantizado no son meras recomendaciones éticas: constituyen la base técnica innegociable sobre la que se sostiene la validez de cualquier póliza de vida. Asumir la buena intención procedimental de una multinacional como AXA es un ejercicio de cortesía institucional; sin embargo, cuando las cifras de la liquidación chocan frontalmente contra la matemática elemental, la diplomacia corporativa cede su lugar a la exigencia de rigor.
La intervención del expediente a través del cauce abierto con la Dirección General y la figura de su Consejera Delegada, Dª Olga Sánchez, también Presidente de la Fundación AXA pone, sin embargo y con todo lo avanzado en dos días después de meses de estancamiento, al descubierto una disonancia financiera que no admite más dilaciones ni respuestas de plantilla.
El histórico del expediente es meridianamente claro: tras el fallecimiento del titular inicial en marzo del año 2020, nuestro padre,la beneficiaria, nuestra madre, percibió la suma de 6.950 €, cifra que correspondía a la liquidación de la primera mitad del capital garantizado tras la minoración efectuada al cumplir el asegurado la edad de 65 años sobre la póliza nominal de 27.700 €. Anteriormente, desde los años noventa, nuestro padre habísa pagado las cuotas de este seguro de vida estimando un montante de 63.000 euros en total.
Hasta ese punto, la liquidación respondía a la mecánica prevista de rescate parcial. La quiebra de la lógica contable y la incoherencia que hoy salpica a la aseguradora emergen de forma indiscutible en la gestión de los seis años posteriores (2020-2026).
Si la percepción de aquellos 6.950 € en 2020 hubiera agotado la masa asegurable o reducido el compromiso de la entidad a un remanente testimonial idéntico, la prima mensual tendría que haberse cancelado o desplomado de inmediato. Lejos de esto, AXA España continuó cargando religiosamente en la cuenta de nuestro madre una prima de 114,85 € al mes (más de 1.378 € anuales), sumando en este periodo más de 8.200 € desembolsados.
Desde la perspectiva del análisis de riesgos y la técnica de seguros, la ecuación que pretende sostener la tramitación convencional es insostenible. Por un lado, por la rotura directa de la proporcionalidad actuarial: no existe en el mercado asegurador un producto donde un cliente desembolse más de 1.370 € anuales para cubrir un capital final de tan solo 6.950 €; en poco más de cuatro años de cuotas, el asegurado habrá pagado íntegramente de su bolsillo el total de la indemnización, convirtiendo el contrato de seguro en un vehículo de pérdida patrimonial garantizada. Por otro lado, por la incuestionable vigencia del capital complementario al 50%: la única justificación contable para haber mantenido activa una cuota mensual de 114,85 € durante seis años tras el primer fallecimiento es que la cobertura correspondiente al 50% real del capital inicial (13.850 €) continuaba plenamente en vigor para ser abonada tras el fallecimiento de nuestra madre acaecido en julio de 2026.
Fiar la resolución de expedientes de esta naturaleza al automatismo de los departamentos de gestión liquidadora atenta contra la reputación de la firma y contraviene los principios básicos de la equidad financiera.
Las matemáticas no admiten interpretación parcial: o la póliza mantenía cubierto el capital real de 13.850 € (3.462,50 € por cada uno de los cuatro beneficiarios) en estricta correspondencia con el volumen de primas cobradas, o la entidad habría incurrido en una retención indebida de cuotas por ausencia de riesgo cubierto.
A la espera del pronunciamiento formal promovido tras la entrada de la alta dirección en el caso, la posición de los herederos se mantiene firme en la exigencia de auditar el histórico contable; confiando en la buena fe que pude estar no exenta de confusiones contables, ajustar la liquidación al capital real que corresponde a la masa hereditaria y dar cumplimiento estricto a las instrucciones de pago emitidas. Es un modo de honrar el esfuerzo de nuestros padres que planificaron unos pagos por amor a sus hijos y proveerles de un remanente del mismo modo que estos proveen a la vez a sus hijos con el mismo desempeño de afecto y planificación. Si no, ¿para qué sirven los seguros de vida pagados durante décadas? Generación tras generación pensando en el futuro… proporcionado y correcto según lo abonado religiosamente en primas con el objetivo implícito de un seguro de vida con beneficio a terceros familiares.
Seguiremos informando en pro del servicio público que es convertir en ejemplo un caso de muchos en España sobre la finalidad funcional y coherente de los seguros de vida.
RES NON VERBA
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores mundiales de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.
Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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