
*Hoy día la política es el atajo del medrar, la profesión más rentable, que saca a lucimiento a los más vagos e inmorales. Hoy, en la política, se empieza desde abajo. Los más zánganos, los más iletrados, los más inútiles, los más codiciosos y pervertidos, se apuntan de jovencitos a la secta correspondiente, preferiblemente a aquella que más habilidad tiene para depredar al común. Y empiezan repartiendo panfletos en las puertas de los supermercados o pegándolos en las paradas de los autobuses. El primer día son esclavos; el segundo, amos; el tercero, tiranos insufribles.
*Los gobernantes notables actúan de acuerdo con sus principios y no se doblegan ante los caprichos e injusticias del jefe. Entre nuestros políticos, entre nuestros dirigentes y sus asesores no hay principios. Porque todo aquél que se ve obligado a actuar contra sus principios, renuncia al cargo que ocupa o se rebela.
*La inmensa mayoría de los políticos actuales, sobre todo la conformada por las hordas socialcomunistas y sus afines, es una banda de forajidos. Su abyección es tanta que la propia deshonra les deja indiferentes, o peor aún, les vuelve jactanciosos de su envilecimiento.
*La tentación de la inmensa mayoría de los cargos públicos, incluidos los fiscales al servicio de los Gobiernos criminales, es abusar del poder y utilizarlo en beneficio de sus amos, de sus amigos y de sus clientes. Y para ello utilizarán todas las fórmulas posibles, la primera de ellas la de ocultar o silenciar la verdad calumniando o acallando al crítico con todo tipo de insidias e intimidaciones o, directamente, liquidándolo.
*Sufriendo a los políticos actuales es imposible no tener presente la ironía de Sancho Panza al afirmar, hablando de su rucio, que ha visto ir «más de dos asnos a los gobiernos».
*Los integrantes de la casta partidocrática, de la mano de sus medios afines, saben que los crímenes de sus colegas, sean o no adversarios, son la mejor justificación para los suyos propias.
*Hoy más que nunca la política es la sentina de todos los vicios. La casta política, para cometer sus abusos, necesita odiar a mucha gente. Semejantes conciencias viven amparadas bajo diversas ideologías, semejantes crueldades, deslealtades y latrocinios y, sobre todo, de modo más cobarde, más turbio y más seguro, al amparo de la impunidad. Estas naturalezas depravadas no dejan de inyectar su veneno en el ambiente.
*En este farsante Régimen del 78 se han dado y se dan situaciones tan esperpénticas como que las mismas personas que han vivido de las subvenciones como clientes de la secta de turno, han desembarcado luego en las instituciones para desde ellas repartir dinero público a los maleantes y gandules que les heredaron el platillo.
*Los denuestos, disparates, contradicciones y engaños de María Jesús Montero -y similares-, envueltos en cierta donosura de bercera y miliciana, le salen de un tirón, como el veneno a la serpiente.
*Los políticos, mediante la sobra de palabras, aparentan que su fin es vestir al pueblo, cuando en realidad es dejarlo en cueros. De modo que lo que con una mano le dan con la otra se lo quitan multiplicado.
*Las lenguas de los políticos de la casta son como fuelles llenando las cabezas de mentiras. No hay un político que hable sin artificio. Todos fingen, trampean, mienten, prometen en vano y en falso, mediante la demagogia más infame. Los políticos en general, sobre todo los actuales, son todo armadijo y embeleco, gente sin humanidad ni valor como personas.
*PP y PSOE, más sus excrecencias filoterroristas y separatistas, zurcen y juntan sin parar en comandita, aunque lo disimulen a ratos. Y engañan en todo, y la inmensa mayoría de entre ellos hurtan todo lo que pueden, y más. Muy circunspectos, muy flechados de cejas, los vemos prometer progreso hasta el infinito, pero sólo cosechan mentiras, abusos, injusticia, destrucción y sangre. Que es lo que reparten entre el común. Un común, por otra parte, que cierra los ojos y se deja gobernar por quienes le dicen lo que supuestamente le conviene, que es siempre patraña.
*Siempre se ha dicho que quien quiera medrar en la vida ha de matar a su conciencia; algunos lo tienen fácil: nacen sin ella.
*Las palabras de esa monstruosa especie europea de políticos «con sentido de Estado» que se han revelado como peligrosos enemigos de la humanidad, no son inocentes, configuran siempre lenguajes nocivos. Y hay que estar muy atentos a ellos para saber interpretarlos.
*«Charlatán», «engañabobos» y «político» son voces sinónimas en la realidad actual. A algunos, la Naturaleza, que con tantos vicios los ha creado, les ha proporcionado también una palabrería envidiable que, en los mejor dotados, adquiere calidad de labia, añadidura que es como un punto más de capacidad persuasiva a su ingénita facilidad de palabra. Y es tanta la abundancia y la fuerza de ese su infinito hablar y tan hábilmente saben decirlo, que muchos son los ciudadanos simples que creen firmemente que ocurrió, ocurre y ocurrirá lo que cuentan. Así pues, cubiertos con el engaño, los demagogos siguen colocando el cebo, conscientes de que son numerosas las personas a las que han puesto su trampa, como para pillar palomas hacen los pajareros; y porque no todos ven la sierpe que está bajo la hierba escondida, con frecuencia las pillan gordas. Pero como quien disfruta variando a menudo de comida y de pareja, y no acaba de saciarse nunca, vuelven una y otra vez a lanzar sus redes para capturar nueva caza; y no por tener ya atrapados miles de pichones se abstienen de pajarear. Y así llevan batiendo el monte y cobrando piezas más de cuatro décadas. Y el pueblo en el cepo… Y, al parecer, gustoso.
*Ahora que llega la Declaración de la Renta, ningún ciudadano normal suele negarse a pagar impuestos, a lo que se niega es que sean injustificados e inmoderados y a que, en vez de revertir en beneficio de la comunidad, sirvan para el provecho de sus gobernantes o se despilfarren en inversiones arbitrarias y estériles, o que se dirijan a fines sectarios o nepotistas, o que redunden en beneficio de enemigos interiores y exteriores. Como es el caso.
Autor

- Madrid (1945) Poeta, crítico, articulista y narrador, ha obtenido con sus libros numerosos premios de poesía de alcance internacional y ha sido incluido en varias antologías. Sus colaboraciones periodísticas, poéticas y críticas se han dispersado por diversas publicaciones de España y América.
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