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El anuncio pomposo y preñado de euforia del nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, proclamando el fin inminente del narcotráfico, no es un acto de valentía; es una peligrosa temeridad estratégica. En la alta política de seguridad, la sobreexposición es un lujo que la templanza y la verdadera sabiduría no se pueden permitir. Quien vende la piel del oso antes de cazarlo suele terminar devorado por la crudeza de una realidad que no atiende a consignas de campaña.
Conviene recordar la regla de oro que definió el pensador Walter Clement Stone: Diga al mundo lo que quiere hacer, pero dígalo después de hacerlo. Esa fue, precisamente, la receta del éxito de Nayib Bukele en El Salvador. El mandatario centroamericano actuó primero y habló después. Desmanteló el terror de las pandillas desde un silencio quirúrgico, con determinación de hierro y control absoluto del territorio, antes de desplegar sus resultados ante los micrófonos del mundo. Sabía que alertar al enemigo es el primer paso hacia el fracaso.
Por el contrario, el nuevo Ejecutivo colombiano ha decidido entrar como un elefante en una cacharrería, dinamitando la prudencia que exige un conflicto de esta magnitud. Al lanzar un órdago televisado y prematuro, no ha hecho más que despertar y cohesionar al demonio colectivo de los cárteles colombianos, mexicanos y las franquicias transnacionales que se les unan. Estos entramados criminales no operan como bandas callejeras; son corporaciones con presupuestos militares, redes de inteligencia corruptas incrustadas en las instituciones y ramificaciones globales.
Sorprende y alarma, por la flagrante imprudencia, cómo un líder que ha experimentado las duras vicisitudes de una carrera hacia la presidencia cede de forma tan flagrante ante la hibris, esa soberbia política que nubla la razón al alcanzar la cima. Rodeados por coros de aplaudidores incondicionales, estos gobernantes confunden la espectacularidad del anuncio con la eficacia de la gestión. Prefieren el rédito inmediato del titular mediático antes que la disciplina espartana de la estrategia silenciosa.
Desgraciadamente, el tiempo y la crudeza de los hechos se encargarán de dar la razón a la prudencia. Las mafias globales no se desactivan con discursos triunfalistas; se alimentan de los errores de quienes las subestiman. Desafiar al leviatán con retórica vacía solo le otorga tiempo para reorganizar la contraofensiva. La euforia del discurso presidencial corre el riesgo de convertirse, más temprano que tarde, en la medida exacta de su propia impotencia institucional. Ojalá esté equivocado.
Ignacio Fernández Candela
RES NON VERBA.
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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