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Rocco Buttiglione (nacido el 6 de junio de 1948 en Gallipoli, Italia) es un destacado político católico, jurista y filósofo italiano. Es reconocido internacionalmente tanto por su trayectoria en el gobierno de Italia como por su perfil académico, siendo uno de los intelectuales católicos más prominentes de la actualidad.

Le entrevistamos con motivo de la participación de una mesa redonda que organiza la Fundación Henry Newman el 22 de octubre en Barcelona.

¿Por qué la política debe servir al individuo y al bien común?

La política organiza la cooperación social. Colaborar conviene. Dos hombres juntos pueden mover un peso que uno solo no puede trasladar. El trabajo en equipo es más productivo. Por supuesto, hay que tomar precauciones para que uno o unos pocos no se adueñen del resultado del trabajo de todos, pero colaborar conviene. De aquí nace la comunidad política, el Estado.

Sin embargo, la conveniencia no basta. Hace falta algo más.

Cuando te enamoras, cambias por dentro. Ya no piensas a partir de ti mismo, sino a partir de ella. Su bien te importa más que el tuyo. O, mejor dicho, nace un «Nosotros» y un bien común. Imagina un amor capaz de abrazar, en círculos concéntricos, a la familia, la ciudad, la nación y a toda la humanidad. Esto es la Iglesia.

La Iglesia no es el Estado. Sin embargo, es una reserva extraordinaria de energía para el bien común. Es una gran fortuna para el Estado poder nutrirse de ella.

Hoy la cultura dominante es individualista y narcisista. Se invita a cada uno a pensar solo en sí mismo. Una sociedad de individuos aislados, que colaboran entre sí únicamente para explotarse mutuamente, no es una comunidad. Entonces el bien común desaparece y la política muere. Lo que está en juego, fundamentalmente, es una idea de libertad. ¿La libertad es hacer lo que a uno le parece y le place, o pertenece a una comunidad verdadera, a un gran amor?

¿Por qué el bien común supremo de una sociedad debería ser el bienestar espiritual?

El bienestar espiritual consiste en vivir una vida animada por un gran amor. Un gran amor atrae hacia su esfera todas las cosas, les da color y sabor. Es lo que el corazón desea.

¿Por qué es importante defender siempre el derecho a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural?

Porque quien dice “quiero morir”, en realidad quiere decir “no puedo vivir así, ayúdame a vivir de otra manera”. Puedes quedarte en la superficie e ignorar esta petición de ayuda, y entonces lo matas. O puedes tomarla en serio y ayudarlo a vivir de otra manera. La primera solución es la más económica y rápida, pero quizás no sea la más humana.

¿Es igualmente importante defender el modelo familiar tradicional frente a las “nuevas formas” de familia?

Hace unos años se publicó un libro de Melissa S. Kearney titulado Two Parents Privilege (El privilegio de tener dos padres). Melissa es profesora de Economía Política en la Universidad de Maryland, es consultora de la Brookings Institution (que es el laboratorio de ideas del Partido Demócrata) y es, obviamente, liberal y progresista. Ella nos explica que existen muchos modelos diferentes de familia, pero la mayor fortuna que un niño puede tener es nacer en una familia donde hay dos padres casados entre sí.

Un niño que nace en una familia así tiene muchas menos probabilidades de suicidarse, de terminar en la cárcel, de consumir drogas, de quedar embarazada precozmente (si es una chica), de no terminar sus estudios, de no encontrar un puesto de trabajo o de terminar sin hogar (homeless). A cambio, tiene muchas más probabilidades de terminar regularmente sus estudios, de encontrar trabajo, de casarse, fundar una familia y vivir más tiempo. Es realmente una fortuna nacer en una familia así. ¿Por qué dice Melissa estas cosas? Porque realizó un estudio exhaustivo con los datos del último censo de los Estados Unidos, y los datos son los datos.

Últimamente, el Estado se está esforzando mucho para convencernos —o casi obligarnos— a mejorar la calidad de los automóviles que compramos. ¿No podría, o debería, el Estado hacer un esfuerzo similar para mejorar la calidad de las familias que formamos?

¿Cómo se pueden defender con firmeza los principios católicos hoy en día dentro del consenso de la democracia moderna?

En primer lugar, es necesario estar profundamente enamorado de la fe, reconocerla como la verdad de la propia vida. De la fe nace un interés vivo y activo por la vida de los demás: nacen obras de caridad y de cultura. Estas obras constituyen un interés social que tiene derecho a estar representado. De la fe nace una cultura que juzga de manera diferente lo que sucede y comunica sus juicios, empezando por las discusiones en el café y terminando en las universidades, los periódicos y el debate político.

Lenin quería reformar la sociedad desde arriba, conquistando el poder político. Los cristianos reforman la sociedad desde abajo, creando nuevas formas de vida para el hombre. Naturalmente, los juicios de la nueva cultura y los intereses sociales de la caridad necesitan estar representados políticamente. El problema no es imponer los principios cristianos a la sociedad; el problema es convencer con la fuerza de una vida.

Cuando se ha alcanzado una masa crítica suficiente para hacer política a nivel nacional, es necesario comprender qué problemas están en la agenda del día de la sociedad para la próxima legislatura y establecer las alianzas necesarias para resolverlos. Se debe trabajar en la cultura para hacer madurar los problemas que aún no están en el orden del día de la conciencia nacional. Por supuesto, hay que hacer muchos compromisos, pero para llegar a un buen compromiso, hay que amar la verdad sin compromisos.

Y si luego te aíslan y te empujan a una posición en la que o aceptas un mal compromiso, un compromiso deshonroso, o debes aceptar la derrota y probablemente también la exclusión de la vida política, hay que aceptar también ese destino. A veces, lo menos frecuentemente posible, hay que dar la batalla sin esperanza de victoria, simplemente para defender el honor de Dios.

A menudo es difícil incluso defender la ley natural…

La ley natural se defiende viviendo una vida más humana que convenza por el hecho de ser más humana. En realidad, la ley natural no necesita que la defendamos. Es ella la que nos defiende, porque al vivir según la ley natural nos volvemos más humanos. Nuestra fuerza no consiste en defender principios abstractos, sino en argumentar a partir de una vida en la que esos principios se han convertido en carne y sangre, una vida más humana.

¿Qué debería hacer un político cuando la legislación es contraria a la ley de Dios?

Votar en contra. Buscar construir una mayoría para reformar la ley. Pero el verdadero problema no es del político, sino de la sociedad. Es el testimonio de una Iglesia viva lo que cambia la mentalidad y la cultura, logrando con el tiempo que valores y verdades que hoy no son reconocidos puedan ser aceptados más adelante. En los grandes temas, primero hay que ganar la batalla cultural. La política viene después.

¿De qué manera debería estar presente la Doctrina Social de la Iglesia en la política contemporánea?

Como la conciencia crítica de un movimiento en marcha en la historia. Una vida nueva genera una manera diferente de ver los problemas y también de imaginar las soluciones. Tenemos un criterio cultural que nos permite vivir, y por lo tanto también leer, lo humano con mayor profundidad.

Hay que tener cuidado para evitar que la Doctrina Social de la Iglesia sea percibida como una ideología: un conjunto de principios abstractos que luego se trata de aplicar a la realidad. Incluso con principios correctos es posible crear una ideología. El movimiento es el opuesto: no de los principios a la realidad, sino de la experiencia viva de la fe a los juicios que iluminan la realidad.

Autor

Javier Navascués
Javier Navascués
Subdirector de Ñ TV España. Presentador de radio y TV, speaker y guionista.

Ha sido redactor deportivo de El Periódico de Aragón y Canal 44. Ha colaborado en medios como EWTN, Radio María, NSE, y Canal Sant Josep y Agnus Dei Prod. Actor en el documental del Cura de Ars y en otro trabajo contra el marxismo cultural, John Navasco. Tiene vídeos virales como El Master Plan o El Valle no se toca.

Tiene un blog en InfoCatólica y participa en medios como Somatemps, Tradición Viva, Ahora Información, Gloria TV, Español Digital y Radio Reconquista en Dallas, Texas. Colaboró con Javier Cárdenas en su podcast de OKDIARIO.
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